Restaurante Caelis

6
Datos de Caelis
Precio Medio:
73 €
Valoración Media:
7.4 10
Servicio del vino:
7.8 10
Comida:
5.3 10
Entorno:
8.5 10
Calidad-precio:
9.3 10
Fotos:
0
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Zona: Ciutat Vella (Barcelona)
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Creativa - de Autor
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 39,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


6 Opiniones de Caelis

Local ubicado en el entresuelo del Hotel Ohla de Barcelona, con Romain Fornell al frente y con 1 estrella Michelín y tras reserva previa que luego no apareció (quizás fuera culpa de la tarjeta de crédito que caducaba en el momento de la visita aunque no de la reserva), pero tuvimos suerte y cogimos mesa para tres. aunque nos quedamos ubicados cerca de la puerta de una sala bastante irregular por las columnas, con la música ambiente algo elevada en nuestra zona y más siendo una sala con mucho cristal (vistas a la calle) y poca madera (solo en suelo) que hace que la sonoridad rebote y se retroalimente (sin llegar a ser exagerado).

Mucha elegancia en las mesas, muy buenas copas, vajilla y cubiertos. Mucho personal trabajando en la sala y siempre atentos. Ritmo de servicio muy correcto, con buena explicación de platos aunque algunas veces con problemas de idioma para hablar español, si bien es cierto que mayoritariamente los comensales eran extranjeros lo que obliga a que en la sala haya mucho servicio que necesite hablar varios idiomas. Buena iluminación y mesas amplias con buena separación y sillones cómodos.

La carta de vinos es amplia, variada, con buenas representaciones de todo tipo de vinos y regiones, pero ... muy cara (x 3). Tomamos un rosado por buscra una compañía para un largo menú, y elegimos Rosa d´Abril (30€, cuando de costo está por menos de 9€) siendo un rosado interesante y más para su precio real. El "servicio" de agua, ya que el agua es de elaboración propia, sube 3€ pp.

La carta de comidas en la noche, dispone de dos menús: el Celebration (largo) y el Tierra y Mar (corto) pero que no tienen nada que ver en los 8 y 5 principales de uno y otro;  los aperitivos sí son comunes, y en los postres (4 y 3) sí que los dos primeros son iguales. Los precios de 92€ y 135€ con la opción en ambos de maridaje por 45 y 60€. Optamos por el corto y se componía de:

. amuse-bouches: dos minibocaditos para no pasar hambre mientras eliges menú y vino.

. aperitivos: aceituna verde con anchoa (para comer de una "bocada", feminización de bocado) de intenso sabor, tartaleta de yema curada y caviar, pan soufflé con tartar de calamar y miso (muy crujiente y bueno de sabor), pan con  tomate y sardinas, gofre de patata ligera y ventresca de atún, gnocchi de calabaza y violín con hielo de trufa en maceración carbónica, pan artesanal y juego de mantequillas. Estas últimas eran mantequillas de tres colores (aceituna negra, tomate y albahaca) que se repusieron, como el pan (brioche, pan blanco y de romero), todas las veces que hiciera falta y hasta decir basta.

. ostra de Jóel Dupuch y foie gras de pato en escabeche: bien de sabor con una mezcla complicada con muchos elementos en el plato de diferentes texturas y sabores, pero que gusta como conjunto.

. espárrago de Navarra en dos servicios con colmenillas, sabayón cítrico y foie gras: muy presente la lima en la salsa cítrica en la salsa que cubrió el plato: se acompañó de huevo de codorniz a baja temperatura.

. tartar de buey al cuchillo y perlas heladas de mostaza: muy bien logradas las perlas preparadas sobre la mesa con nitrógeno líquido  (para luego derramarlo sobre la mesa y jugar a hacer una pequeña ola de su evaporación); el contraste de temperatura mejora el plato; perfecto el tartar; se acompañó de crujiente de patata y alcaparras fritas.

. salmonete de roca con "rouillé" al azafrán y pesto de cilantro: un buen lomo cortadito y perfecto de elaboración, con mucha decoración de salsas acompañantes en pequeñas porciones.

. pichón de Araiz como un civet: la carne muy cruda, solo apta para carnívoros; por eso mismo, muy sabrosa y tierna; se acompaña de una salsa de la propia carne.

. quesos afinados catalanes: solo opción de probar dos y nos fuimos a los más intensos: Golany y un azúl que no recuerdo, servidos en muy mini ración con media nuez y pequeña loncha de pan tostado.

. sorbete de célery: muy simple aunque con sabor logrado.

. limón cristal: espectacular presentación de caramelo de limón soplado a mano (como se hace el cristal soplado) para romper con cuchara y encontrar dentro otros ingredientes; junto a ello un buen sorbete de albahaca ...

A pesar de que no tomamos cafés, sirvieron petits fours, tres diferentes, perdiendo en la comparativa el cacahuete.

Un local académicamente perfecto con una correcta cocina creativa en un espacio fisico complicado por su arquitectura interior.

Precioso restaurante,ubicado en el palace de BCN.Decoracion estilo art-deco y elegancia a raudales.Tienen un menú al mediodía a 39 eur,vino y café incluido.Es un chollo!El servicio es impecable,de gran profesionalidad y oficio.Comenzamos con 3 aperitivos,un turrón con foie muy rico,y dos pequeñas y crujientes tartaletas.
El primer plato era a eleccion entre un ceviche de vieira y una veloute de esparragos con huevo de codorniz;ambos muy buenos.
El segundo plato se elegia entre lomo de skrei(era de un pez gigante!)perfecto de cocción,con zanahoria y eringui sateado y un pato asado con celeri glaseado y setas del bosque;el pato lo terminaban de emplatar en la mesa,al estilo de los grandes hoteles del siglo pasado.Habia costantes guiños a la elegancia de la cocina gourmande pero sintetizadas con la cocina de nivel moderna.
De postre,granizado de fruta de la pasión,baileys y sorbete de litchi(no le pille la onda a este postre,no soy amigo de mezclar frutas acidas con sabores como el chocolate y el baileys)o quesos de Xavier,muy buenos,de alto nivel.
Los vinos,nos sirvieron blanco y tinto,generosamente;eran franceses(al igual que el cheff y el maitre),pudiendo escoger entre 3 y 3.Nosotros tomamos AOC Muscadet de servre et Maine 2011 y un tinto llamado peyrades,suave como la seda.Terminamos con café y macaron de frutos rojos.
El menú esta bestial y el hecho que haya mucha diferencia entre el precio de la carta y el del menú ,causa incertidumbre entre el comensal ,a la hora de probar el restaurante por primera vez.
Romain saludo mesa por mesa,dejando ver que elegancia y buen hacer,les sobra...

Impresionante local con una bodega acristalada en la entrada. Pedimos degustación y el único plato que nos emocionó fue el ya famoso iogour de foie con sus cereales.Tres de los platos eran a base de foié, otras elaboraciones con algo de mantequilla, para acompañar el pan; mantequilla trufada... Al final la sensación de pesadez te deja con un mal recuerdo. Al ver el precio de los vinos, estuve a punto de pedir una cerveza; Palacio de Bornos barrica a 35€. Agua a 5€, etc,etc... Servicio correcto, y buena explicación del carro de quesos. No volveré.

Local de lujo, algo frió pero..., servicio de lujo, comida impecable, i también precios de lujo pero mi humilde opinión lógico. Desde que entremos en el restaurante el trato fue muy grato i todo que el servicio es algo distante es educado y cordial, todo se sirve en su momento y a su punto. Solo un detalle a mejorar “los aseos” no están a la altura del establecimiento.

Si lo que quereis es sentiros ricos, no ,mejor millorarios, Caelis es vuestro restaurante.Sala increiblemente decorada, techo alto impresionante, cubiertos de plata, vajilla de 100€ el plato, cristaleria inmejorable.Pero, i la comida??? donde esta?? carre de cordero invisible!! Foie inexistente!!! Eso si, precios a la altura del hotel (Palace 5 *). Felicidades a Roman Fornells y todo su equipo!!

Restaurante situado en el Hotel Ritz. Amplio y cómodo, de estilo clásico y elegante, por la noche hay una luz suave que le da cierta intimidad. Servicio atento y profesional, aunque una de las camareras no supiera donde están los lavabos (?). Copas y vasos Riedel. Servicio de vino correcto, temperatura adecuada, precio bastante caro ya que no encuentras ningún tinto por debajo de 40 euros, ni los más sencillitos. La sumiller no "actuó", como si no tuvieran. La copa de champagne de aperitivo nos la cobraron a 18 euros. Panecillos variados estupendos. Comida muy clásica, con elaboraciones algo afrancesadas, bien en general, pero sin brillantez. Raciones algo cortas. Buenos aperitivos, pre-postre, petit fours igual, sin atractivo especial. Café correcto con azúcar blanco y "moreno". Para mi gusto pagas demasiado el lugar y como restaurante no tiene una correcta RCP, ya que nos costó casi 100 euros por persona, vino y champagne aparte.

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