Restaurante Tango & Brasas: ¡La carta de vinos es un atraco!


Ayer estuve poo primera y última vez en este restaurante argentino para celebrar algo especial. Sin embargo, en cuanto me dieron la exigua carta de vinos, ya supe que la cosa no acabaría bien. Los precios eran desorbitados, multiplican por tres el precio que encontrarías en cualquier comercio, cuando lo lógoco es doblar. Por ejemplo, una botella de Maduressa estaba a 45 Euros y Les Alcusses a 22 Euros. En fin, que ante semejante atraco decidí no tomar vino. La cena, salvo unas mollejas -muy buenas por cierto- y unas empanadillas de carne, no estuvo a la altura de lo esperado. El "filet Mignon Argentino" que sirvieron a mi esposa estaba más duro que la suela de un zapato y el mío pizca más o menos. Además, la carne la pedimos al punto y la trajeron demasiado hecha. El panqueque de dulce de leche estuvo estupendo pero después del despropósito anterior, ya no puede disfrutar del mismo. Se me olvidaba, el servicio fue muy lento y al final pagamos 64 Euros los dos sin haber tomado vino.

  1. #1

    herbu

    Doblar el precio del vino también me parece un despropósito. El criterio para cobrar el vino más caro que en una tienda es el denominado servicio del vino (copas, atención del personal e inversión del stock) para eso los buenos restauradores aplican un precio de descorche, en los vinos baratos puede llegar a doblar el precio o incluso a superarlo, pero en los vinos caros, curiosamente, no llega ni a incrementarles el cincuenta por ciento, todo en función del precio que tenga la botella. Si no ando errado creo recordar que los recargos que he visto ultimamente están entre los 6 y 12 euros, con ciertas desviaciones aceptables. No es una regla general.
    La costumbre de doblar o triplicar precios es obsoleta y desproporcionada.

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