Restaurante La Cantamora en Madrid
  

Restaurante La Cantamora

6
Datos de La Cantamora
Precio Medio:
42 €
Valoración Media:
6.2 10
Servicio del vino:
6.0 10
Comida:
7.3 10
Entorno:
5.7 10
Calidad-precio:
6.0 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Zona: Moncloa - Aravaca
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Añadir tipo de cocina
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 30,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: domingos y lunes

Teléfono

Restaurante La Cantamora

6 Opiniones de La Cantamora

Pasando numerosas veces por la puerta, me sorprendía la corta pero atractiva carta de vinos. Atisbando en el interior no parecía un restaurante muy acogedor ni bien puesto. Todo era cierto, buena bodega, sitio decorado mínimamente sobre la base de un bar (aunque no creo que pretenda más en ese aspecto), pero lo que no presagiaba es que la cocina, siendo físicamente pequeña en espacio, tendría tan buenos resultados.
Buena materia prima y combinaciones creativas sin excesos. Algun plato frío pero perdonable.
Tomamos a compartir (no emplatan por separado), Ortiguillas con crema de mariscos y lima(muy buenas), Chipirones con alcachofas (buenísimos), Huevo a 65º con trufa y tuétano (correcto), Presa ibérica con mojito de cilantro (realmente bueno y original), y postre de helado de canela con praliné de trufa (pasable). Buena cocina.
Corta pero adecuada selección de vinos aunque servicio inexistente. Tomamos Lalama (Ribeira Sacra) a 22 euros. Frutal y mineral, fácil de beber. Para finalizar, copa de amontillado y oloroso a 7 euros cada uno. Algo excesivo.
Escaso aunque agradable servicio. Al final de la noche el local está algo cargado de humos. Precios, en general, comedidos y buena impresión.

Fuimos anoche a cenar a La Cantamora, un lugar cuyos impulsores no definen como restaurante, taberna, ni bar de tapas, sino simplemente como cocina.
El local está presidido por una gran barra en forma de U, alrededor de la cual se colocan las mesas (sin manteles y con servilletas de papel). Al fondo está la cocina, donde se ve trabajar al chef a través de una cristalera. La decoración es sencilla, con las paredes de piedra vista, que para unos resultará minimalista y elegante, y a otros simplemente les parecerá desnuda y bastante fría.
Nada más llegar sorprende el intenso olor a comida que se desprende de la cocina. Poco a poco te vas acostumbrando, pero es un defecto que los responsables del local tendrían que solucionar.
En cuanto al servicio, una camarera detrás de la barra (donde también se puede comer) y otro único camarero para atender todas las mesas (esa noche seríamos alrededor de 25 o 26 comensales, más otros 5 o 6 en la barra). En la cocina, solo vimos al cocinero y a una ayudante, aunque no podemos asegurar que no hubiese alguien más.
La carta no es muy larga y ofrece la posibilidad (a mediodía de lunes a viernes, y las noches de los viernes y sábados) de tomar dos menús compuestos por: un primero, uno o dos segundos, y un postre, a elegir entre dos o tres opciones en cada apartado.
Nosotros (dos personas) pedimos lo que en la carta llaman Platos de Degustación:
Como entrantes pedimos un salteado de setas de temporada, realmente rico aunque alguna de las setas tenía aún tierra. Y una butifarra negra con boletus, nada grasienta y muy gustosa.
Como platos principales, solomillo de ciervo: tierno y sabroso aunque llegó bastante templado a la mesa (más bién tirando a frío) y presa de ibérico a la plancha con mojito de cilantro (mezcla conseguida de sabores aunque nos sobró bastante cilantro). Desafortunadamente también llegó algo frío a la mesa.
De postre compartimos una tarta Tatin de manzana (lo que menos nos gustó de la cena) con un base correosa.
En el apartado de vinos, una buena selección que se sale del sota, caballo y rey habitual, a precios comedidos (tampoco baratos), y la posibilidad de tomar algunos vinos por copas.
La cuenta ascendió a 85 euros con una botella de agua y un Dehesa Gago 2008 (Toro) muy correcto y dos cafés.
En resumen:
LO QUE MÁS NOS GUSTÓ:
-La cocina, con buenas materias primas, sabrosa, y bien ejecutada.
-La posibilidad de reservar en un sitio así, y que no hagan los aborrecibles dos turnos, tan habituales en otros restaurantes.
-La eficacia de un servicio a todas luces corto.
LO QUE MENOS NOS GUSTÓ:
-Los olores intensos que salen de la cocina.
-Los platos a veces no llegan a la temperatura adecuada a la mesa.
-El personal es claramente escaso tanto en sala como en cocina.

Un joven Chef madrileño se aventuró hace no demasiado a crear su propio espacio gastronómico en este antiguo bar de barrio. El resultado un lugar tranquilo y agradable donde se percibe mucho cariño en la cocina.

La carta nos presenta un pequeño surtido de tostas y unas cuantas raciones; una carta ideal para compartir entre varios y así poder ir probando de todo un poco. Buena materia prima y buena calidad en sus eloboraciones. Eso sí, tapear en La Cantamora nos saldrá algo más caro que en una taberna al uso, las raciones no son baratas y tampoco son demasiado abundantes, pero merece la pena.

Su carta de vinos es algo corta, pero muy interesante, en la que incluye referencias de corte moderno no demasiado conocidas por el gran público. Además presenta un surtido de quesos excelente.

No quisiera extenderme demasiado, pero si quereis una opinión más detallada podeis verla en http://gastronomodesaparecido.wordpress.com/

Hemos vuelto después de varios meses y hemos descubierto que todo sigue igual de bueno. Nos tomamos esta vez unos huevos con colmenillas, la terrina de foie-gras está demasiado buena. Como estamos en temporada de Atún tomamos los dos platos, salmorejo con tartar de atún, excelente y la ventresca a la plancha con pimientos dulces, el atún en su punto dorado por fuera y sin hacer por el centro. Nos tomamos una botella de Baltasar Gracián , el vino de la casa. Tremendo vino.... Servicio correcto, comida muy buena, vino muy bueno. Eso es todo

Local recién abierto en Argüelles. Fuimos a cenar el Sábado 19 cinco amigos. El sitio engaña porque no es un restaurante, es un bar,que sirven platos de cocina elaborada. Las mesas no tienen mantel, pero si las servilletas son de Lino. La carta de vinos es corta pero con una selección sobresaliente de los vinos. Nosotros tomamos un buenísimo Venus de la Universal D.O. Montsant. Tomamos un tomate relleno de Mozarella realmente bueno, el huevo a 69º con trufa rallada es increible. Los chipirones con alcachofas muy buenos. No había comido nunca el foie-gras asado y la verdad me sorprendió agradablemente. El sevicio es justito, pero hay que tener en cuenta que es un bar, hay que pulir ciertas cosas. Los precios de los platos son bajos pero hay que tener en cuenta que son como medias raciones. Tomamos de postre unas trufas y unos dátiles rellenos de helado de turrón, es lo que hay de postre junto con los quesos y los helados. Muy buenas las trufas, los dátiles tambien. Muy recomendable, se disfruta con la comida.

Local situado en una zona con amplia oferta gastronómica (Antojo, Entrevinos, Cuenllas...) y de reciente inauguración.
Dispone de una amplia barra con las mesas dispuestas alrededor de ésta. La decoración y el ambiente son fríos, mesas pequeñas sin mantel y mal distribuidas. Atendido solamente por 2 camareros con poca experiencia y el cocinero. A primera vista un lugar para comidas informales.
La carta es corta y también ofrece la posibilidad de tomar vinos por copas.
Como entrantes, pedimos una escasa ensalada de rúcula con queso stilton y un huevo a 60 grados con trufa blanca y puré de puerro, aceptable sin más (llego sin tener pan a la mesa y tuvimos que esperar mas de 5 minutos para poder probarlo ya frío).

Los segundos en la misma tónica de micro cantidad de todos lo platos anteriores. Un solomillo de jabalí, bueno. Y un pichón con una pueril salsa de violetas que empalagaba y enñoñaba al desafortunado pichón.
La carta de vino es curiosa, tiene pocas cosas pero escogidas referencias. Pudimos ver Ossian, L´Ermira , Contador, Santa Rosa. En general un poco altos de precio. Nos decidimos por un Tanajara 2004, no nos gusto mucho para lo aportaba el vino por 39 €.
Los postres no existen, bueno, hay helados. No podemos opinar porque no los tomamos.
Una mala experiencia. Mal servicio , pocas cantidades, frío y muy informal pero a precios formales. 2 personas 108 € con IVA y sin postres. Mala RCP.

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