Restaurante El Figón de Ismael

Datos de El Figón de Ismael
Precio Medio:
30 €
Valoración Media:
6.0 10
Servicio del vino:
7.0 10
Comida:
6.0 10
Entorno:
5.0 10
Calidad-precio:
6.0 10
Fotos:
0
 
País: España
Provincia: Segovia
Localidad: Sepúlveda
Dirección: C/ López Tablada, 2
Código postal: 40300
Tipo de cocina: Añadir tipo de cocina
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 30,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


2 Opiniones de El Figón de Ismael

Muy buenas, yo la verdad es que siendo de madrid he acudido unas cuantas ocasiones a la provincia de segovia y a sepulveda en concreto 2-3.

Acudi a este restaurante por recomendación de Jose Maria, dueño del restaurante Jose Maria en Segovia(uno de los mejores en los que he estado y con mas variedad), y todas las veces hemos comido y nos han tratado de 10.

Normalmente hemos ido en un grupo pequeño y solemos pedir un cuarto de cordero asado como para cada 2 personas con ensalada y mi vino preferido pago de carraovejas(que por cierto, no me acuerdo muy bien de cuanto, pero el precio me sorprendio ya que no se si andaba alrededor de los 25€)

Los postres tambien estaban muy buenos, sobre todo me gusto la tarta de queso y el ponche segoviano del variado que pedimos y el orujito me vino muy bien.

Ademas nos llevamos un recuerdo que nos dio el hijo del dueño(un cenicero) y bueno creo que pronto volveremos.

En cuanto a tu comentario, jose angel, no puedo decirte ya que nunca he acudido ha cenar porque no somos de cenas tan pesadas pero para la comida esta de muerte.

saludos

Acudimos de carambola al cerrar la noche de los sábados el famoso Zute el Mayor (abre sólo al mediodía). La intención era cenar lechazo, por lo que en el momento de hacer la reserva encargamos dos cuartos y avisamos de la hora a la que acudiríamos. Entramos y fuimos directos al asunto: cordero, ensalada de lechuga y cebolla y una botella de Alión 2003. ¿Se puede pedir más? Sin embargo, nada más incarle el diente al corderito en cuestión nos dimos cuenta del engaño. Era evidente que el animal hacía tiempo que había pasado por el horno (seguramente se asó ese mismo día para la comida). A la hora de la cena se habían dedicado únicamente a calentarlo. De vergüenza. Se lo decimos a la camarera, que con toda tranquilidad admite lo ocurrido (se ve que es práctica habitual). Le decimos que entonces para qué narices hemos hecho el encargo. Como el asunto no tiene ya vuelta atrás, optamos por zamparnos el cordero recalentado que, todo hay que decirlo, se dejaba comer. Nos olvidamos ya de pedir una segunda botella de Alión, pues ni el lechazo ni la caja del local lo merecían. Nos vamos sin pedir postre y ni café (nos lo tomamos después en otro lugar), rechazando también el chupito de orujo que nos ofrecía la dueña del local. Una pena, la verdad, aunque me da la sensación de que esta manera de proceder deber ser habitual en la mayoría de los asadores, que asan sólo en el momento de más demanda, es decir, al mediodía. Los que vienen después a cenar se comen las sobras recalentadas. Para acabar, y siendo justo, hay que reconocer que tienen una buena carta de vinos, eso sí, algo disparados de precio para ser el tipo de local que es (ejemplo, Alión a 50€)

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