Restaurante Traska Truska

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Datos de Traska Truska
Precio Medio:
30 €
Valoración Media:
6.0 10
Servicio del vino:
4.4 10
Comida:
7.5 10
Entorno:
5.0 10
Calidad-precio:
7.3 10
Fotos:
0
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Añadir tipo de cocina
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 24,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: todos los días del año abiertos

Teléfono


9 Opiniones de Traska Truska

Siguen igual, con mucho público y seguro que ganando dinero.

El servicio sigue siendo inexistente.

Les da igual….tu te coges los cubiertos, las copas, los pinchos… y pobre de ti que preguntes por algún refresco…

 

Tienen, eso sí, cerveza sin alcohol, porque a pesar de ser sin alcohol continua siendo cerveza y en su religión, en la de ellos, yo en euzkadi he bebido de todo en los garitos a los que copian esta gente, eso se acepta….

 

Tener algún refresco les llevaría a la excomunión y les quitaría ese sello de autèntico tan guapo que tienen….

 

Delante nuestro, un hombre le pregunta a uno de los chicos de detrás de la barra sobre los cubiertos, y el resultado es un “allí, los cajones”, señalando con la mirada un cuarto ….

El hombre va, vuelve….es que los cajones…no sé…debajo…es lo de debajo… claro que los cajones tienen como tiradores unos como tacos de madera que no sabes si es decoración o qué… con lo que se complica la cosa…. Lo peor la cara del de la barra…cansado, aburrido de explicarlo….

 

Porque este lugar de comidas tiene sus propios diez mandamientos y uno de ellos es tener claro que respetarás al del bar, entendiendo por respetar el acto de sumisión que hay que hacer ante las clásicas dudas que puedas tener…

 

La comida, eso sí, muy buena.

cuando uno va a un local con éxito econòmico (tienen clientes) y el propietario y su equipo estan encantados de conocerse, poco se puede opinar...
si no te gusta, no vengas...

pero lo cierto es que me gusta...
que las tapas estan muy buenas, y si pillas un día que no estè hasta los topes, la verdad es que es hasta cómodo a pesar de :
mesas compartidas, rollo tabernilla...algo apretados, algo mal solucionado el tema...eso sí, tienen un mini escenario, para cuando la lían parda (supongo)
no sirven refrescos, no hay coca cola o fanta, o limonada para los champú (claras fuera de Tgna)...sólo vino o cerveza...

y nombrarlos, los refrescos digo, nombrarlos es mentarle la madre a ese camarero "exitoso" que te dice que no, que no, que no tenemos de eso, cerveza o vino... y suerte que no suelta lo de birra o vino porque entonces los recuerdos tabernarios vascos serían mucho más... aunque allá arriba sí que me he tomado champús y coca colas, pero allí tienen claro que la autenticidad no está en fermentar uva o lupo... pero eso, que da igual...

a pesar de todo eso, muy recomendable...
calidad precio más que correcto...sobretodo si no te sales de los pintxos (les molarà que lo escriba así??)...si pides platos de cocina pues igual la RCP no concuerda tanto...

el servicio del vino no existe
no hay manteles
ellos retiran los platos de tapas pero el servicio del personal es justito... para clientes no recurrentes digo...para los colegas del barrio debe ser fantàstico...

lo dicho, vayan...disfruten, y tranquilidad...

Hola, con mi marido hemos ido varias veces a éste local y siempre y me reitero en siempre muy bien, las diferentes veces con más o menos gente nunca nos han cobrado de más, siempre bien. Tengo que decir muy correctos, si es verdad que nos perdemos a la hora de pedir pero para eso están las diferentes personas encargadas del restaurante. En resumen una valoración muy buena, tanto a nivel de tapas, calidad-precio y personal. Repetiremos.

La cocina muy bien,aunque siempre es lo mismo, el precio !OJO! pues no hay una lista de precios y no sabes lo que cuesta cada palillo,los hay de varios tamaños, pero no sabes el precio, después de ir varias veces, solo una vez me dieron el tiket.el jefe es muy estúpido, va de sobrado, le es indiferente todo, pues como tienen faena, le DA IGUAL.HAY QUE VIGILAR CUANDO TE COBRAN,nunca es igual,cobran lo que quieren por palillo, y como no hay lista de precios...... TAMBIÉN tienes que servirte tu todo, pides un cubierto y la contestación es HAY LOS TIENE BÚSQUELOS,si reservas mesa, son ellos los que te sirven la comida, que ELLOS QUIEREN, tu no puedes pedir.
LO PEOR DE TODO, es que te digan si has quitado algún palillo, pues si NO SE FÍAN,lo que tendrían que hacer es servir ellos y apuntar, pero si tu te sirves, ellos tienen que fiarse, como en todos los vascos,pero tampoco pueden decir nada sin pruebas. SE LES NOTA MUY PESETEROS, POCO AMABLES TODOS,PERO SOBRETODO EL DUEÑO.Conozco a mas de uno que NO ha vuelto ha ir, por culpa de esa descortesía y temas de precios a su bolo. EN FIN ES ¨NO ACONSEJABLE¨

El trasku es un local de estilo vasco de éxito y larga tradición en Molins. Su fórmula es arriesgada: no hay carta y el chef va trayendo platos hasta llegar al inevitable chuletón. El ambiente es cálido y agradable y la comida de calidad y abundante. El responsable, que se hace llamar Iñaki, alimenta su propia leyenda que combina un trato de confianza y cercanía con una cierta aspereza y autoridad. Pero aquí llegan los dos problemas principales de la propuesta: el queso gratinado y la carne picada. El abuso de ambos aporta una dosis importante de calorías que puede resultar letal para los que prefieran opciones más basadas en el producto y la plancha. Como ejemplo, de pre-postre, es decir, después del chuletón, aparecen unos canelones de carne gratinados. Huelga decir que el propio postre consiste es más queso en forma de cilindros, farcellets, etc. Eso sí, también traen un excelente surtido de frutas con un toque de chocolate.

La verdad es que me sorprendió gratamente, pues hace 20 años habia sido cliente asiduo de la antigua tasca que tenia el tal "Iñaki" en Molins de Rei, y la verdad es que no tenía nada que ver con esto, buenos pinchos, tapas y "platillos" en un entorno rústico, pero cómodo, el problema es que no hay nada parecido en la zona, y se llena muchísimo. En general me gustó mucho la originalidad y la calidad de las tapas y platillos; el tema vinos ya es otra historia, pues tiene una carta bastante completa pero a precios que no están acorde con lo que en realidad es: una tasca, en fin, a mi parecer una buena opción si eres de la zona, recomendable.

es un bar de pinchos.
si han estado en el pais vasco, navarra... es eso, un bar de pinchos, que está aquí como podría estar en la calle estafeta de Pamplona... pinchos, sin más, sin menos..
la principal diferencia es que hay mesas, para comer más sentado que de pie como se hace por allí...
en la comida hay variedad, hay rotación y rapidez, hay calidad y abundancia, hay elaboración, los precios son amables y ajustados....está bien, muy bien...

pero es un bar de pinchos, no nos olvidemos, y eso incluye que no hay mesas individuales, sino mesas largas donde compartes con las personas que se sientan a tu lado, como si estuvieses de sidrerías en Astigarraga por ejemplo.
no hay servicio en mesa, más allà de los platos que pides fuera de los pinchos que van rotando, con lo que te cojes la bebida, la comida, los cubiertos, las copas... te levantas, te sientas... ruido, jaleo con los niños, con el vecino que se levanta y tu tienes que lenvantarte por que si no no pasa... vamos, lo típico de un bar de pinchos...

si van muchas, pues también hay un salón para grupos...

es simple y básico quizás, pero funciona, y los precios no son escandalos
dos personas, sin contar el vino (eso va según cada cual), comimos:
1 ración + 11 pinchos variados (los precios van de 1,60 a 2,40)+ dos postres por menos de 40 euros (de solomillo, de esparragos y panceta, de brie rebozado, croquetón de carne, gambas....etc)

el entorno es muy sencillo, pinceladas de jazz y de bicicleta, pero la música no se oye, y tiene unos focos que le dan pinta de bar nocturno, como se hace también por allà arriba que a partir de cierta hora los pintxos dejan paso a los cubatas...
hay unas columnas con pizarras para que los críos hagan sus cosas...

está bien.. y por el precio no se puede pedir más.
un detalle, el vino se puede comprar para llevar, y los descuentos sobre consumo in situ son potentes (de 17 a 11 por ejemplo, un 35%).

no están para muchas florituras extras de servicio, decoracion, servicio del vino (inexistente) aquí la botella, allà cójete las copas...... pero teniendo en cuenta los precios es correcto....

en resumen, francamente recomendable, sin olvidar que es lo que es...un bar de pintxos a 20 minutos de barcelona...nada más, nada menos.

Nos invitaron a este sitio en Molins de Rei, no conocia nada de este pueblo. El sitio esta bien ambientado, nos sorprendio el trato de los camareros....
Los pinchos estaban bien elaborados y habia variedad, no como en Barcelona pero habia rotación, nos animamos y pedimos la carne, decepción, demasiado hecha para mi gusto, una lastima porque és lo ultimo que comes. El camarero no nos lo solucionó....
Las mesas estan tan juntas que conocimos a los de atras y nos explicaron el "rollo" de la Traska, y nos recomendaron ir a Apat y Calop. La verdad és que si es un sitio para ir con amigos, volveremos.

Su fama llega ya hasta Barcelona, y después de ir muchas y muchas veces creo poder explicar su éxito. Iñaki (antes karlos, supuestamente de origen vasco) dueño y señor del lugar, ha creado un sitio a su antojo, imagen y semejanza (no faltan pequeños detalles). Las tapas están muy bien presentadas y elaboradas (su hermana Julia comandando cocina es la principal responsable de ello), y los vinos aunque sin grandes pretensiones en su carta, siempre se sirven a la temperatura y en la copa adecuada. La relación calidad precio es óptima e inmejorable, y en el local se pueden ver reflejadas las cuatro pasiones de su dueño: vinos, setas, jazz y bicicleta. Un escenario que baja desde el techo, sirve para los conciertos que va convocando casi semanalmente, unas cuantas cestas de mimbre y tapas con hongos te muestran otra de sus pasiones aunque los buenos se los guarda para él (bien que hace, pero el abuso de gírgolas o shitakes que presenta en barra le hacen un flaco favor...), unas bicicletas suyas colgadas en la pared y un tablero de apuestas del campeonato de mountain bike para los clientes y aficionados como él,... y de los vinos antes ya he hablado. Buenos berberechos, calçots de temporada rebozados, pimientos pikillo rellenos de carne o setas, anchoas solo si vienen del cantábrico lo cual se agradece.... AVISO PARA NAVEGANTES: Como curiosidades, de bebidas solo hay vino, zumos, aguas y cerveza, no se os ocurra pedir sodas o vermús bajo pena de arresto - abre TODOS LOS DÍAS DEL AÑO, se puede comer al mediodía y por la noche esencialmente chuletón (muy mejorable si se compara con otros sitios y zonas del país, pero para el baix llobregat más que suficiente...) y pinchos - y por último el dueño Iñaki (que me perdone si me lee y más si me reconoce) es un personaje curioso y a veces conscientemente arisco que alimenta dicho temperamento que lo convierte en singular, lo que no deja indiferente a nadie: o no vuelves más por sentirte alguna vez mal tratado, o irás siempre al considerar que la filosofía del dueño coincide en muchos aspectos con la tuya. A nosotros nos encanta y para un aperitivo o txikiteo es el lugar adecuado, además no hay mucho más en kilómetros a la redonda...

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