Restaurante Edulis

5
Datos de Edulis
Precio Medio:
61 €
Valoración Media:
6.6 10
Servicio del vino:
5.8 10
Comida:
7.3 10
Entorno:
7.0 10
Calidad-precio:
6.2 10
Fotos:
0
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Creativa - de Autor
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 49,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: Domingo y lunes

Teléfono


5 Opiniones de Edulis

Nos acercamos a este restaurante (previa reserva, claro) un sábado por la noche para cenar, 4 personas. Cuando llegamos había ya varias mesas ocupadas. El local, como ha comentado algún forero anteriormente, es bastante oscuro, apto para una cena romántica, pero tampoco era mi caso. El suelo del local da la impresión de ser reaprovechado de su etapa anterior.

Nos tomamos unas cañitas de aperitivo para lo que nos pusieron un snack que no reconocí y que no aportaba nada. Mientras tanto fuimos ojeando la carta.

Pedimos varios primeros para compartir: flor de calabacín rellena, ensalada de otoño (con boletus) y la espuma de patata con huevo y trufa. Todos estuvieron decentes pero sin emocionar. De segundo pedimos: 2 lasañas de txangurro, una presa ibérica y un steak tartare. Las lasañas literalmente no decían nada, la presa ibérica bien pero pasada de punto y el steak tartare creo que era lo mejor.
En el apartado de bebida tomamos El Regajal 2010 que no nos dijo demasiado. La carta de vinos es bastante escasa y con pocas referencias interesantes. Además, el maitre no tiene demasiada idea de vinos (no hay sumiller en el restaurante).

Sumando un agua grande y unos cafés la cuenta ascendió a 196€, lo cual me parece una relación calidad precio bastante mala.

Creo que hay muchos restaurantes en Madrid sin tener que repetir en éste.

Ayer dia 8 fuimos dos amigas y yo a cenar. El local es coqueto, tranquilo y bien decorado. LLegamos los primeros, a las 21.30. Preguntamos por el menu degustacion y a dos nos parecia correcto pero a una de mis amigas el plato de pescado, un tataky de atun, no la gustaba, pues el pescado algo crudo no es de su agrado. Tras comentarselo al maitre, le digimos que si podria cambiar únicamente ese plato a mi amiga por otro y éste, sorprendentemente nos dice que es un menú cerrado y que no puede ser. Ante mi sorpresa, le dije que si entonces ella podia pedir a la carte y nos dice que o todos menus o todos carta!!!! pero si no hay nadie!!!!! total, yo muy sorprendido, al final cedemos y pedimos tres menus. Al minuto nos dice que si quiere , la puede ofrecer un tartar de salmon....vamos a ver, no la gusta el pescado crudo!!!! menos mal que por ultimo, el sentido común hizo que la ofreciera un mero, el cual dijimos que si...
En cuanto a la cocina, decir que todo estaba riquisimo, desde la flor de calabacin rellena , la espuma de patata con huevo y trufa, el tataky y el mero de mi amiga, el cual la pusieron un estupendo taco y en su punto hasta el rabo de toro...todo muy bien presentado y es su punto.
El servicio atento y amable, aunque por poner una pega, no me gusto que en 2 ocasiones nos marcaran el siguiente plato sin haber terminado el que estabamos comiendo...da la sensacion de querer terminar pronto.
El oporto que me pedi de aperitivo estaba muy caliente...
En resumen, muy buen restaurante, con una relación calidad-precio muy buena y donde estos pequeños detalles seguro que en mi proxima visita se habran subsanado.
Sin duda, volvere...

Estuve hace años en el pequeño local anterior y lo primero que me impacta es la tremenda diferencia en este aspecto. Calle Velazquez 11;casa señorial con esplendidos escalones de madera antigua bien pulidos en la entrada. A la derecha una elegante y amplia barra. Tambien hay terraza. El comedor esta muy bien decorado si bien me resultó bastante oscuro. Quiza para una cena romántica es muy apropiado pero no era mi caso. Tiene un patio interior cubierto mejor iluminado y creo que habría preferido esta ubicación pero no nos lo ofrecieron pese a que no se llenó. Las mesas están algo juntas y se oyen todas las conversaciones.
El servicio me parecio algo despistado pero llegamos antes de las 21:00 y el tiempo que estuvimos solos nos atendieron bien. Luego se hizo mas lento. Hubo detalles de despiste como venir a tomarnos nota de la cena sin haber traido siquiera la carta de vinos…
Nada mas llegar nos ofrecieron algo de beber. Opté por un Torelló que resultó que estaba caliente. Hice mal en no decirlo.
Como aperitivo solamente unos chips (tan de moda) de yuca, batata, etc bastante insulsos. Luego trajeron un pequeño cuenco con un salmorejo bastante rico

La carta es amplia y con la ventaja de tener casi todos los platos por medias raciones lo que permite probar mas cosas. Pedimos unos entrantes y un segundo. La carta de vinos me parecio floja con alguna referencia interesante pero las zonas”no ribera ni rioja” con pobres representaciones. Pedimos un Demencia a 46 €. Este vino me gusta mucho . Por cierto, la mantelería, platos y cubiertos están a la altura pero las copas dejan bastante que desear.
Entrantes:
- Flores de calabacin en tempura rellenas de gambas y puerro . Se presentan por un lado la flor y por otro el pequeño calabacin. Muy buenas si bien el sabor de la gamba era inapreciable.
- Huevo escalfado con boletus y trufa con espuma de patata. Parece que este plato es el clasico de la casa. Me defraudó. LO mas abundante era la espuma de patata tipo mousse que estaba buena. Venia con la trufa ya rallada y ésta era escasisima y nada aromatica lo que supongo que se debe a ser trufa de verano … quiza en invierno mejore el plato..
- Pulpo frito sobre patatas revolconas. El pulpo bueno pero las patatas eran una mousse similar a la del plato anterior com un toque de pimenton.

La verdad es que me defraudaron un poco los entrantes…
Com plato principal se eligio una merluza ( no recuerdo con qué) y yo pedi media racion de steak tartare que estaba magnifico. Me preguntaron como me gustaba. Picantito y poca sal. Y asi vino. Esplendida carne cortada a cuchillo.
Como quedaba algo de vino pedimos la tabla de quesos. Venian 6 quesos que despues de insistir logramos que nos dijeran lo que eran. El camarero se marchó, debió preguntar y volvio. Y supongo que para que no se le olvidara recitó los nombres. Por supuesto no me acuerdo de ninguno..
Finalizamos con GT’s ( tienen una carta especifica) de nº0 con Schweppes pimienta rosa. Los precios de los gt’s van de los 8 € a los 16€…

La cuenta salió a unos 85 € por persona lo que me parece bastante elevado. No vi el detalle de la cuenta.
Teniendo todos estos factores en cuenta, el lugar no me parecio para volver. Quiza para una cena romantica lo recomendaria por el local y porque honestamente, la comida no es mala. El servicio normalito con fallos importantes en un lugar de ese nivel.

Aprovechando un lunes libre siendo día con colegio, penamos en pasar parte de la mañana en Madrid, y comer en Edulis que hace poco tiempo ha cambiado de ubicación pasando a la calle Velázquez número 2, justo enfrente del Hotel Wellington.

Buena recepción, se nos ofrece elegir entre un salón con patio interior y jardín vertical, y otro con menos luz natural, y el nombre del restaurante en neón naranja en la pared. Elegimos la primera ubicación; aproximadamente capacidad en conjunto de los dos salones de unos 12 mesas, y más ó menos entre 30 y 35 cubiertos. Se podría decir que la mitad de las mesas estaban ocupadas.

Optamos por comer a la carta; la carta incluye medias raciones, lo cual provoca que te puedas conformar tu propio menú, y probar diferentes platos siendo únicamente dos comensales. Carta no excesivamente extensa.

Comenzamos:

- Flor de calabacín en tempura rellena de gambas; buena combinación, el relleno de gambas, con una especie de mayonesa y puerro, le daba frescor, la tempura muy suave. Buen con junto. 1ud (5.5€)

- También se prueba las alcachofas rellenas de setas y foie, según el otro comensal también muy bueno este entrante; personalmente la alcachofa no me eleva mucho. 1 ud (5.5€)

Seguimos con media ración de huevo escalfado, espuma de patata, boletus y trufa negra. Generosidad en la trufa, buena espuma de patata para dar consistencia al plato, el boletus hecho muy ligeramente para mantener todos los sabores. Vamos por muy buen camino.

Otro entrante en formato media ración, un mar y tierra muy catalán, risotto de butifarra negra y cigala…; muy buena combinación se sabores en boca, gran textura del risotto, sin ser demasiado graso, aunque lleve como ingrediente la butifarra. Un bocado muy catalán y mediterráneo en plena calle Velázquez.

Pasaríamos a los segundos de forma ordenada, aunque ya para mí esto es una sucesión de platos, donde cada vez más uno se tiene que olvidar de esos ordenes preestablecidos.

Decidimos por probar dos steak tartares, de atún rojo y ternera. Para el primero pedimos una ración emplatada para dos , atún rojo con toque muy nipón , seguro que había estado maridado en al menos soja, y wasabi…servido con cebolleta, ó puerro cortado muy fino en juliana. Un placer de verdad este steak tartar de atún, mucha frescura y sabor en boca; altamente recomendable.
También se pidió media ración del steak tartare de ternera, que venía con pepinillo tremendamente picado, y una mostaza verde ligera, junto con patatas cilíndricas. Para ambos tartares se nos había preguntando sobre el nivel de picante, pidiéndolo muy poco picante para no enmascarar sabores, y lo trajeron de esa forma simplemente con un punto pequeño de picante que encajaba perfectamente.

De postre, la recomendación de la casa tarta fina de manzana, con helado de manzana verde, exquisita la tarta, el helado desde mi punto de vista estaba demasiado frio, casi como un sorbete con poca cremosidad; se lo hubiera quitado en cambio la tarta de manzana, con una capa muy ligera de bizcocho y manzana cortada muy fina roza la perfección desde la más absoluta sencillez.

Por recomendación del maitre, se acompañó la comida con un tinto joven Cabernet Sauvignon de Dehesa del Carrizal (23 €); bueno sin más, no nos entusiasmó el vino.
Conclusión, muy buena comida con un servicio joven que tiene ganas de agradar y en una ubicación, local algo más que correcto. Se puede repetir.

Sorprende encontrar sitios así en Madrid.Se trata de un local para solo 14 comensales regentado por dos jovenes cocineros a los que se les nota el amor por su trabajo, en el que ponen en mi opinión mucho interes por que los clientes salgan satisfechso de su local.Víctor Iglesias y Alfonso Figueroa, solamente los dos habitualmente cocinan y sirven las mesas, con agrado y esmero conjugando muy bien los tiempos. El local es pequeño pero coqueto, suficiente para poder mantener una conversación normal sin sentirte espiado, el menaje mas que correcto y el ambiente , un día de entre semana , tranquilo.
La carta variada, cocina de mercado clásica pero con elaboraciónes modernas y de calidad. Existe un menu degustación que fue por el que nos decantamos:

Entrantes:

Una crema de guisantes con cebolla caramelizada bastante lograda, pulpo frito con una espuma muy sabrosa, muy rico, los huevos escalfados con boletus edulis, una de las especialidades de la casa y con mayor exito, muy buenos.

Segundos:
De pescado corvina en su punto, buenisima y de carne, paloma torcaz que si bien no es uno de mis platos preferidos estaba muy lograda y en el punto perfecto.

Postres:

Tarta fina de manzana y Coulant de chocolate, soberbia la tarta de manzana.

Para beber tomamos un vino crianza Ribera del duero servido a su temperatura, mas que aceptable.

En definitiva , sorprendente por su calidad y el buen hacer de sus propietarios. Repetiremos seguro, por cierto, los fines de semana lo tienen siempre lleno, hay que llamar con cierto tiempo.

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