Restaurante Cata 1.81 en Barcelona
  

Restaurante Cata 1.81

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Datos de Cata 1.81
Precio Medio:
43 €
Valoración Media:
6.6 10
Servicio del vino:
7.5 10
Comida:
6.6 10
Entorno:
5.7 10
Calidad-precio:
6.0 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Creativa - de Autor
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 28,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


15 Opiniones de Cata 1.81

Recomendado por un amigo y acompañado por el mismo, conocí el concepto del Cata 1.81, menú degustación interesante, al igual que algun plato reseñable como Macarrones con sobrasada y chocolate blanco,Raviolis de Bacalao “esqueixat”, Humus, setas y Tomates confitados.

Carta de vinos, mas que correcta, pudiendo probar por copas, vinos interesantes a un precio asequible.

Divertido, el concepto de "Social Restaurant" con el que haces amistades, a la fuerza, en algunos casos...

Diseño atrevido y trato excelente de la camarera, que por cierto, estaba bastante apurada al tener el comedor para ella sola, sensación que aunque resolvió y muy bien, se debería de evitar cara al cliente, al no dar muy buena impresión, visto desde fuera.

Entre València y Aribau, en pleno eixample barcelonés, se encuentra este pequeño restaurante que tiene la valentía de ofrecer menús sencillos maridados con algún vinito aceptable para atraer a ese público juvenil con poca disponibilidad económica y al que empieza a picarle el gusanillo de la gastronomía y el vino. Para mí, esto ya sería suficiente, pero, además, ofrecen un menú degustación y una carta de vinos bien seleccionada (no sé si por ellos o por algún distribuidor)y un trato muy amable y profesional, al menos las dos ocasiones en que he tenido el placer de cenar allí. El servicio es aceptable, aunque las mesas están muy cerca y, a parte del aspecto "fashion" del que hablan otros foreros, resulta algo incómodo. Lo que no tiene parangón, es tener la oportunidad de compartir mesa en el interior de la cocina, dentro de la bodega, con absoluta tranquilidad y rodeado de vinos de ensueño (te pasas la mitad de la cena curioseando las estanterías). Si sois un grupo grande, pedir esta mesa. La última vez tomé el menú degustación que me pareció correcto. Algunos platos repetidos y otros novedosos y bien elaborados. Otro aliciente es el el hecho de que tienen una pequeña selección de vinos por copas cuyas botellas abiertas conservan llenándolas con nitrógeno y que permite degustar algunos vinos que, en condiciones normales, resultan algo caros. Yo me tomé un Flor de Pingus y encantado de la vida.
Repetiré

El local ya lo han descrito en otros comentarios. Bastante incomodo. Quiere ser fashión, pero no cuidan los detalles : la vajilla da pena, de lo descacarillada que está.
El restaurante a tope, con dos camareros, quizas uno de ellos sea el dueño, que se la paso hablando toda la noche con unos amigos y el otro chico, que no daba abasto.
La comida ? Algo de todo.

Un bikini de queso y trufa, insipido.
Unas croquetas que tenia buen sabor, pero llegaron todas despachurradas.
Tortilla de patatas poco jugosa
Spaguettis negros, bien.
Mejillones a la marinera con garbanzos muy ricos
Plato de quesos muy flojo
Steak tartar penoso con patatas fritas requemadas

De postre tomamos un buñuelo crujiente de tomate y queso. Bien.

Para beber tomamos un Guitián Godello. A 16,00 €.

Buena carta de vinos, aunque pienso que mal organizada y sucia por el uso. Para mi que se la hacen los de Vila Viniteca, pues muchos de los vinos recomendados, ellos son los distribuidores.

El Cata es para mi es rincon donde ir a tomarme una buena copa el día que lo necesito. Después de llegar y tomarme esa copa me como medio restaurante y me bebo 3 cuartos.
El local a pesar de ser pequeño es Glamouroso y Kitch a la vez. Tiene una mini barra, mesitas y un reservado bodega al fondo muy interesante.
La carta ha pasado por diferentes epocas. No en vano la cambian constantemente con lo que algunas me han encajado más que otras. Pero siempre encuentro 2 o 3 platos muy buenos.
En esta ultima ocasión repetimos el Ravioli relleno que esta buenisimo como siempre.
La cigala con aguacate estaba interesante también. Y la mítica tortilla de trufa.
De postre los saquitos de tomate son espectaculares.
Me gusta el ambiente, la bodega para hacer cenas privadas y los copazos que prepara Santi, il Capo. Retarle a un TRUMP VODKA TONIC. O a un super Gin Tonic. Es muy crack.
¿Que no me gusta? el precio, como en TODOS los sitios que me apasionan. Mi madre me educo para vivir en Brunei, que se le va a hacer.

Personalmente me encanta. Si bien es cierto que coincido con muchos de los comentarios acerca del espacio y la decoración: compartir mesa no es uno de mis ideales para una cena con una amiga o mi pareja, por eso llamo y resevo la única que es de 2 personas al lado de las aguas. No hay taburetes ya y siempre he estado muy cómoda. Mi sugerencia es que os dejeis llevar, yo ni miro la carta pq enloquezco, simplemente le pido a Santi que vaya sacando platillos en plan sorpresa y luego ya te los cantan en la mesa, todos me encantan y casi nunca repito, cuando estamos llenos le decimos que pare y listo. Por los vinos, prefiero que se él quien me vaya trayendo copas que mariden con los platos que ha escojido, conoce nuestros gustos y siempre nos sorprende con algo nuevo. Hablad con él y olvidaros, a mi me funciona! Nota: siempre que llevo a alguien, quedo la mar de bien!

La Carta de Vinos es muy correcta. Las recomendaciones están en la línea. El Local ha mejorado mucho y ya no tiene taburetes. La incomodidad del local: viendo el tamaño del mismo, es lógico que el espacio no sea su punto fuerte, pero te acostumbras y punto. La comida muy bien, aunque por los problemas de espacio, es lógico que apuesten por el menú degustación que, además, está muy bien de precio.

Estoy de acuerdo con el comentario anterior en dos cosas: El espacio, es excesivamente incómodo para la cantidad de gente que meten (me tocó la mesa al lado de la cocina ¡peor todavía!); y les faltan un montón de referencias en la carta de vinos, que por cierto, no hace honor a un local que hace del vino su "Razón de ser". Pedímos para dos personas seis platillos y dos postres... me gustaron todos, desde luego lo mejor fué la comida. Es curioso yo iba a comer algo en un sitio muy especializado en vinos y que aparece en un montón de libros de "design". Y cené MUY BIEN en un local incómodísimo y ruidoso con una carta de vinos que no me gustó.

Tras encontrar este restaurante en una guía, fuimos una noche a probarlo. Las espectativas eran altas. Las tapas muy buenas pero las raciones raquiticas. Los taburetes más incómodos que el palo de un gallinero y altisimos. La mesa a compartir con dos parejas que se pasaron la noche hablando de su viaje a la India. La verdad, el día que quiero hacer amiguitos me pongo en la barra de cualquier bar. De tres vinos que pedimos, dos no los tenían. El agua a 5 € el medio litro!!!!!!!!! He comprado buenos vinos más barato. Bar solo recomendable para parejas gay muy fashion sin problemas económicos. Yo antes me iría al Reina, Casa Pepe o Casa Lucio. Vosotros mismos......

Wanderer me ha recordado mis múltiples visitas a éste local de l’eixample esquerre. Y no había comentado nada!!
Leyendo los posts anteriores, veo disparidad de opiniones sobre el diseño. A mí me gusta, pero reconozco que la combinación blanco/naranja es arriesgada (echad un vistazo en www.cata181.com).
Santi Olivella, su propietario, es un sumiller impresionante, envidiable y tiene siempre una selección de caldos sorprendente y variada. Las copas son estupendas, el servicio amable y pocas veces he tomado una sola copa y me he marchado.
Sobre la comida, bien, a mi no me ha gustado mucho las veces que he estado, destaco especialmente los raviolis de ceps del menú degustació. Éso no quiere decir que la calidad no sea buena, a muchos de mis parientes y amigos les vuelve locos su comida!!
Para mí, uno de los mejores locales de BCN donde descubrir vinos. Para comer, me voy a otros sitios...

Totalmente de acuerdo con el anterior comentario, no es nada agradable que habiendo reservado mesa quince días antes, al llegar te informen que deberás compartir espacio con otros comensales, pero no solo eso, si no que además por ser un grupo de cinco personas estas obligado a degustar su menú, por suerte para mi estomago te permiten descartar aquellos platos que por alergias o por incompatibilidad de gustos podrían acabar con una noche que se preveía especial.
El reducido local, recuerda mas a una cocina forrada de formica que a un lugar para disfrutar de los vinos y viandas, hasta las sillas carecen de respaldo, algo que se encuentra a faltar.
A destacar, la profesionalidad de la camarera que al observar mis gestos de sorpresa ante tantas imposiciones, hizo lo posible para que me encontrara lo más cómodo posible en el restaurante, siento no haber preguntado su nombre, pero para mí, lo mejor de la visita.
Todo y con eso, platillos bien elaborados y perfectamente combinados, el trato al vino así como la carta, nada en especial que los diferencie de otros muchos locales de Barcelona.
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