Restaurante Mediterráneo

7
Datos de Mediterráneo
Precio Medio:
34 €
Valoración Media:
6.2 10
Servicio del vino:
5.0 10
Comida:
6.7 10
Entorno:
7.3 10
Calidad-precio:
5.4 10
Fotos:
0
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: De mercado, Valenciana, Creativa - de Autor
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 25,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


7 Opiniones de Mediterráneo

En Albal, a las afueras, en un sólido complejo hotelero especializado en Bodas, Banquetes y Comuniones, se encuentra el Restaurante Mediterráneo.

Decoracion a imitacion de los palacios renacentistas con un gran salón de techos altos con trabajadas molduras en dorados y grises. Toques de color en el tapizado adamascado burdeos de los asientos de los silloncitos negros, líneas modernas en las mesas.

Un conjunto un tanto impreciso y desfasado.

Cubertería, mantelería, cristalería... Equipación, en fin, de buena calidad.

Mucho ambiente, selecto. Se trataba de un día festivo en Valencia capital pero no en la provincia y pese a ello, estaba lleno. Tonos bajos, calma.

Cocina mediterránea de mercado. Arroces.

No ofrecieron carta, únicamente dos menús degustación, el Ejecutivo (18€) y el Gastronómico (25€). Optamos por este último:

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Aperitivos
• Jamón, queso y mi-cuit de pato
• Esgarraet de bacalao con ajos tiernos
• Calamar de anzuelo a la plancha.

Principal
• Secreto ibérico a la parrilla

Postre
• Variado de repostería, helado y fruta

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Recordaba yo con mucho cariño este restaurante, pues fui hace ya como 7 años y comí francamente bien. Recuerdo una cocina atrevida, audaz, lograda.

Nada quedó de todo ello. La decepción fue mayúscula pues lo que encontramos fue una cocina plana, anodina, desajustada. Nada estaba bueno, nada tenía gracia, nada estaba en su punto. Nada hilaba.

Los arroces que iban y venían a las mesas de alrededor (era una de las muchas opciones del menú como plato principal) tenían buen aspecto.

Tomamos una copa de tinto y una de blanco del valenciano Colección de Actum, tratado con corrección.

Lo mejor del restaurante, el servicio: profesional, prudente, rápido.

Desde luego, por lo visto, tiene su público, pero yo no me encuentro entre él.

Volvimos el pasado dia 29 para celebrear un cumpleaños. Al restaurante, no al salón de bodas. Como siempre, tanto la atención como la comida, fantástica. Esta vez pedimos para cuatro:

-Alcachofas rellenas de habas y foie.
-Revuelto de morcilla y manzana ácida.
-Arroz a banda.
-Cervezas, y un Tagonius crianza.
-Trio de sorbetes.
-Frutas y frutos secos con helado.
-Cafes, y cortados.
-Copa de Predro Ximenez.

Lo dicho, todo realmente bueno, y muy bien atendidos, por lo que no me cuadra mucho el comentario del anterior veremero.

Sabiamos que ibamos a un restaurante de bodas y banquetes, pero pensamos que por su nombre y años en el sector, la profesionalidad estaria presente. Despues de cerrar con anterioridad (1 mes antes) nuestro menu, el dia de Navidad, de celebracion familiar para 30 comensales, ni estuvieron a la altura, y ademas creo que ni lo intentaron. Casi ninguno de los platos solicitados (jarrete de cordero, entrecot, paella)nos indicaron que no quedaban, que si queriamos alguna otra cosa, pues parece ser que se les habia acabado.... pero si lo teniamos cerrado nuestro memu como es posible?? despues de los entremeses, hasta el plato principal, 1 hora y media de espera.... increible, detras de un desastre otro, y cuanto mas querian arreglar el problema, mas se intensificaba. En fin no me quiero extender mas, pues de verdad que nuestra indignacion a superado cualquier expectativa. Como quiera que pedimos las hojas de reclamacion y no nos las dieron....(dia de navidad..toda la familia, etc.. no tuvimos ganas de terminar con la policia) hago este comentario en Verema, para general conocimiento. De verdad que todavia estoy alucinando, nunca crei que en un restaurante se pudiera tratar tan mal a unos clientes.

El local, como describen anteriormente, de corte clasico.

Hace un mes fuimos tres amigos a este restaurante y pedimos de entrantes
-Revuelto de morcilla con manzana ácida.
-Ensalada verde con ventresca de atún y anchoas.
Ambos buenisimos.

Como plato principal comimos una paella de pollo y conejo. Creo que es la mejor paella que he probado.

De postre tomamos unos canutillos rellenos de crem, un hojaldre de manzana con helado, y unas croquetas líquidas de chocolate. Todos muy buenos. Cafes.

Bebimos agua y cervezas.
Recalcar, que comimos muy bien, pero al ver la factura, me pareció espectacular.

Restaurante clasico de reconocido prestigio por la zona donde esta ubicado y donde habitualmente acuden ejecutivos y directivos de los diversos polígonos industriales.
La decoración del local es especialmente llamativa y de forma particular la encuentro sobrecargada, aunque ello no quita para que exista una buena separación entre mesas y que las mismas esten correctamente presentadas en cuanto a manteleria, vajilla y cuberteria.
Buena la presentación de platos en la mesa debidamente adornados y carta variada de entrantes, decidiendonos por la tarrina de foie, ensalada de temporada y jamon de bellota.
Sin duda uno de los platos estrella que nos habian recomendaron y que pedimos fué la paella de bogavante meloso; con raciones correctas y el arroz en su punto.
Selecta y variada resulta la carta de postres, con notable presentación y excelentes resultados donde predomina el chocolate en diferentes formas de elaboración.
Respetable resulta la carta de vinos y correcto el servicio de copas.
El servicio nos resulto atento y agradable.
Buena la relación calidad precio.

Pues mi experiencia no fue tan buena.
Restaurante con decoracion clásica que se ve reflejada tambien en la carta. Cubertería, vajilla, manteleria y cristalería correctas, al igual que la separacion entre mesas.
Respecto a la comida, algunos platos buenos (la vieira) y otros deficientes, como un carpaccio que parecia recien sacado del congelador (casi crujía) y una carne que pese a pedirla al punto, salio casi cruda, por cierto, asignatura pendiente en muchos restaurantes que no respetan el punto de la carne.
Carta de vinos y cristalería aceptables y servicio que se limita a dejar la botella en la mesa y rellenarla de vez en cuando (bueno, solo una vez).
Servicio de sala desganado y que intentaba ser amable, pero que no lo conseguía. Además, no entendimos que el camarero nos pusiera los panes que le dio la gana, habiendo al menos 4 para elegir.
Lo mejor, unos postres excelentes, sobre todo teniendo en cuenta el precio (4€).
La próxima vez cenaremos a base de postres.

Pertenece a los salones de bodas y comuniones con el mismo nombre, pero este es restaurante aparte.

Esta decorado en plan "barroco" con lámparas de cristal, mucho dorados en techos y paredes, maderas nobles, sillas y mesas de calidad y ambiente general en un orden de antiguo lujo, digamos que "pomposo".

Gastronomicamente es una fiesta, he estado en varias ocasiones y he tomado desde el menú desgustación con varios platos a sus arroces de bogavante por ejemplo. La materia prima es de primera, con buena elaboración y alguna sorpresa siempre y raciones correctas.

La bodega es muy buena, con vinos de casi todas las denominaciones Españolas y algún Francés, sevidos a la temperatura correcta y en buen cristal (siento no reconocer las copas). Manteleria, cuberteria y porcelana a la altura del local.

Los precios están en la linea del restaurante sin escaparse a esas barbaridades que nos hacen pagar en algunos sitios con nombre. Pulpo a la gallega con una especie de ajoarriero, ensalada de pichón sobre arroz negro, paella de bogavante, sorbetes de helado, cafés, dos copas y una botella de Apilicueta Reserva 2000. 112 euros 2pax y nos invitaron a otras dos copas.

Estupendo.

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