Restaurante La Lecheria

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Datos de La Lecheria
Precio Medio:
37 €
Valoración Media:
4.9 10
Servicio del vino:
5.0 10
Comida:
4.0 10
Entorno:
7.0 10
Calidad-precio:
4.5 10
Fotos:
0
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Tipo de cocina: Castellana
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 30,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


2 Opiniones de La Lecheria

A finales de octubre pasado dedicamos un fin de semana a visitar diversas bodegas del Bierzo, alojándonos en un encantador hotel rural conocido como La Lechería, en plena comarca de La Maragatería. El alojamiento cuenta con un restaurante, cuyo nombre real es Ibedonia, donde cenamos la primera noche. El local, de paredes de piedra, resulta muy acogedor, y dispone de mesas muy bien vestidas y de buenas copas y vajilla. Su carta es muy atractiva, disponiendo también de un menú degustación con un precio bastante competitivo.

Mientras nos poníamos de acuerdo sobre lo que íbamos a pedir nos sacaron un Parmentier de patata y calabaza a modo de aperitivo y que constituyó un buen comienzo. Después nos sirvieron varios entrantes para compartir entre los cuatro adultos que nos sentábamos a la mesa y que fueron los siguientes:
- Cecina de buey con mi-cuit rallado (13€)
- Tartar de bacalao ahumado, brotes, langostinos y vinagreta de naranja (11€)
- Verduritas de temporada con vieiras a la plancha (13€)
- Queso de cabra con reducción de frutos rojos y vino tinto (9€)

Destacaría la cecina y las vieiras como los mejores platos, estando los otros dos bastante por debajo, aunque en cualquier caso llegaban al aprobado.

Después cada uno se decantó por un segundo, que en mi caso fue un Rabo de vacuno deshuesado con salsa de vino tinto, sin duda lo mejor de la noche: tierno, meloso y de excelente sabor. Probé los segundos de los demás, que me parecieron simplemente correctos.

Con los postres nada más nos atrevimos dos personas, que pedimos dos distintos y que en mi caso fue un Fluido de chocolate con helado de avellana, bueno pero bastante empalagoso para mi gusto.

Su carta de vinos es reducida, teniendo un apartado de vinos locales que resulta lo más interesante. Los precios son comedidos y el vino se sirve en copas de calidad. Solicitamos primeramente un tinto de una de las bodegas visitadas por la mañana: el Estaladiña 2010 (27€), de Mengoba, y como no había que coger el coche nos animamos con otra más, que resultó ser La Prohibición 2008 (26€), de bodegas Pittacum.

Terminamos la cena con unos cafés y algún destilado (es una de las cosas buenas que tiene tener una cama esperándote una planta más arriba). Por último señalaré que la sala es atendida por Rubén, el propietario del negocio junto con su pareja, que en todo momento estuvo pendiente de que estuviéramos a gusto, cosa que consiguió con creces.

Nota: puntúo el apartado de la comida con un 7, que supone un redondeo al alza en vista de que la nota inmediatamente inferior me parece que está por debajo de la que se merece. Si existiera esa posibilidad me habría decantado por un 6.

Llegamos a cenar previa reserva un grupo de 5 personas. Pese a ser agosto hacia frio y al entrar en la posada nos resultó de lo mas acogedor. Las mesas muy separadas en un comedor de piedra sencillo pero bien decorado. Cuberteria, menaje y copas Riedel muy bien elegidos. La carta tambien resultaba sugerente. Mientras decidiamos nos trajeron un "gazpacho de verano". Pregunté si tenia pepino ( que odio) y se limitaron a decir : no sé. Lo olí y constaté que lo tenia pero no hicieron intencion de retirarme el gazpacho y/o sugerirme otro pequeño aperitivo. Tampoco lo di importancia porque realmente no estaban obligados a ese detalle de la casa.

Nos decidimos por pedir un primero y un segundo por persona.
En mi caso pedi:
- Ensalada de canonigos con foie, boletis y avellanas y alguna otra cosa. Era una bolsa de canonigos volcada en un plato con una vinagreta de balsamico en crema industrial tremendamente salada. Pero cual fue mi sorpresa al ver que o habia foie sino cecina ( que detesto). Me dejé la ensalada casi intacta y al retirarme el plato me preguntaron. Les dije que tenia cecina y no foie y me dijeron : si, si,, eso pone en la carta. Como no tenia ganas de discutir no pedí la carta pero constato y pongo el link que no es asi:
http://www.la-lecheria.com/imagenes/carta.pdf
- Hamburguesa de carne del Esla con acompañamiento de pisto y arroz tostado o algo asi. Normal, la carne con trozos de ternilla y para nada a la altura de lo esperado. La rimbombante "costra de maicitos" que dice la carta son kikos machacados...

El resto de comensales pidieron varios platos que ninguno destacó e inlcuso algunos quedaron casi sin tocar en el plato como el tartar de bacalao.
Por ejemplo los garbanzos de pico pardal fritos con gambas al ajillo eran de risa... Un plato de garbanzos ( sin freir) que eran del cocido maragato claramente y encima unas gambas peladas congeladas pasadas por la sarten.

Otra persona pidio el cochinillo confitado y lo dejo casi entero porque el bicho debia pesar 20 kilos ¡¡¡

Yo no pedi postre pero el resto pidieron alguna cosa que no gustó salvo el pastel fluido de chocolate.

Para beber un Preto tinto regular y caliente de temperatura.
No sé lo que costo pero en torno a 30 euros por persona.

En resumen, un lugar precioso, carta tremendamente sugerente, vajilla y copas buenas pero que se estropea al llegar la comida.

No volveré

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