Restaurante Casa dos Martinez en Padron

Restaurante Casa dos Martinez

Datos de Casa dos Martinez
Precio Medio:
42 €
Valoración Media:
8.2 10
Servicio del vino:
7.9 10
Comida:
8.2 10
Entorno:
8.5 10
Calidad-precio:
9.0 10
Fotos:
 
País: España
Provincia: A Coruña
Localidad: Padron
Dirección: Plaza Baltar
Código postal: 15900
Tipo de cocina: Añadir tipo de cocina
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 35,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


5 Opiniones de Casa dos Martinez

Nos vamos a Padrón para visitar esta perla de la gastronomía escondida entre churrascos, donde un matrimonio auna sus conocimientos para disfrute de sus comensales: Marina, padronesa, en los fogones y Quique, barcelonés, en la sala.

Ambos maestros solistas despliegan su arte para desarrollar una armoniosa sinfonía de colores, sabores y texturas en un establecimiento con alma mediterránea por sus suaves colores y su tenue luz.

Antes que nada, otro guiño al mediterráneo con un exquisito pan gallego untado con tomates de huerta, aceite de oliva arbequina y unas escamas de sal Maldon... jugos gástricos a toda vela!

Empezamos con un salpicón de buey de mar en canelón de salmón ahumado. La frescura marina del buey se conjugaba en el paladar con la textura grasa del salmón como un traje a medida de nuestro amigo Echeverría de Madrid.

Estábamos aún disfrutando del retrogusto, cuando llegaron unos suntuosos lomos de sardinas de Rianxo asadas y sin espinas acompañadas con unos pimientos de Herbón. Para aquellas personas que crean que la sardina es la Belén Esteban de los pescados, en esta santa casa, la maestría con la que tratan a este pescado te recordaría, usando el mismo símil, la elegancia de la Reina Rania de Jordania.

Tocaba el protagonismo a la carne y nos trajeron unos sabrosos cortes de coca de vaca gallega, con sus correspondientes patatas fritas peladas a mano. La sinfonía seguía deleitandonos como un pase de Ermenegildo Zegna.

Acabamos con un postre de tres sensaciones: un fresco helado de mandarina, un lujurioso helado de chocolate y un profiterol relleno de nata. Con semejante música sentimos levitar...

Un aguardiente casero, con etiqueta a mano y sabores de antaño fue el colofón. De esos aguardientes de la vieja escuela, de los que hacía carraspear hasta al mas recio de los marineros de la Costa de la Muerte.

El vino que Quique nos puso fue un Douro Tons de Dourum 2010, un vino elaborado con Touriga Nacional, Franca y Tinta Roriz que estuvo a la altura del homenaje.

Salimos del restaurante plenos, llenos, felices por una sinfonía tambien interpretada, por tanta elegancia "Loeweriana". Hasta pronto, maestros!

  • Ternera gallega

  • Sardinas de Rianxo

  • Interior

El restaurante de cocina de mercado de Enrique Martínez iba a ser la guinda culinaria al viaje que estaba haciendo por Portugal y Galicia.

La atención y profesionalidad de Enrique hicieron de la comida que disfutamos una experiencia del todo a recordar.

Enrique no sólo nos aconsejo de forma clarividente a la hora de elgir nuestro menú sinó que además acertó en todo.

El precio, ajustado.

La próxima vez que este cerca de Padrón, no dudaré en volver.

El comedor, con la cocina al fondo, es tan acogedor que ya al entrar te sientes, si no en tu casa, en la de un amigo que te invita a comer. La atención constante de Enrique ayuda a crear esa sensación; él recibe, acomoda, toma nota, controla la cocina y sirve y comenta cada plato. La iluminación es tenue y cálida. Tras nuestra mesa hay una pequeña estantería con vinos, una selección pequeña pero bastante buena. Pedimos un Louro do Bolo que resultó estar agotado y muy amablemente nos ofreció el As Sortes 2007 al mismo precio. Cocina de mercado, muy buen producto y bien elaborado. Timbal de carne de bogavante, filloa rellena, fideua al horno, y la carrillera de ibérico "guisada muy melosa como le gusta al cura de Rois". Terminamos con un cremoso de chocolate con helado de mandarina y unas fresas y frambuesas con cremoso de vainilla. Un sitio tranquilo en el que todo funciona al ritmo adecuado.

Atención personal, materias primas de primera,deliciosos platos y precio justo (que más se puede pedir)

Que sorpresa mas agradable es visitar esta casa. Por el gusto de su decoración, tan raro por esa zona, el cariño por el vino, el amor por los productos que entran en su cocina y el trato detallista a los clientes. Y la rareza de encontrarse a un catalán ( y del Madrid!) como capitán de tan entrañable restaurante. Quien quiera saber como son los auténticos pimientos de la zona que no dude de probarlos aquí, son de su propia huerta. Los entrantes, bien presentados y nada escasos, que degustamos fueron las sardinas de Rianxo abiertas a la plancha en aceite de perejil y con unas escamas de sal Maldon y un mil hojas de centolla salmón ahumado y colas de gambones. A continuación un pescado que nos recomendó Enrique, un San Martiño con verduritas salteadas al wok y un arroz negro con rape y chopitos, arroz que puede pedirse en ración individual. No nos tomamos postre y sí un magnifico risttreto, acabando tan memorable comida con un gin tonic de Hendricks con tónica natural y su lima correspondiente. De su corta pero cuidada bodega nos decantamos por un Shiraz de Viñas del Vero 2004. La cuenta por dos personas fue de 72 Euros. Excelente relación calidad- precio. Dura empresa llevar esta concepción de restauración a una zona donde gusta comer cantidades voluminosas a precios tirados ( de ahí que haya tantos churrascos por Galicia), pero no hay duda que para las personas que aman y disfrutan de la gastronomía no solo es un sitio para volver sino también para recomendar.

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