Restaurante Al-Mounia en Madrid
  

Restaurante Al-Mounia

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Datos de Al-Mounia
Precio Medio:
42 €
Valoración Media:
7.1 10
Servicio del vino:
5.7 10
Comida:
7.5 10
Entorno:
9.0 10
Calidad-precio:
5.7 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Zona: Barrio de Salamanca
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Marroquí
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 30,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


3 Opiniones de Al-Mounia

Comida en AL-MOUNIA, el restaurante de comida marroquí que lleva décadas abierto en la calle Recoletos, que más que una calle es un auténtico paseo gastronómico intercultural, pues en apenas 100 metros de calle tienes restaurantes de todo tipo y nacionalidad.
La verdad es que habíamos oído hablar muchísimo de este sitio pero nunca nos había dado por ir. Nos enteramos que esta semana ofrecían un descuento del 50 por ciento en carta, a través de la Web del Tridente, así que reservamos y allí nos plantamos. El restaurante es uno de esos sitios que te teletransporta, pues la preciosa decoración (mosaicos, artesonados), la música, los olores, etc. hacen que te sientas auténticamente en Marruecos. Las sillas y las mesas tipo bandeja típicas marroquíes pueden parecer incómodas pero es parte del encanto del restaurante. No obstante, no le vendría mal un lavado de cara, da la sensación de que no han tocado nada desde finales de los 60´s del siglo pasado, que fue cuando abrieron.
3 personas, pedimos de entrantes: hummus, demasiado suave para mi gusto pues apenas sabía a garbanzo, y un “briwat” de verdura, que consiste en seis triangulitos de pasta brick rellena de verdura picada muy fina, que tampoco estaban muy allá, demasiado aceitosos.
De principales: cous-cous de pollo, con el grano y el caldo muy ricos, aunque la pieza de pollo que acompañaba al guiso era una pechuga que resultó un pelín seca, un Tajine de cordero, con muy buen sabor, la carne melosa y tierna, se notaba hecho a fuego lento. Por último, “Kefta con huevos”, que consiste en unas albóndigas de carne picada de ternera con especias, servidas en un recipiente de barro caliente, con unos huevos en el fondo medio cuajados y todo ello acompañado de una salsa de tomate casera. Este último fue, por unanimidad, el mejor plato de la comida, muy acertado el contraste entre la carne y el huevo. Definitivamente, mucho mejor nivel en los segundos platos que en las entradas en esta casa.
De postre, un pestiño con miel para compartir, y unos tés morunos servidos a la manera tradicional. Servicio eficiente, aunque un poco desbordado porque tenían en comedor a tope. No hay manteles, se come directamente sobre la bandeja metálica tradicional.
Carta de vinos muy extensa a precios severos. Vimos que tenían un vino marroquí (Guerrouane les trois domaines) y lo pedimos para probar. Resulto ser un tinto hecho con uva “cinsault” originaria del Sur de Francia, goloso y agradable de beber.
Pagamos 86 euros, casi 30 por cabeza, precio que nos pareció correcto. Sin el descuento Web nos hubiéramos ido a 140 euros, demasiado caro para lo consumido. En resumen: Tienen que actualizarse, opción a tener en cuenta si vas con alguna oferta, en caso contrario, a igual precio creo que hay sitios bastante mejores.

  • Tajine de cordero

  • Vino marroquí

Adentrarse en La Almounia es lo más parecido a sumergirse en el salón del trono de algún califa marroquí de hace 500 años. Sus paredes y techos llenos de yeserías policromadas y sus mesas bajas de grandes bandejas latonadas te sacan del ruido y bullicio de Madrid para transportarte a la Medina de Marrakech, donde un servicio atento y tradicional te hace olvidar todo lo que se encuentra más allá de su pesada puerta de madera.

Para empezar, la casa invita a unas pequeñas albóndigas en una deliciosa salsa especiada con comino y otros misteriosos condimentos que se niegan a revelar. El pan es una hogaza a la antigua, en cesto de mimbre, con un mágico sabor a anís. Siempre que voy me tomo el cous cous de cordero, el mejor que he probado jamás: un plato de sémola, cebolla caramelizada, garbanzos, zanahoria, un cordero recental sin un gramo de grasa y unas sultanas dulces y jugosas que, puestos juntos, hacen el bocado perfecto. Además, un cazo de caldo que se adereza con picante que, cuando se añade al plato, va haciendo que la sémola crezca y crezca como la incauta Alicia después de probar la tramposa galleta. Mientras comes, el plato parece que nunca acaba pero, cuando llega a su fin, te gustaría rebobinar para poder disfrutar de nuevo de un manjar digno del más viajado bereber. También hay brochetas, tajines, verduras y diferentes carnes especiadas pero, sin duda, el rey indiscutible es el cous cous.

Para acompañar, una recién mejorada carta de vinos donde prima lo español y el precio es razonable y ajustado. Copas aceptables sin grandes derroches.

El carrito de postres, para los que puedan llegar, está lleno de pastelitos de recetas que han permanecido intactas durante siglos: de sémola y almendras, de azúcar y canela, de pistachos, dátiles, etc pero, sin duda, el pestiño de miel es la estrella de todos ellos. Cuando no puedo más, siempre pido otro.

Para terminar, un té de menta para pensar que bajamos todo lo consumido, una mano a la tripa para ver que aún llegamos y a cruzar la puerta de nuevo hacia el ruido…

Este restaurante se encuentra situado en pleno centro de Madrid a pocos metros de la plaza de Cibeles. Al entrar en el local, parece que cambias de ciudad, la decoración, las mesas, los sofás y taburetes (no sillas), la ropa de los camareros y en general la ambientación te llevan al Norte de Africa.
La carta es amplia con platos típicos como la pastella de sabor agridulce con la canela predominando sobre el resto, el contundent cuscus de legumbres y el asado berebere, hecho con carne de cordero, se deshacía en la boca, en cambio el vino nos defraudó, tomamos el tinto joven Les Trois Domaines de la zona de Guerrouane, con poco cuerpo, demasiado ligero y poco afrutado. Los postres eran muy muy golosos: pestiños, dulces de almendra, pasas, en fin, muy buenos.
El servicio es muy atento y profesional.

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