Nueva escapada a La Montaña Palentina con intención de sentir un poco el invierno y dar un ambiente más navideño a estas fiestas. Recién estrenado el año y manteniéndonos a la espera de la llegada de Sus Majestades los Reyes Magos, hacemos otra visita a este restaurante para apagar el frío y matar el hambre.
Llegamos a Villallano y parece un pueblo fantasma, nadie por la calle, todo es silencio. Pero en el centro de ese aparente vacío se encuentra el Ticiano dejando escapar a través de sus ventanucas la luz del interior, invitando a todo el que pasa por allí a entrar y refugiarse del frío como si de una posada se tratara. Al acceder, como siempre por estas fechas, Jose tiene bien encendida la chimenea que proyecta todo su calor hasta cada rincón del restaurante…nunca me cansaré de sentir esa sensación de recogimiento.
Como siempre estupendo recibimiento, somos los primeros y elegimos la mesa a nuestro antojo; siempre elegimos una que está pegada a una de las ventanas desde la que se ve una callejuela y los tejados de las casas del pueblo.
Tras echar un vistazo a la carta, veo que han introducido algunos platos nuevos y hoy que estamos decididos a desmarcarnos de nuestras elecciones habituales, nos decidimos por lo siguiente (2 comensales, entrante a compartir y un segundo cada uno):
**Aperitivo (invitación de la casa): “VASITO DE PORRUSALDA CON BACALAO A LA PLANCHA”. Estupendo aperitivo, calentito, la porrusalda muy rica y el bacalao pasado por la plancha exquisito, dándole el punto justo de sal al conjunto. Estaba tan bueno que bien a gusto me hubiera comido un buen plato. (Ver foto)
PARA COMPARTIR:
**“ENSALADA DE VIEIRAS PLANCHA CON VERDURITAS AL MARTINI BLANCO”: bonita presentación, muy colorista. Base de lechugas mezclum, tomatitos cherry, cebolla al Martini y unos buenos trozos de vieira a la plancha, todo ello ornamentado con motitas de salsa de frambuesa y mango. Me gustó pero no me sorprendió, quizá esperaba más de esta ensalada. Para mí no llega a la altura de la Ensalada de codorniz escabechada con soja y miel que Jose la borda. (16,50 € Iva incluido) Ver foto.
DE SEGUNDOS:
**“FALDA ASADA A BAJA TEMPERATURA CON CREMA DE PATATA TRUFADA Y CEBOLLA CARAMELIZADA”: fue mi elección. Ya la había probado en anteriores ocasiones y me apetecía de nuevo. Como siempre estupenda ración, carne limpia de gordos, todo para comer. En esta ocasión tengo que decir que la carne había quedado un poco seca, comiéndola sola no estaba tan jugosa como en anteriores ocasiones, eso sí, untada en la deliciosa guarnición que la acompaña la cosa mejoraba mucho. (16,50 € Iva incluido)
**”RISOTTO DE BOLETUS Y TRUFA”: elección de mi compañera ¡vaya elección! Estupenda presencia, servido en plato hondo. Arroz en su punto con sabor brutal, potente, de esos que te embargan la boca y no quieres que desaparezca. La ración era abundante así que pude comer yo también y me pareció un plato sobresaliente. El mejor sabor de boca para terminar con los salados. (16,50 Iva incluido) Ver foto
POSTRE (para compartir):
**“CANUTILLOS RELLENOS DE CREMA CON HELADO Y GELATINA DE PEDRO XIMÉNEZ” en este apartado no tenemos ninguna duda, como siempre un postre exquisito. Nunca me ha fallado.
En esta ocasión, nos acompañaron dos peques que disfrutaron de lo lindo con un plato combinado cada uno que les prepararon: filete, croquetas, huevo frito, patatas fritas y ensalada. En esta zona la carne muy buena, probé el filete y estaba rico. Las patatas cortadas a mano ricas también y las croquetas de Jose, en este caso de bacalao, también para no dejar nada.
De postre yogur natural con azúcar.
Café solo e infusión. El café siempre lo ponen rico. Como acompañamiento nos sacaron una pizarra repleta de dulces: magdalenas mini con chocolate, pastas rellenas, tejas y varios más. Los peques la gozaron y nosotros también.
Le pedí a Elena un vino dulce para terminar la comida y me trajo el que tenía, LA CILLA PEDRO XIMÉNEZ, bodegas BARBADILLO. Estaba muy rico pero tenía en mi mente todavía repicaba el sabor del “Tradición” que me tomé un par de semanas antes en Solana y en mi humilde opinión éste se queda bastante lejos. Aun así estupendo final de comida.
En cuanto al pan, en esta ocasión nos pusieron barra casera de la zona. En mi anterior visita comí bollitos y me resultó extraño ya que nunca los habían puesto en ninguna de mis numerosas visitas, se lo comenté a Elena y me dijo que fue un tema puntual. Su intención es seguir dando pan casero de la zona como siempre han hecho…así me gusta. (4x1= 4 € en total).
Para beber, agua y yo pedí una copa de tinto para acompañar la carne. Elena, sin decirme nada me puso una copa de Mauro, Ribera del Duero, Crianza 2010 creí ver en la botella. Muy muy rico.
Servicio de mesa atendido por la misma joven que mi última visita, al igual que la vez anterior, amable y pendiente de todo. Hizo un buen servicio.
Todo lo anterior ascendió a 108,80 € (Iva incluido).
Nos despedimos de Elena y Jose y dadas las fechas que son, para nuestra sorpresa, tienen el detalle de obsequiarnos con un magnífico roscón de reyes hecho por el propio Jose. Prometimos comerlo a su salud y para cumplir nuestra promesa no dejamos ni las migas, estaba exquisito.
¡A tu salud Jose!
Nota: no puntúo el Servicio del vino ya que tan sólo tomé una copa y el precio por persona lo marco tomando a los dos peques como un solo comensal.
Risotto de boletus y trufa
Ensalada de vieiras plancha con verduritas al martini blanco
Aperitivo: Porrusalda con balacao a la plancha
Hola Josean, pues ya sabes que si pasas por Ticiano en invierno te estará siempre esperando la chimenea bien calentita...imagínate el gusto que puede dar eso después de una buena caminata por la zona o después de hacerse uno de los 3 "grandes" ;-)
Me ha gustado mucho la anécdota de tu visita al restaurante, veo que te gustan los desafíos. Yo por el contrario soy un "oso" de la montaña. Me gusta ir cuando casi no hay nadie, escuchar el silencio, el viento; sin carreras ni competiciones...sin prisas. Es como yo lo disfruto más.
Uniendo nuestras dos aficiones, quizá tengamos que patentar las jornadas "Alpinogastronómicas de la Montaña Palentina", que consistirían principalmente en hacer una de sus cumbres y después a gozarla en un restaurante de la zona...alguno seguro que nos esperaba abajo y sólo se apuntaba a la comida ;-)
Un saludo compañero.
Je, je, pues no es mala idea lo que planteas. Además no hacen falta grandes cocinas para el disfrute, pues es sabido que el estómago del montañero es especialmente agradecido después de una buena pateada por el monte. Siempre recordaré unas patatas con chorizo que nos comimos en un local de medio pelo de Labastida después de bajar del Toloño en un día de nevada. LLegamos al restaurante ateridos de frío y esas patatas, junto con las chuletillas al sarmiento posteriores, me supieron a gloria. Ni en un tres estrellas habría comido mejor.
Saludos.
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