Restaurante El Espigón El Espigón

Restaurante El Espigón

6
Datos de El Espigón
Precio Medio:
56 €
Valoración Media:
4.7 10
Servicio del vino:
3.8 10
Comida:
6.3 10
Entorno:
6.0 10
Calidad-precio:
3.8 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Zona: Tetuán
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Añadir tipo de cocina
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 40,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: Domingos y Festivos

Teléfono


6 Opiniones de El Espigón

Local clásico de Capitán Haya en el que los clientes habituales no suelen fallar, servicio atento y con trato muy personal, algo que al cliente nuevo puede chocar, decoración muy tradicional, restaurante de toda la vida. El Espigón es uno de mis referencias a la hora de tomar algo en barra o en mesa, gracias sobre todo a la calidad del producto y un tratamiento en cocina muy profesional.

A destacar como entrantes, las “ortiguillas de Chipiona” son siempre una opción, sobresalientes, muy buenas las “gambas blancas de Huelva”, o las “coquinas de la isla”. Siempre conviene preguntar por los productos del día.

Como plato principal, muy bueno el “tartar de atún”.

Carta de vinos clásica, en el que empiezan aparecer propuestas alternativas, pero que se sigue centrando en Riojas o Riberas del Duero.

Restaurante por el que el tiempo no ha pasado, que puede gustar más o menos, a mí me sigue llamando por la “autenticidad” de su cocina.

Bien situado (Capitán Haya) ,cuenta con aparcacoches aunque tiene buen transporte público.

Las mesas son espaciosas, local muy limpio la decoración es simulando un antiguo barco.

Fuimos un grupo de 20 personas donde se nos organizo una cena con precio cerrado, con muchas expectativas de calidad y cantidad.

Antes de comenzar con la cena fue difícil conseguir una cervecita para refrescarse un poco. El menú se compuso:

Jamón de bellota ( calidad alta, muy bien cortado)
Caña de lomo de bellota ( calidad media, corte regular)
Gambas blancas de Huelva (para mi de lo mejor, muy buenas)
Langostinos de Sanlúcar (más normalitos, sobre todo después de las gambas)
Coquínas de la Isla (muy buenas)
Presa de paleta ibérica al PX (correcto)
Ortiguillas d Chipiona (muy buenas)
Lubina a la sal (correcta)
Postre (yo elegí piña aunque después de una segunda pasa del camarero, ponía pegas al salirse del arroz con leche, que aunque a mi no me gusta parecía muy bueno.
Café

Tanto las raciones como los platos fueron escasos, el servicio no fue nada bueno ya que teníamos un camarero para toda la mesa y los tiempos fueron enormes entre plato y plato.

Al final y viendo que la comida era escasa, pusieron dos fuentes con jamón y otras dos con queso, para todos.

En cuanto a la bebida nos sorprendieron con una Manzanilla en Rama de la última saca de las bodegas Barbadillo, IMPRESIONANTE.

Nosotros llevamos el vino y tuvimos que suplicar que nos pusieran copas.

El precio por cabeza y sin vino fue de 64€.

Fuimos con Luis "gerente comercial del restaurante" al que hay que agradecer el esfuerzo para que todo saliera muy bien, pero el resto del personal no estuvo a la altura, y lo siento por el ya que se merece mejor equipo, gracias Luis.

El restaurante estaba lleno, por lo que nuestra experiencia no parece ser lo normal en dicho local, no se que paso pero creo que lo pueden hacer mucho mejor que lo hicieron con nosotros. A dia de hoy no puedo recomendar este restaurante.

Se presentaba bien la noche. Buenos vinos, mejores amigos, menú prometedor y forero con ganas de dejar en buen lugar el restaurante.

Nada que objetar a este último, que hizo lo que estaba en su mano, levantándose de la mesa en varias ocasiones para intentar enmendar los fallos sobre la marcha.

Al ser mesa grande, reconozco que no me dí cuenta de algunos y no voy a hablar de ellos, pero simplemente lo califico como mal servicio de sala en relación a la categoría del restaurante.

Coincido en que las cantidades no eran exageradas, pero para mi resultaron suficientes. Bien es cierto, que estuve concentrado y disfrutando de una manzanilla en rama de la saca de invierno (Barbadillo) que estaba en su momento óptimo de consumo en una primera fase y de un vino biodinámico que ha hecho Alfredo Maestro este año en una segunda. Es lo que tien el vino. Me eclipsa la comida

La calidad del producto, muy buena, no mereció ser empañada por los elementos externos a la manduca en si, pero el hecho es que coincido con la opinión general.

La segunda ración de jamón antes de los postres fue un postrero intento de Luis de agasajarnos, pero simplemente viendo con la velocidad que desaparecieron los platos, me hicieron preguntarme el porqué nuestros estómagos aceptaban más comida.

Mi calificación, siempre en consonancia con lo que debe ser un restaurante de cien euros de precio real por persona. (Nos hicieron descuento)

Si algo tenía que salir mal, salió mal y nos tocó a nosotros la china.

Escasos los entrantes, inexistente servicio de sala, de vino, hubo que reclamar en varias ocasiones uno de los platos del menú, olvido??

Creo que si hubiésemos ido por nuestra cuenta no hubiésemos llegado a la mitad de la cena sin llamar claramente la atención de lo que estaba sucediendo.

Inexplicable, si se acogen a 15-17 comensales no cabe en la cabeza que se asigne a un solo camarero a la mesa, con estrictas órdenes de rigidez en cuanto a lo que se va a poner en la mesa. No tiene sentido.

Creo que todo es debido a que no nos tomaron en serio como clientes, sino como un grupo pasajero y puntual. Si bien para la cata inicial llevamos nuestras copas, para la posterior cena avisamos que nos presentaríamos con al menos 6 tipos de vino diferentes, entre blancos, tintos, espumosos, dulces, etc. y no hubo ningún atisbo de interés por cambiar las copas, es más al reclamarlas hubo malas caras.

Los continuos esfuerzos de Luís por enmendar la situación fueron infructuosos, otro punto inexplicable al tratarse de gente de la casa.

Repito, si esto me pasa yendo por mi cuenta, no llego al segundo plato sin avisar que no consiento ni un minuto más tan desastrosas circunstancias.

Local amplio y espacioso situado en una calle ancha y que cuenta con aparcacoches, decoración clásica con toques oro y motivos marineros.
Elegimos este local para realizar una primera cata de vinos del grupo la despeña y posteriormente una cena en la que los vinos los llevamos nosotros, el menú de inicio y como se nos comento eran a precios de coste, que seria una de nuestras mejores comidas, los platos fueron servidos en este orden:
Jamón de bellota; Caña de lomo de bellota; Gambas blancas de Huelva; Langostinos de Sanlúcar (casi convencidos de que no eran de allí, pero estaban buenos)
Coquínas de la Isla
Presa de paleta ibérica al PX
Ortiguillas d Chipiona
Lubina a la sal
Arroz con leche y espuma de canela (de inicio al que no le gustaba este postre le ofrecían nada o fruta del tiempo después volvieron a pasar ofreciendo helado de chocolate o piña natural)
Café
Petits Fours (tejas y unas pastas de mantequilla)
Los platos a compartir eran escasos y con poca cantidad y las raciones individuales, lo mismo, lo que pasa que entre plato y plato los tiempos eran enormes y al final, el hambre se apagaba por el espacio entre platos, no por las viandas.
Al final y viendo que la comida era escasa, pusieron dos fuentes con jamón y otras dos con queso, claro que tengo que deciros que éramos 15 personas.
Nuestros vinos fueron desde blancos a tintos pasando por cavas y Manzanilla en Rama de la última saca de las bodegas Barbadillo, todos cumplieron excepto nosotros que nos olvidamos el vino para los postres y lo tuvimos que comprar en el local.
El servicio, fue tan malo, que para 15 personas, teníamos a un camarero y a veces otro le ayudaba, pero ese camarero principal debería pensar que el menú y el dinero pagado no estaba a la altura de lo habitual del local, por lo que siempre estábamos escasos de COPAS, pan, picos, agua, comida, amabilidad…………………, un desastre.
No se nos ofreció ni una copa al final de la cena (por supuesto que no la pedimos gratis, la hubiéramos pagado).
Y tal vez salvaría a Luis, ¿relaciones públicas del local? Que realizo el máximo esfuerzo para que la cata y cena se realizara en el local, pero cuando llevas a cenar a un grupo de personas que conocen la gastronomía y tienen experiencia suficiente no se les puede dar un menú tipo boda, hay que esforzarse, no vale de nada sus buenas palabras si el equipo no funciona.
El precio por cabeza y sin vino fue de 64€, podéis mirar cualquiera de los últimos restaurantes en los que hemos estado nosotros, y con vino y quedando satisfechos en todos los apartados (comida, calidad, cantidad, servicio y vino), no llegamos a esa cantidad, y no nos quejamos del precio, nos quejamos de la comida, que no valía ese importe, toda una pena, pues había un puñado de foreros que salio, muy, muy descontento.

Restaurante elegante con decoración náutica mas que marinera. Originario de Sevilla donde tienen dos.Dispone en la parte baja camarotes para reuniones privadas y en la entrada del local una barra atractiva para tomar un aperitivo. Su cocina es andaluza tradicional aunque en los mariscos bivalvos tienen excelente producto de la Ria de Arousa. Servicio muy profesional, correcta separación entre mesas y menaje, carta de vinos con 100 referencias aunque quizás demasiado clásica.La selección de espirituosos muy completa.Para los amantes del jamón ibérico, posiblemente el mejor sitio para tomarlo en Madrid, tanto por su calidad como por su corte. La selección fue Jamón de bellota, Coquinas de Isla Cristina (soberbias) y Corvina a la Gaditana.Dos ristretos. Para beber, nos dejamos llevar por el blanco de la casa un vino de Huelva que cumplió su papel. El precio por persona fue de 52€. Buena RCP. (Vimos pasar una ración de gambas blancas con excelente pinta, lo apuntamos para la próxima).

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