Restaurante Cal Campaner en Roses
  

Restaurante Cal Campaner

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Datos de Cal Campaner
Precio Medio:
54 €
Valoración Media:
7.0 10
Servicio del vino:
4.9 10
Comida:
8.8 10
Entorno:
5.8 10
Calidad-precio:
7.5 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: De mercado, Mediterránea
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 45,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono

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12 Opiniones de Cal Campaner

Una nueva visita para comprobar que nada cambia en este restaurante, se cocina a la plancha o al horno según el tipo de pescado se trate, pero sea el que sea siempre siempre es fresquísimo.

Anna ha modernizado su pizarrita, la que usa actualmente es magnética y en unos pequeños rectángulos está escrito todo lo que este dia puede ofrecer, lo separa en entrantes,  entrantes plancha,  pescados plancha y pescados horno, actualmente y como novedad en todos los casos el precio está indicado en el caso de los pescados el precio es por kilo.

Compartimos seis anchoas, el precio es por unidad, muy buenas y de buen tamaño acompañadas de pan con tomate y unos excelentes sepionets  “a la bruta”, es decir sin limpiar con toda su tinta y hechas simplemente a la plancha, excelente producto y con acertadísimo punto de cocción.

Seguimos con dos raciones de negrito con un peso total de 680 gramos, como comenté en alguna reseña anterior es un pescado de una delicada carne muy blanca y muy buen sabor, hecho con un magistral toque de plancha.

No pudimos prescindir de los postres que se elaboran en la misma casa, un muy buen tiramisú y profiteroles con buena nata y un mejor chocolate negro y espeso servido aparte en una pequeña jarrita.

Un buen pescado merece ser acompañado por un buen vino, en esta ocasión optamos por uno de la D.O. Penedés, Waltraud elaborado con uvas de la variedad Riesling por Bodegas Torres, con precio muy parecido al que se puede encontrar en tiendas on-line especializadas. El servicio del mismo fué únicamente el descorche.

Finalizamos con dos buenos cafes.

Una muy buena relación calidad, producto, precio que hace de Cal Campaner un lugar de referencia al que inevitablemente hay que volver.

Amaneció un día de sol radiante y decidimos acercarnos a Roses para dar un paseo por el paseo marítimo y comer una vez más en Cal Campaner.

No hace falta extenderme en detalles de decoración, servicio etc, puesto que ya está suficientemente relatado en comentario anteriores.

De la pizarrita de Anna elegimos boquerones en vinagre y sepionas a la plancha, los boquerones grandes y carnosos, seis unidades en la ración, los cobran por unidad y que decir de las sepionas, solamente a la plancha y un pelín de aceite de oliva para disfrutar de todo su sabor.

De los pescados que este día tenian para hacer a la brasa en el horno Josper elegimos un cabracho que nos fué presentado a la mesa antes de introducirlo al horno, la pieza pesaba 900 gramos con un buen punto de cocción nos fué servido partido en dos mitades y resultó un regalo para el paladar.

De postre decidimos repetir el mismo que tomamos en nuestra última visita dos torteles individuales de hojaldre y nata, en esta ocasión el hojaldre estaba crujiente, un postre hecho en casa por Joan el marido de Anna.

Una botella de agua de medio litro y un vino elaborado  por la bodega ampurdanesa Terra Remota y acogido a la D O Catalunya, Ales Blanques garnacha blanca 100 x 100 con una expresión muy suave en boca.

Dos cafés.

Si en el local se ocupan todas las mesas y algunas se doblan por algo será.

Una vez más salimos satisfechos y sin duda volveremos.

No volveremos hasta que pase el verano, pues la población de este precioso pueblo marinero y bellísimas playas se multiplica no sé por cuanto durante la temporada estival. Esperaremos impacientes la llegada del otoño para repetir.
Hace poco más de un año que no he publicado ninguna opinión y ahora ya toca.
Teníamos la reserva a las 13,30 cuando entramos había ya alguna mesa ocupada y con el servicio avanzado y a medida que transcurria el tiempo el local se llenó por completo e incluso alguna mesa se dobló. Realmente es el boca oreja la mejor publicidad que puede hacer un restaurante y este es el caso del que nos ocupa puesto que como ya se ha dicho en alguna otra opinión el local ni es céntrico, ni está en la zona turística, ni tiene una entrada espectacular.
Bien, a lo que íbamos, Anna con su ya famosa "pizarrita" se pasea por las mesas ofreciendo los pescados y mariscos que han sido capturados una pocas horas antes, eso sí continua sin poner precios.
Como ya conocemos la honestidad de esta casa en ningún momento piensas que te van a "pegar una clavada"
Los precios realmente son muy contenidos.
Compartimos unos mejillones a la marinera con una salsa espectacular y unos memorables calamarcitos hechos simplemente a la plancha.
Seguimos con dos raciones de negrito con un peso de 650 gramos un buen lomo para cada uno de este pescado de carne finísima y potente sabor, a la plancha y con un perfecto y magistral punto de cocción.
Pan con tomate con el que rebañamos la salsa marinera y la salsa de la tinta de los calamarcitos.
De postre tomamos cada uno un tortel de nata de elaboración propia, la nata buenísima, lástima que el hojaldre había cogido la humedad de la nevera y no estaba crujiente.
Acompañamos la comida con un Auzells de la D.O. Costers del Segre que maridó perfectamente.
Dos buenos cafés.
Lo dicho, no volveremos hasta el próximo mes de octubre

Con motivo del cincuenta aniversario, se ha remodelado totalmente el restaurante, las luces son con colores cambiantes a voluntad, Marc hizo este día una demostración de las distintas tonalidades de las mismas, azul, verde, amarillo y blaugrana, esta última arrancó los aplausos de varias mesas.
Otra de las novedades es que han incorporado una parrilla de carbón para ofrecer la cocción del pescado a la brasa como alternativa a la cocción a la plancha.
Poco a durado la carta a la que se refiere Joan Thomas, este día por lo menos no apareció en ninguna de las mesas y continua siendo Anna con su pizarrita quien va mesa por mesa ofreciendo los productos del mar disponibles, la que sí a desaparecido ha sido la gran pizarra que colgaba de la pared
Los primeros consistieron en un muy buen pulpo de roca al estilo gallego con su justo punto de pimentón picante y las sepietes con su tinta a la plancha que en pocos sitios como aquí saben conseguir el justo punto de cocción.
De segundo una dorada a la que le faltaban pocos gramos para llegar al kilo y que nos fué presentada en una bandeja antes de proceder a su cocción, pedimos que la cocieran a la brasa con un resultado espléndido teniendo en cuenta la dificultad que entraña este tipo de elaboración, técnica que ha tenido que aprender a dominar Joan verdadero especialista con la plancha a la que saca a cada uno de los productos del mar que pasan por ella su máxima expresión.
Un blanco de la D.O. Empordà, servido a muy buena temperatura y una botella de agua de medio litro acompañaron la comida.
De postre compartimos un variat cal Campaner.
Dos cafés.
Como siempre salimos con la sensación de haber comido un excelente pescado.

Tras haber leído el comentario mas reciente sobre este restaurante que efectuó Owiban Ferran en agosto del 2015, así como todos los anteriores y diferentes buenas criticas por aquí y por allá decidimos reservar por teléfono y hacer una incursión rápida a Roses para ir a comer a Cal Campaner el domingo 27 de marzo a las 13 horas.

El restaurante ha sido totalmente renovado , ha estado cerrado por obras durante tres meses y acababa de abrir sus puertas hacia solamente tres días.

La decoración es totalmente distinta a la que había estado descrito anteriormente, ahora el bar ha desaparecido y como puede verse en la foto, el restaurante se extiende a lo largo de su sala rectangular hasta llegar a la cocina, que está a la vista. La decoración es contemporánea, predominando el color azul del mar. Debe tener una capacidad para acoger unas 50 personas. Las mesas, al menos las de cuatro personas, que es donde nos aposentaron, son amplias. Están vestidas con manteles y corremesas de tejido y servilletas de papel. Vajilla y copas correctas. El servicio de sala es amable y profesional, atendido por los hermanos Anna y Marc Magester, el servicio del vino es inexistente, se limita únicamente al descorche de la botella.
Por lo que había leído anteriormente, han habido también cambios en lo relativo a la presentación de los platos, ahora existe una carta impresa con los precios y en una pequeña pizarra que pasan por las mesas se detalla lo que hay disponible en el día. El precio de los pescados, todos fresquísimos, continua siendo al peso. Provienen de las lonjas de Roses, Port de la Selva y Llança.

Al frente de los fogones, o mejor dicho de la plancha, está el chef Joan Romero, marido de Anna, quien trabajó durante cinco años en el Bulli y en la famosa pasteleria Escribà de Barcelona. Pura maestría en la difícil cocción del pescado a la plancha.

Ese día no tuvimos suerte a la hora de elegir el que iba a ser nuestro menú, no habían callos de rape, su plato estrella, ni sepionets, ni negrito, ni... en fin quedaban algunas colitas de rape, dos pequeños rodaballos y un lenguado mediano... Las lonjas cerraron el viernes santo.

Decidimos pues organizar nuestro menú en función de las existencias.

De entrantes compartimos :

Seis ostras Guillardeau Pequeñas, pero carnosas y muy gustosas. Guillardeau es un valor seguro.

Carpaccio de gambas Buen producto, muy sabroso.

Almejas Buenas, pero prefiero las gallegas.

Gambitas de Roses a la plancha Excelentes, un producto de 10 y perfectamente cocinado. Para repetir y seguir repitiendo.

Como plato principal compartimos

Lenguado a la plancha Gran producto servido en su perfecto punto de cocción.

Los platos no llevan ninguna guarnición.

El pan con tomate, que acompañó la comida, puede mejorarse.

De postres compartimos :

Surtido Cal Campaner Buenos, sin mas.

Dos buñuelos Cal Campaner Flojitos. Buen sabor pero incomibles, como se dice en Francia unos verdaderos "étouffe-chrétiens"(Familiarmente alimento de consistencia espesa y densa que ahoga). Supongo que debe haber un equivalente en castellano pero lo desconozco. No puedo creer que esos buñuelos hayan salido de las manos de Joan Romero. Mi puntuación global se verá disminuida debido a los postres.

Para beber tomamos un vino blanco joven Waltraud 2014 DO Penedès Bodegas Torres, cepaje 100% Riesling. Me pareció elegante fresco y afrutado. Acompañó perfectamente el pescado y el marisco.

Finalizamos con dos cafés.
La cuenta ascendió a 66,37 €/persona. Buena RCP. Al final de la comida pude intercambiar unas pocas palabras con el chef, ya que el restaurante estaba lleno hasta la bandera y éste estaba solo en la cocina, para felicitarle por su "maestría en la cocción de los pescados en la plancha".
Si estamos por la zona volveremos, pero esta vez llamaré antes para cerciorarme de que tienen más producto disponible y sobre todo, callos de rape y negrito. Excelentes productos del mar. Buen restaurante de pescado a la plancha.

  • Lenguado a la plancha

  • Gambitas de Roses a la plancha

  • Almejas

  • Carpaccio de Gambas

  • Ostras Guillardeau

  • Nuevo local

Aprovechando que estábamos unos días por la zona y que los amigos Jerónimo y Rosa son fáciles de engatusar para esos menesteres nos pasamos a disfrutar de los productos del mar en este bar/restaurante de Roses.

De entrada, y como ya han comentado, el local es más un bar que un restaurante. De todas formas uno se encuentra cómodo, que es lo que interesa, apariencias aparte.

Tienen una carta sin precios colgada en la pared con todos los productos que pueden ofrecer, y una más pequeñita con los precios donde se recogen los productos de que disponen ese día. Los precios pueden parecer altos, pero ya les aseguro que después de disfrutar como lo hicimos no nos lo parecieron en absoluto. Y es que la excelencia se paga, claro.

Pedimos unas raciones para compartir (éramos 6 comensales, entre ellos 2 niñas de 3 y 6 años) y a continuación un pescado a la plancha.

La Marta cuando leyó "ostras" en la carta de la pared ni se lo pensó. Se zampó 3 preciosas ostras de Bouzigues. Al medio de la mesa pedimos:

- Anchoas con pan con tomate : deliciosas y enormes anchoas y muy buen pan con tomate.
- Sepionets a la plancha : una delicia absoluta. Pequeñas sepias que van del mar a la plancha, sin más. Pero qué plancha!!! Y qué producto!!! Sabrosas a más no poder, con un chorrito de aceite de oliva. Pedimos otro plato en vista del éxito. De 10.
- Callos de rape con garbanzos : cazuelita con este guiso tan típico, pero con los callos del rape. Curioso y muy bueno. Y la salsa para mojar mucho pan!
- Mejillones a la marinera : pequeños mejillones, sabrosos, y en una salsa para mojar pan de nuevo.

Como pescado, las nenas se comieron una colita de rape, de nuevo magistralmente pasada por la plancha. Los mayores decidimos probar uno que no conocíamos llamado "negrito" . Según nos explicaron es un pescado de fondo que se alimenta de gambas. Es un pescado grande, con lo cual lo que hacen es sacarle los lomos desespinados y pasarlos por la plancha. De nuevo una delicia, un pescado fino y con el toque preciso de cocción y el chorrito de aceite. Muy, muy bueno.

Los postres son caseros y muy buenos. Yo, si no recuerdo mal, tomé un buen tiramisú.

Para beber cayeron como si nada un par de botellas de ese gran cava que es el Gramona Imperial. Carta de vinos cortita pero con interesantes referencias y copas correctas.

En resumen, yo aún sueño con volver a comer esos sepionets, con eso lo digo todo. Son unos maestros con la plancha y tienen unos productos del mar excelentes.

Lo que digo, tengo unas ganas terribles de volver!

P.D. el precio es aproximadamente lo que pagamos los adultos.

Excepcional.
Si lo que buscas es un restaurante con mesas bien vestidas, con cristalería de alto copete, Maietre y Sumiller este no es tu sitio.
Si por el contrario lo que buscas es la mejor materia prima tratada con una maestría y cariño difícil de encontrar, no te defraudará.
Después de varios días de vacaciones por la zona nos guiamos por los comentarios de los foreros y nos dirigimos al local de referencia. Reservamos con antelación. Menos mal. Todo el local lleno y doblaron alguna mesa.
Local donde no entrarías jamás. Bareto, bareto. Cuando entras más de lo mismo. Un bareto.
Decido ir al baño para observar la vitrina donde tienen el género y ahí empiezas a comprender cosas. Vas a encontrar poco envoltorio, pero el regalo es de primera.
Pescados, mariscos, etc... Y unos postres de primera.
Trato muy amable por parte de los propietarios y del camarero. Nos aconsejaron bien sobre algunas dudas que teníamos y el resultado fue inmejorable.
Servicio correcto de vino, a muy buena temperatura.
¿Caro? No te pueden cobrar menos por lo que te ofrecen. Todos vamos a menudo a sitios de medio pelo donde al final la dolorosa sale por unos 30 ó 35€. En comparación, mucha mejor relación calidad precio.
Sin duda para repetir.

  • Cabracho, sin más.

  • Sepionet en su tinta

  • Carpaccio de gamba de Roses

Por fortuna nada ha cambiado, bueno nada nada.... por suerte ha mejorado, y muchísimo la oferta de vinos con buena presencia de las D.O. Empordà i Penedés.
Hay que comer lo que hayan traido de las lonjas de Roses, Llançà y Port de la Selva, la "carta" es una pizarra pequeña sin precios, los precios están referenciados en una gran pizarra colgada de una de las paredes del local.
No hace falta pedir consejo, todo lo que ofertan es fresco, fresquísimo.
Compartimos de primero unos excelentes mejillones a la marinera, que buena la salsa!! y unos sepionets hechos a la plancha con su tinta, buenísimos
El plato fuerte un rodaballo salvaje de 750 gamos a la plancha, único elemento con que se cocina en este restaurante y con gran destreza, con un correctísimo punto de cocción.
Los pescados tienen el precio al peso.
De postre un tiramisú y un sorbete de mojito. Buenos los dos postres.
Un cerveza para esperar el primer plato y un Empordà, Pholx 12 bien frío,el servicio se limita al descorche.
Dos cafés

bien yo lo llamaria asi mas o menos. el mejor vino que habia era un marques de caceres pero es que ademas era de los 3 que habia. el pescado o marisco si hay porque se ha pescado bien, si no han salido las barcas no hay. mesas y sillas de madera , mantel y servilletas de papel. casi todo a la plancha.como son o eran mariscadores (fonso lo era ) y ahora lo llevan sus hijos y/o yernos (familia vaya...) el producto es la clave del exito, fresco. El personal es de la familia, agradables aunque a veces no tiene el dia , ambiente de pescadores , sencillo pero correcto, el producto compensa todo lo demas. los precios estan acorde con el producto fresco y caro, hay espandenyas y grotes, mejillones fantasticos, pescados, etc etc.

Restaurante que si no fuera por las críticas de veremeros no vas ni por asomo...
Resultado: expectacular:
Lenguado plancha: fresco y a la plancha: excelente
Mejillones marinera: Impresionantes
Gambas: buenas
Callos de mar con garbanzos: Inclasificables.... se salen de nota
Calamares: tres cuartos de lo mismo
Rape: enfín a reventar
Para beber: El equilibrista: buen vino monovarietal de Xarello
En definitiva.. Si no lo conoces o te lo recomiendan ni lo hueles...
Servicio familiar, sin más con mantel de papel y sin estridencias, pero al paladar puede al resto...
Muy,muy recomendable... Si señor
4 personas 200 €

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