Restaurante El Refectorium

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Datos de El Refectorium
Precio Medio:
29 €
Valoración Media:
5.7 10
Servicio del vino:
4.5 10
Comida:
6.5 10
Entorno:
6.0 10
Calidad-precio:
7.5 10
Fotos:
0
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: De mercado
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 18,15 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


4 Opiniones de El Refectorium

Como para no encontrarlo. Ahí, pegado a la catedral.

Local amplio con un montón de mesas y barra. Casi lleno una noche cualquiera de la semana (jueves en mi caso). Carta amplia de platos, raciones y tapas. Lamentablemente no hay medias raciones y las tapas no se corresponden con formato reducido de los platos o las raciones. O sí... porque escuché a unos habituales pedir medias de algunos platos y pregunté por el asunto. Muy gallegamente me dijeron que de unos sí y de otros no. Ay. ¿Qué costaría indicar esto en la carta?

Tienen vino por copas. Lo malo, que hay que esforzarse en "comprarlo". Primera ronda de respuesta: Tinto y blanco. Segunda ronda de respuestas: Albariño, Ribera y Rioja. A la tercera conseguí que mirasen qué botellas eran y me dijeran los vinos. Ale, vamos a por el albariño que hace calor.

Tapas solventes. Razonable la ensaladilla rusa, agradable el ligerito (pulga para los madrileños) de pringa y una buena y limpia fritura de los boquerones.

No me terminé de encontrar, la verdad...

El local es pequeño y las mesas están un poco pegadas, por lo que la mejor opción es siempre la barra. Suele estar muy solicitada, por lo que hay que tener paciencia hasta encontrar tu huequecillo. Una vez clavado el codo, conviene no moverse, jeje.

La carta es de corte clásico, lo mejor del sitio es la calidad de la materia prima: uno de los mejores solomillos de buey que he comido, alcachofas plancha en temporada que se salen, boquerones abiertos, tapas de paella al mediodía, el revuelto de bacalao y las ligeritas, especie de montaditos muy buenos.

En definitiva, hay que saber a lo que vas, restaurante de barra, a pedir raciones y cañas, y a disfrutar de la calidad del tapeo.

Tengo el placer de ir a menudo a este restaurante. El trato es muy ameno y familiar, lo dirige los Hijos del fundador y la verdad hacen un buen trabajo.

Es un restaurante pequeño, como bien han dicho de 10 mesas y siempre está lleno. Se puede también tapear en la barra, cierto que es incomoda pero se sopesa con la calidad de la comida, indispensable probar su ensaladilla rusa.

Destacaría, sus platos de cuchara (Fabes, buenísimas), pescado a la roteña entre otros.

El vino es de un restaurante más tradicional.

El precio por persona es alto, pero éramos 6, y se pidió mucha comida, 2 fabes al centro, gambas, ensaladilla rusa, boquerones, salmonetes y después segundos platos, postre y vino.

Local al lado de la plaza de toros. Quedé a cenar por trabajo, eligieron ellos el lugar.

Barra de bar con mesas muy cerca para tapear al mismo tiempo que intentas esquivar al camarero que atiende las mesas y a los clientes que se abren paso por el local. Buenas aceitunas y boquerones abiertos. Eso con unas cañas mientras esperábamos mesa. "Están con el café" -nos decían- y nosotros caña va, caña viene. "Están pagando". Otra caña. Al final conseguimos la mesa.

El restaurante son unas 10 mesas apelotanadas tras un tabique que lo separa del bar, razón por la cual el bar es tan incómodo.

Comimos
Ensaladilla rusa (normalita)
Calamar a la plancha (algo aceitoso de más)
Atún a la plancha, demasiado hecho.

De beber: Marqués de Riscal blanco. Servicio del vino inexistente

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