Restaurante Bravo 24 (hotel W Barcelona) en Barcelona
  

Restaurante Bravo 24 (hotel W Barcelona)

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Datos de Bravo 24 (hotel W Barcelona)
Precio Medio:
75 €
Valoración Media:
5.4 10
Servicio del vino:
5.0 10
Comida:
5.0 10
Entorno:
7.5 10
Calidad-precio:
4.0 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Añadir tipo de cocina
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 69,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


3 Opiniones de Bravo 24 (hotel W Barcelona)

El pasado domingo 28 de Enero, paseando por el Paseo Marítimo de Barcelona a la altura del Hotel W, nos apercibimos que teníamos hambre, que eran casi las 13h30 y que teníamos que coger el AVE para volver a casa dentro de 3 horas, así que decidimos ir a comer al primer restaurante que encontrásemos y este fue el Bravo 24 by Carles Abellan .

Efectivamente este se encuentra ubicado en el primer piso del Hotel W, 5* GL y estábamos delante de la puerta. El restaurante es muy moderno, de diseño (Isabel López Vilalta), madera, hierro, mimbres y vidrio configuran su entorno y los colores claros y cálidos su confort. Tras pasar por la recepción del restaurante una azafata nos acompaño a la que seria nuestra mesa en la terraza cubierta del restaurante con vistas al mar (algo encubiertas), junto a la barra de tapas. Las mesas en la terraza estaban desnudas, vestidas con corre manteles, la vajilla y la cubertería son de calidad, las copas son Riedel. El ambiente es agradable, una mezcla entre elegante, familiar  y  "bon chic bon genre ". El restaurante se llenó. El servicio de sala fue bueno, agradable y profesional. El servicio del vino también, descorche, 1era cata y seguimiento durante toda la comida.  Tienen una carta de vinos muy extensa, pero casi ni la ojeé, pues en principio íbamos predispuestos a tomar unas cervezas pero como al ultimo momento cambiamos de idea, tomé un vino de Carles Abellan y no consulté mas.

El restaurante forma parte del grupo de Carles Abellan como Tapas 24, Suculent, La Taverna de Suculent, La Guingueta de la Barceloneta, ENA(Hotel Alfonso XIII de Sevilla) y La Barra (el ultimo de sus restaurantes en la Barceloneta) y es quien lo dirige, no se quien está al frente de los fogones cada día. Que decir que no conozcáis de este gran Chef (fue el primero que obtuvo una estrella michelin por un bar de tapas, Comerç 24) formado en  el Bulli y precursor de la cocina catalana de la "nouvelle vague " de los años 90. En este restaurante ha optado, por presentar una cocina barcelonesa histórica y ha recuperado para ello recetas antiguas de platos y guisos tradicionales, populares y marineros.

Optamos por comer de manera desenfadada, a la carta :

Como tapas compartimos :

Bomba de la Barceloneta i entrepans de foie gras amb pa amb tomaquet rustic "de sempre"   Bomba de la Barceloneta, bocadillos de foie gras y pan con tomate rustico, el de siempre. Los bocadillos de foie gras fueron un obsequio de la casa. La bomba, como las que preparan enTapas 24, estaba riquísima, para los que no la conozcáis es una especie de gran bola rebozada de puré de patata, picante, con de carne picada, cebolla, ajos, ... los bocadillos también estaban muy buenos. El pan fue delicioso, de Triticum.

Seguimos con

Amanida Il-lustrada Ensalada Ilustrada, (s.XIX) servida en medio de la mesa, la foto corresponde al emplatado para una persona. Esta es la explicación que aparece en la carta sobre dicho plato : Antaño era tradicional que las ensaladas se pusieran en el centro de la mesa junto con el servicio del primer plato y cada comensal se iba sirviendo durante la comida. En el siglo XIX se convierte en un plato. Como algo sencillísimo puede ser riquísimo, una ensalada verde, variada y de excelente calidad.

Arròs de gambes "al ajillo" Arroz de gambas al ajillo, frescas de la lonja de la Barceloneta, Explicación histórica : antiguamente las vendían los pescadores en la playa, al final de su día en mar.(SXIX). Te presentan el arroz en la paella y te lo emplatan delante tuyo. En realidad el ajillo es ali oli mezclado con el arroz.  Perfecto punto de cocción, gambas deliciosas.

Como postres tomamos :

Bunyols del Tio Nelo amb xocolata calenta Buñuelos del Tio Nelo con chocolate caliente.(S XIX) Reseña histórica : Buñuelos de viento rellenos de chocolate negro creados por la horchatería Tío Nelo de Barcelona. Cada buñuelo debe meterse entero dentro de la boca y dejarlo explotar. Espectacular y excelente.

Rajola de Barcelona de xocolata i avellanes Baldosa de Barcelona de chocolate y avellanas.(2016)  Reseña histórica : Homenaje a la baldosa del “Eixample” creada por Josep Puig i Cadafalch. Muy rica

Para beber tomamos una botella grande de agua Veri y una botella de vino blanco Vins de propietat Carles Abellan DO Montsant 2016. No tomé ninguna nota, si no recuerdo mal era de cepajes Garnatxa blanca 100%. Era muy fresco, equilibrado y bastante largo en boca. Nos gustó a ambos y acompañó bien toda la comida.

Finalizamos con 2 buenos cafés y petits fours y dándonos mucha prisa para no perder el tren.

La cuenta ascendió a 81,50 €/persona. RCP correcta, por no decir algo desfasada, pero el restaurante está donde está y eso se paga. Es un restaurante al que a priori no volveremos salvo caso de fuerza mayor como hoy, no porque se coma mal si no porque muchos de sus platos los puedes tomar en Tapas 24 por un precio mucho mas comedido e igual calidad. Estuve uno de estos días en el de la C/  Diputació/ Passeig de Gràcia y comimos muy bien. Cuando tengamos la ocasión, nuestro próximo restaurante a descubrir de Carles Abellan será "La Barra".

  • Baldosa de Barcelona de chocolate y avellanas

  • Buñuelos del Tio Nelo con chocolate caliente

  • Arroz de gambas al ajillo

  • Ensalada Ilustrada

  • Aperitivos : Bomba de la Barceloneta, bocadillos de foie gras y pan con tomate rustico, el de siempre

Teniamos ganas de visitar el Bravo 24. En su dia nos habia gustado el Comerç 24 y hemos ido de tanto en cuando al Tapas 24 (eso si, tempranito que si no, no se pilla un sitio cómodo). Fuimos un domingo playero, de esos que te invade la pereza para salir de Barcelona y, después de tomar un poco el sol, nos decidimos por ir a comer al Bravo 24, para "fer festa").

El local está muy bien y la terraza presenta bonitas vitas al mar. Con un toque de brisa se está francamente bien. En el interior no habia nadie, así que nos decidimos por comer dentro para estar tranquilos, al lado de los ventanales que dan a la terraza.

La comida fue un poco fracaso, la verdad. Las croquetas de pollo y los buñuelos de bacalao eran realmente exquisitos. El surtido de olivas muy original y divertido. Pero a partir de aquí la cosa se tuerce. Las croquetas de jamón eran solo correctitas. Mi mujer pidió un "turbot" que, si bien no estaba malo, no tenia nada de espectacular y menos para el precio que cuesta. Y el arroz de bacalao que pedí, al segundo o tercer bocado ya no podia comer más de lo salado que estaba (Curiosamente, el bacalao que lo acompañaba no estaba nada salado). Se lo comenté al camarero, se llevó el plato y.... aquí se acaba la historia... ningún ofrecimiento alternativo, ninguna disculpa, ninguna explicación, ningún "no tiene usted razón, este arroz es así"... nada. Como que no soy de discutir, pagamos la cuenta (138 euracos por 2 personas).

Total, que comimos a medias, disgustados y pagando caro. Una lástima por las expectativas que teniamos.

Ubicado en la primera planta del Hotel W. Entorno espectacular con excelentes vistas sobre la playa de Sant Sebastiá. Buen servicio, con un exceso de acompañamiento a todas partes.

Fue una cena de compañeros de trabajo, 14 en total. Nos ubicaron en la terraza en una mesa (bueno en dos unidas) algo justa, pelín apretados estábamos todos. Teníamos un menú pactado. Ofrecen packs sueltos para combinarlos como un puzle, menú, bebida e incluso barra libre posterior.

Ambiente: joven-nuevo rico. Hombres con camisetas apretadas acompañados de mujeres con las camisetas más apretadas todavía montadas en zapatos con tacones vertiginosos. Todo muy chill-out que es como se llama ahora a aburrirse en un bar. Yo soy más de barra gamberra.

La comida
Como dije fue un menú pactado. Consistía en unos aperitivos (anacardos con wasabi (?), patatas chips con anís, unas aceitunas de Sanlúcar (buenas) y arroz inflado. Vamos unos aperitivos quizá en exceso adolescentes.

Seguimos con un pica-pica con cecina de León, jamón ibérico, mejillones del Delta al vapor y pimientos de Padrón (poco hechos y ¡¡sin sal!!). Todo ello muy normal sin destacar ninguna cosa sobre otra.

Y rematamos con un dentón sobre un puré de patata con pimentón. Eso me pareció a mí porque lo anunciaron con pure de patata y romesco. El pescado fresco, bien elaborado, al menos en mi caso.

El vino que acompañó la cena fue un verdejo que hizo su función, aunque se sirvió fuera de temperatura, y un tinto que no probé ni sabía por qué hizo acto de presencia con ese menú.

De postre un helado de mango y frambuesa, fresco y rico que acompañaron con una garnacha dulce del Empordà.

Después nos fuimos al bar de la planta 26, excelentes vistas pero aburridísimo, todo el mundo sentado con la música atronando, por lo que bajamos a la planta baja a tomarnos un gin tonic en la terraza que nos sirvieron en unas copas balón de plástico!

En resumen, excelentes vistas, ambiente guiri-raruno y comida psé-psé

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