Restaurante Peix i Brases en Denia
  

Restaurante Peix i Brases

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Datos de Peix i Brases
Precio Medio:
66 €
Valoración Media:
6.5 10
Servicio del vino:
6.2 10
Comida:
7.8 10
Entorno:
7.9 10
Calidad-precio:
4.9 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: De mercado
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 30,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono

Restaurante Peix i Brases Peix i Brases Peix i Brases en Denia Restaurante en Denia Restaurante Peix i Brases Peix i Brases

16 Opiniones de Peix i Brases

Para conocer en profundidad el asombroso proceso de transformación que ha experimentado la restauración en la ciudad de Dénia desde los años ochenta y cuyo hito más significativo es la proclamación como ciudad creativa de la gastronomía por parte de la UNESCO es necesario acercarse a algunos de los empresarios que han contribuido de manera decisiva a ello. Tomás Arribas es uno de ellos y, sin duda alguna, de los más importantes.

Tomás, originario de Palazuelos de la Sierra (Burgos), mostró un temprano interés por el mundo de la hostelería. Llegó a Dénia y fue capaz de arrancar en poco tiempo con diferentes proyectos entre los cuales cabe destacar el genuino restaurante “El Comercio”, en plena calle Marqués de Campo, y el mítico restaurante “El Poblet” (ahora Quique Dacosta) con el que consiguió la primera estrella Michelín para la ciudad junto al afamado cocinero, socio suyo por aquel entonces. Locales de ocio, restaurantes de diferente índole, salones de celebraciones y hasta algún pequeño hotel han estado algunas de sus iniciativas. Todas ellas configuran una trayectoria empresarial y vital ciertamente atractiva para cualquier estudioso del tema.

Peix i brases es hoy por hoy el proyecto más personal del empresario. Junto al restaurante Q Tomas, situado en pleno centro de Valencia, se convierten en una especie de “marca de la casa” en los que se ve reflejada claramente la filosofía más personal de Arribas: su firme apuesta por el producto y una vocación irrenunciable por servir de la mejor manera al comensal que llega a la mesa.

Encontramos el restaurante enfrente de un pequeño puerto recreativo que cuenta con gran solera entre los habitantes de Dénia. No se trata de unas instalaciones deportivas lujosas, llenas de glamour y de uso casi exclusivo para las grandes fortunas. No. Aquí es donde los ciudadanos de la localidad, la gente “de toda la vida”, amarra sus pequeñas embarcaciones de recreo y pesca menor. El edificio tiene una superficie considerable. La parte baja la ocupa el restaurante “Mediterrasian”, una propuesta del mismo empresario bastante más informal y que ofrece una serie de platos combinando las dos tradiciones culinarias que conforman la marca comercial: la mediterránea y la asiática.

En la primera planta, a la que accedemos con un lujoso y amplio ascensor, encontramos el salón principal de Peix i brases. La luz, que entra por los inmensos ventanales, inunda hasta el último rincón de la elegante sala en la que se distribuyen las mesas, elegantemente vestidas y separadas las unas de las otras por una correcta distancia. Las sillas, tipo butaca, son cómodas e invitan a alargar la velada. Encontramos tres o cuatro mesas que ya han iniciado su recorrido gastronómico, pero el ambiente en la sala es extremadamente tranquilo y sereno, demasiado silencioso, incluso.

Sobre esta primera planta se sitúa una gran terraza que no se encuentra habilitada en invierno, época en la que visitamos el restaurante, pero se presume que resultará ciertamente encantadora en comidas primaverales o cenas estivales.

Al frente de la cocina del restaurante encontramos a José Manuel López Iglesias quien ha sabido captar toda la filosofía del propietario, Tomás Arribas, y dotarla de un formato y presentación mucho más contemporáneos para la satisfacción de todo tipo de comensales. La esencia de su cocina está en el uso del producto más exclusivo (gambas, ostras, angulas, erizo, trufa…) y su objetivo es alcanzar la perfección a la hora de tratarlo y saber dotarlo de un empaque atrayente e, incluso en algunos platos, sorprendente para el comensal. Tomamos el menú más largo de cuantos nos ofrecieron y estuvo configurado por:

- Gambita con algas: Gambas de tamaño pequeño levemente hervidas que se pueden degustar casi sin pelar envueltas con el alga nori. Sabor de ésta intenso en demasía. Tal vez convendría usar menos cantidad.

- Empanadilla frita de “gamba amb bleda”: la masa se cocina frita y el relleno es una especie de pasta elaborada con uno de los guisos más representativos de la cocina tradicional de la comarca: las gambitas de rio o camarones con acelgas. Sabrosa.

- Almendra y bonito: Un snack muy resultón. La base la configuran un par de almendras como garrapiñadas entre sí que sustentan unos daditos de bonito curado.

- Helado de albedo con hueva de mújol: El albedo es la parte blanca de la corteza del limón. Con él se elabora un rico helado de acidez mesurada que se complementa muy bien con la salazón de la hueva, producto éste muy típico en tierras alicantinas.-

- Ostra valenciana aliñada con vinagre de fondillón; bocado de sus barbas con caviar persicus: muy original y recomendable ese acto de desprender la carnaza de la ostra de todas sus “barbas” y presentar éstas en una cuchara acompañadas del caviar. El cuerpo de la ostra se sirve sobre su caparazón y levemente aliñado con el vinagre del vino alicantino con más solera y fama internacional. Muy bien.

- Cremoso de gamba roja de Dénia, colas, patas, cabeza y sorbo de arrope: Se usan dados de la cola de un crustáceo que se presume de gran calibre. Con los jugos de las cáscaras se elabora la crema de marisco y las patitas se presentan fritas y muy crujientes. En un plato aparte se sirven las cabezas cocinadas a la sal. De los mejores pases del menú.

- Pulpo seco y aceite Rincón de la subbética: Otro homenaje a los platos tradicionales de Dénia. Muy rico, tierno y sin manifestar salinidad en exceso. Delicioso ese aceite que no conocíamos.

- Avalón de espardenyes a la brasa con jugo de verdura asada y alcachofas tiernas: Las espardeñas quedan un tanto duras, cierto es, pero el fondo del plato y las tiernas alcachofas redondean un plato jugoso y apetecible.

- “All i pebre” de gamba blanca y blanquet: Las gambitas se presentan crudas y acompañadas de un delicioso allipebre (guiso tradicional con los ajos y el pimentón rojo como protagonistas) y del majado de carne con el que se elabora uno de los embutidos valencianos más tradicional: el blanquet. Buena combinación mar y montaña. Nuevamente se presentan fritas las cabezas de las gambitas con un buen allioli.

- Angulas del Molinell crujientes sobre yema de huevo albardado y olleta de guisantes de costa: Plato fino y elegante que combina dos grandes productos: las anguilas del cercano rio Molinell y unos guisantes de gran calidad. La yema de hueva ejerce como ligazón de ambos y se culmina el emplatado ante el comensal con unas lascas de una fragante trufa negra. Puro hedonismo.

- Bisqué de erizos con guiso de habas a la hierba buena y menudillos de buey mertolengo: Otro grandioso pase. El fondo de las habas guisadas con el buey resulta sabroso y sedoso al paladar y no resta ni un ápice el particular sabor de las yemas de erizo que se usan generosamente. Estamos en el punto más álgido del menú.

- Dentón a las brasas tocadas de sarmiento: Se ensalza nuevamente al producto con esta elaboración cuasi desnuda que presenta el lomo del pez con una pequeña guarnición a base de verduras entre las cuales destaca una legumbre muy valenciana: el fesol de la peladilla o garrofó. Punto exacto de cocción y elegancia sápida de este pescado.

- Pannacota avainallada con fresitas y galleta bretona: Bello conjunto, de dulzor contenido y efecto muy refrescante. Postre ligero que se degusta con placer.

- La calabaza íntegra: Varias elaboraciones partiendo siempre de la carne de la calabaza, producto éste que cuenta con mucho arraigo en el mundo de los postres y la repostería valenciana. Vamos encontrándonos una crema, un helado… Postre divertido por su vistosa presentación y el juego con diferentes texturas y temperaturas.

Acompañamos las viandas con las siguientes botellas: Guitian sobre lías 2017 (100% Godello – DO Valdeorras), Lapola 2016 (variedades albariño, doña blanca y Godello – DO Ribera Sacra), Veratón 2015 (100% garnacha – DO Campo de Borja) y otro vino tinto de la Ribera del Duero que no recuerdo. La selección de vinos, como se puede apreciar, es interesante y las múltiples referencias de todas las DO, e incluso de vinos internacionales, mantienen unos precios razonables.

Tras el paso por Peix i Brases nos asaltan diferentes pensamientos que dejaré plasmados en este post a modo de conclusiones. Evidentemente este restaurante ofrece una selección de producto que va más allá de la gamba roja o de las carnes de calidad. Es difícil encontrar en Dénia, por no decir imposible, menús que ofrezcan angulas, trufa negra o espardenyes. Es un buen destino, por tanto, si se busca singularidad y exclusividad. Al mismo tiempo, se ha sabido combinar esa cocina de alto copete con guisos y platos de lo más humildes y que cuentan con gran arraigo en la cocina popular dianense: la gamba amb bleda, el polp sec, l’allipebre… No es fácil hacerlo y ello merece una buena dosis de reconocimiento.

El local ofrece unas prestaciones y una comodidad fuera de lo común. Así mismo, la carta de vinos puede satisfacer sobradamente al cliente más entendido y que posiblemente no encuentra por la zona un local con tanto donde elegir y a un precio tan razonable como aquí. El servicio, entendido como hacer llegar a la mesa los platos que sales desde cocinas, funcionó a la perfección. Echamos en falta, eso sí, un poco más de calidez y proximidad. Las personas que amablemente nos sirvieron se notaban un tanto encorsetadas, como excesivamente temerosas del fallo que no siempre tiene porqué producirse. Eso, al menos en mi caso, transmite esa misma tensión al comensal y, al final, ni servicio ni cliente disfrutan de esta relación fugaz pero maravillosa que puede llegar a establecerse a lo largo de una velada. Es así como lo pienso y lo manifiesto, desde la humildad, y con el propósito de que esa conexión fluya mucho más en futuras visitas.

Post ilustrado con imágenes en: https://www.vinowine.es/restaurantes/peix-i-brases-producto-y-mas-producto.html

Habíamos quedado con Juanmi y Aida en este local por visitar algun sitio nuevo, teníamos buenas referencias y un sol en la guía Repsol, casi siempre son una garantía de éxito.
El lugar esta dividió en tres ambientes, en la parte de abajo, más informal, al estilo gastrobar ofrece una cocina más sencilla (sencilla no significa peor) y más económica. En la primera planta ofrece una carta más sofisticada y de precios de primera división, al igual que la estupenda terraza que se sitúa en la azotea del edificio.
Eramos 4 para una comida.

Entrantes:
─ Aperitivos (4 x 2€). 8/10. Con el pan nos sirvieron unos aperitivos buenos de sabor y muy bien presentados.
─ Calamar de playa (1 x 15€). 8/10. tierno sabroso, bien preparado y muy bien presentado. Ración un poco corta.
─ Pulpo seco (1 x 15€). 8/10. Me encanta el pulpo y quizás sea el mejor pulpo seco que he comido, pero después de esto llego a la conclusión de que esta preparación no me encanta, prefiero hervido o al horno.
─ Almejas con alcachofas (1 x 18€). 10/10. Excelente almeja en sabor y tamaño. La presentación no queda a la zaga con esos tirabeques y la salsa de un verde intenso pero con sabor a mar. Mis almejas son reputadas entre mis amigos y debo decir que no las suelo pedir ya que me suelen decepcionar, pero en este caso me parecieron un gran acierto.

Principales:
─ Rape brasa (1 x 26€). 9/10. Muy bueno!.
─ Bacalao brasa (1 x 26€). -/10.
─ Zarzuela de bogavante (2 x 30€). 8/10. Es un plato servido en dos vuelcos. En el primero te sirven el bogavante con una sopa elaborada con su caldo. Posteriormente te traen la cabeza que han pasado por las brasas/plancha y adquiere un excelente sabor. Un pero, como plato principal y por ese precio se queda corto, haría falta algún acompañamiento más consistente..

Postres:
─ Crema de turrón (1 x 8€). -/10. .
─ Torrija (1 x 8€). 7/10. Buena pero no mejor que otras que hemos probado últimamente.

Bebida
─ Ossian (1 x 35€). .
─ El Rocallis (1 x 35€). Siendo ambos dos excelentes vinos, este me gustó más que el segundo.

─ La nota de esta comida fue de 47€ por persona sin incluir las bebidas (vino, agua, cafés, cervezas, refrescos, copas…).

Puedes encontrar más información sobre este y otros muchos sitios en loscomensales.es

No es la primera vez que como en este restaurante y, por supuesto, no será la última.
Antes de entrar en lo culinario he de decir que el local (sobre todo la terraza) está muy bien, siendo el servicio muy atento y simpático.
También he de advertir que no es un sitio barato y tienes que saber pedir, para ello consulta la carta con detenimiento y elige correctamente. Dicho esto he de decir que la calidad es acorde al precio.
Hoy eramos un grupo a comer (16 personas) y con Tomas (el dueño) sólo había cerrado el precio, lo demás ha sido cosa suya sin consultarme nada. Y, sinceramente, ha superado mis expectativas.
De entrantes nos ha puesto un tomate con atún que estaba genial. Luego hemos seguido con unos chipironcitos magníficos, para acabar con una ventresca sencillamente insuperable. Las raciones más que correctas.
De plato principal un arroz (creo que se llamaba Alfredo) que ha superado con creces los entrantes.
De postre helado de fresa y volcán de chocolate. Muy bueno, aunque yo habría preferido el helado de vainilla o leche merengada.
Para beber un López de Haro (2008) que ha acompañado muy bien. También vino blanco pero no lo he probado.
Luego cafés.

Después de visitar este gran restaurante durante años, desde que empezó su andadura,solo tengo palabras de agradecimiento por su buen hacer,la comida fantástica,a pesar de ir durante tiempo ,siempre me sorprenden con platos diferentes,con un servicio maravilloso (camareros excepcionales , miman al cliente siempre con una sonrisa).¡gracias

Después de ir durante años a este magnifico restaurante (desde que empezó su andadura) solo puedo decir que ¡nos encanta!logran sorprendernos día a día con su variedad de platos y su buen hacer ¡que ricos!.El servicio de camareros excepcional ¡gracias (Juan Carlos,Nacho,Jose ..... perdonar por no acordarnos del resto de nombres pero todos nos han atendido de maravilla).La calidad por encima de todo, pienso que es su lema y desde luego que lo cumplen.El equipo de cocina ¡para quitarse el sombrero!y un saludo especial para el gran arrocero "Angelillo".Todo ello es posible gracias a la gran profesionalidad de su propietario TOMAS y su hijo Jose dedicados en cuerpo y alma a satisfacer a sus clientes.
¡muchas gracias ,conseguis que siempre estemos muy felices el este estupendo restaurante! fdº,2 segovianos muy agradecidos.

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Una experiencia muy grata el verano pasado en la terraza de la segunda planta ya que fue todo perfecto! De verdad que lo recomiendo a todo el mundo! Sin duda en Denia uno de los mejores restaurantes por no decir el mejor... La comida una delicia... El personal muy bien, me quedo con un chico que me recibió en la puerta, creo recordar que se llamaba Nacho... Muy profesional hasta el punto que nos enseñó todo el restaurante de la primera planta y Mediterrasian . Gracias por esta experiencia .

El día de año nuevo estuvimos comiendo en el Restaurante Peix & Brases, en el puerto de Denia, y sinceramente nos causó una excelente sensación. Tenían un menú especial de Año Nuevo pero preferimos comer a la Carta y disfrutamos con la elección. Nos sorprendieron las ostras que estaban riquísimas, y que son algo difíciles de tomar en Dénia; un foie delicioso y las angulas muy bien presentadas. El bullit de pescado de roca inconmensurable. El día soleado para disfrutar de una panorámica del mar y del puerto nos pide volver. La camarera que nos atendió fue muy amable, y a pesar de la gente que había los tiempos en el servicio estuvieron muy bien. Pues eso, que genial el Peix i Brases.

Reservamos mesa cinco amigos en el comedor de la primera planta de este restaurante (Peix&brases), ya sabiamos que los precios de la carta en esta 1ª planta eran más altos pero queríamos conocer este comedor. La experiencia resultó decepcionante... primero por la tardanza en venir a tomarnos nota (decían los camareros que vendría a tomar nota el Sr.Tomás y dicho Sr. tardó en aparecer... ya estábamos a punto de irnos... después siguió la tardanza en servir cada plato y por último unos precios exageradamente altos para la atención y la calidad dispensada. Enfín, lo que decía al principio, un sitio para no volver.

Es muy grato encontrar un restaurante dónde el punto de los pescados es tan bueno. Creo no haber comido una lubina salvaje igual que la degustada aquí. Gran gamba de Denia a un precio bastante razonable para la zona, y lo cierto es que junto con el Faralló es el mejor sitio para comerlas. Muy buenas de punto y con gran sabor. Buenos primeros platos, especialmente algunos fuera de carta, como el ravioli de rabo de toro, setas y trufa, los platos con trufa, huevo atemperado...Cierto es que hay diferencia importante entre el tratamiento y calidad de los pescados y de las carnes,mientras los primeros son sorprendentes, las carnes no dejan de ser más normales. Muy buenos también los guisos, como el bullit, guiso de garbanzos con marisco...aunque para mí es mejor el bullit o el rape all i pebre. Buenos postres, especialmente el surtido por parte de la casa para acompañar los cafés.

Sitio especialmente recomendable. La parte negativa es que el servicio se deteriora en épocas estivales, ya que suele estar lleno.

Yendo a ver a mis padres en Alicante, se me ocurrio parar en Denia a comer, y elegí este restaurante fiandome más de lo que habia leido en alguna que otra guia escrita, en vez de leer bien la web de verema.

Accedí al restaurante que esta en la primera planta, la verdad es que las vistas son agradables, ves el mar y el puerto, pena que la zona esté en obras y veas mas gruas y escombro del que te gustaría, pero está claro que eso no es culpa suya.

Fuí el único comensal del salón, hay que decir que la sección de mediterrasian estaba a reventar, y por ende, la verdad es que conmigo el servicio se portó de forma excelente, escepto el propietario, que la mismo tiempo es jefe de sala, está en cocina, vamos es omnipotente pero lo de omnipresente todavía no le ha llegado. Lo digo por que con la carta me dejé recomendar por él en cuanto al vino, pregunté si servían por copas, me dijo que sí, pero que me sal´dría más a cuenta una edición de 0,5l que además era de una "altisima" calidad y a una estupenda relacion calidad-precio.

Al mismo tiempo también le pregunte como estaba el asunto del producto de mercado ese día (era lunes) y me dijo que sin problema, que a traves de x persona tenia producto fresco del domingo. Y me volví a dejar llevar por él en cuanto al plato fuerte. Después de ahí, ya no lo volví a ver, y me despacho en menos de 5 minutos.

El vino fue un Valdubón roble DO ribera 2008, que a ver, malo no estaba, se dejaba beber, se le notaba joven, afrutado y con el alcohol bien integrado, pero a 15 euros más IVA (todos los precios de carta son sin IVA), pues me pareción un robo, para eso me hubiera hecho una entera de valtosca de jumilla que estaba por 18 euros y me llevo el sobrante a casa.

Como aperitivo, queso cabrero gelatinificado con granada, plato fresco y ácido, que para hacer boca estuvo bien, de entrantes, revuelto de erizos de mar, este plato me gustó mucho, muy bien hecho el revuelto, jugoso y con el sabor del erizo presente, con el mismo plato te sirven 2 erizos frescos abiertos, que estaban de vicio, el otro entrante sepia con verduras, y caldo iberico, muy rico el caldo y las verduras, pero la sepia... textura algo dura, y aunque la sepia nunca se ha caracterizado por ser una explosión de sabor, esta era más bien insipida, me dio la sensación de congelada.

Como plato fuerte, bollit de peix, consiste en mero, pulpo y patata con el caldo y las especias con que se ha hecho, lleva almendra, estragón, pimienta y sinceramente no recuerdo más, pero estaba muy rico, el mero en su punto, tierno, y con un punto crudo dentro muy agradable, el pulpo se cortaba con el dorso del tenedor, sin haberse pasado de cocción, y la patata habia concentrado el sabor de todos los ingredientes.

Postre, brownie de chocolate, acompañado de una copa de Molino Real, DO Malaga de teófilo Reyes, para mi es un excelente vino dulce, uva monastrell, con almibarados en boca que agradezco mucho en el vino dulce.

Como he dicho antes, conmigo, la camarera de sala, se portó de forma excelente, atenta, amable, dando conversación sin ser molesta, y luego me invitaron a una pequeña degustación de postres y a otra copa más de dulce, ahi me dio la sensación de que se apiadaban de mi por el cañazo que me iban a dar en la cuenta que casi rondo los 100 euros (98,70 euros).

Sinceramente, no lo vale, como digo no puedo decir que la comida sea mala, pero viniendo del creador de poblet (Dacosta es su yerno), siendo propietario de varios locales de hosteleria de la zona, se descuide de tratar asi al cliente, y me refiero exclusivamente al propietario. Me dejo desilusionado, ya que la experiencia mia en poblet fue de 10 esta primavera de 2010, me esperaba obviamente en una linea muy inferior a Poblet, algo decente pero no a un precio próximo a Poblet.

Desde aqui, vulvo a dar las gracias al servicio de sala, que fue muy amable, pero decirles que no volveré.

Que a menos a venido este local.Parece inconcebible.
Servicio horroroso-1 hora de reloj-desde la comanda hasta el primer plato.Y eso que estaba casi vacìo.
Cuando ya harto me dispongo a marcharme,aparece el responsable (dueño) del local y nos perdona la vida.
Este Sr. al sushi le llama maki y al revès.Y pretendìa enseñarnos !!! Insòlito.
Tampoco habìa el helado que pedimos, y en otro helado directamente nos lo cambiaron por otro que no habìamos pedido.
Lamentable cena en el mediterrasian,para no volver.

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