Restaurante La Pappardella en Valencia

Restaurante La Pappardella

Datos de La Pappardella
Precio Medio:
22 €
Valoración Media:
5.5 10
Servicio del vino:
4.2 10
Comida:
6.2 10
Entorno:
5.9 10
Calidad-precio:
6.8 10
Fotos:
 
País: España
Provincia: Valencia
Localidad: Valencia
Zona: Ciutat Vella
Dirección: Bordadores, 5
Código postal: 46001
Tipo de cocina: Italiana
Vino por copas:
Precio desde 17,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


13 Opiniones de La Pappardella

Local ya clásico en la ciudad en la zona más turística y que se mantiene con buen funcionamiento sin grandes cambios en estos últimos años. Si ha funcionado y salvado dos crisis importantes, para qué cambiar lo que va bien. No es una franquicia sino que forma parte, junto a otros locales de comida italiana, del grupo "Vicios italianos" que años ha entraron en la ciudad introduciendo el concepto de que la pasta se come al dente y no supercocida como creíamos.

Sigue teniendo su punto fuerte en la pasta entre las varias opciones de cocina italiana. Sigue teniendo un menú interesante por las noches (que incluye también el servicio de medio día en fin de semana) por 19€ con entrante, principal y postre más pan, bebida y café. La carta de comidas es suficientemente amplia como para crear dudas a la hora de elegir.

La carta de vinos es corta con predominio de vinos italianos sencillos. Elegimos un pinot grigio Andrea di Pec 2019 de la zona de Friuli Venezia, traído a buena temperatura (más camisa de frío de buena eficacia, dado a catar y primer servicio en copas básicas correctas. También tomamos una cerveza de la casa, Moretti, y una Heineken (dueña de Moretti) 0.0% acompañando unas buenas aceitunas gordal a la espera de que abrieran cocina.

Cuatro para comer a la carta en la terraza donde hay que acudir pronto porque no hay reserva posible de las pocas mesas de la terraza, y se llena. Mesa ajustada con vajilla, cubiertos, etc básicos, mantel de papel individual; silloncitos cómodos. Mucha gente joven y turistas que acaban casi llenando el local tanto en terraza como en el interior, y supongo que incluso algunas mesas duplicaron clientes, aunque de momento no hay turnos. El servicio es conocedor del producto, eficiente y con buen ritmo de salida de platos.

Lo elegido:

. ensalada Kika: ensalada de pollo rebozado y frito sobre una base de crema de aguacate, tomate, rúcula, queso parmesano y polvo de maíz; aliñada con salsa de vinagre balsámico. Interesante la mezcla de texturas destacando el crujiente del maíz; buenos todos los elementos y correcta la salsa como hilo conductor.

. plato de pasta que fueron dos opciones: spaghettoni alla parmigiana: una versión propia de la parmiggiana con salsa de berenjena frita, tomate, mozzarella de búfala, tomates cherry y parmesano. Perfecto punto de cocción, ración amplia, bien de sabor y servido a modo de sarten con asa muy estética.                                                                                                       La otra opción fue pappardelle del levriero: su pasta casera propia (como cintas) con champiñones, fiambre guanciale, nata, parmesano y un ligero toque de guindilla, aunque vino libre de picante y con un aceite infusionado con guindillas para dosificar al gusto de cada uno. Buen resultado con un punto de pasta al dente perfecto.

. de postre también se optó por dos opciones: por recomendación la tarta de queso tan casera como correcta sin más, con una base de galleta molida bien hecha, pero la tarta fue sometida a un tsunami de una empalagosa "salsa" de frutos rojos que hubo que luchar para retirar. La opción más acertada fue la del parfait de almendras, mucho más recomendable y a quien tampoco le hacía falta el sirope (aquí si que comedido en cantidad) que dicen que decora el plato y esconde los defectos del producto.

No hubo cafés (la siesta espera), aunque sí es recomendable como lo hacen, y declinamos el amable ofrecimiento de unos chupitos de la casa para no sobrepasar tasa de alcohol al conducir. Ya había gente esperando para mesa en terraza.

  • tarta almendra

  • tarta queso

  • spaghettoni

  • pasta pappardella

  • vino

  • ensalada kika

Para acabar el martes y aprovechando la visita relámpago de unos familiares, nos dimos una vuelta por el socorrido barrio del Carmen.
Mucho ambiente y nos dirigimos a este local, que ya habíamos visitado y que como nos gusta, repetimos. Mesa para siete comensales. Mesas un poco justas, manteles de papel y menaje de batalla... personal muy amable y buen trato durante toda la cena.
Carta diferenciada para celíacos, que nos explicaron que van a renovarla y que están trabajando para poder ampliar la oferta en antipasto y postres.
Para beber varias (muchas) cervezas italianas, Moretti, correctas, refrescos y aguas. Tienen una curiosa carta de vinos con muchas referencias y fotos, pero opté por la bebida bárbara.
Como entrantes...
- Mini piadine con salse (2), pues eso piadinas calientes con varias salsas... tomate, olivas... bien.
- Cous-cous al pesto, rico.
- Tartar di verdure, muy rico.
- Piadine, rellena de queso, tomate y algo más que no recuerdo, buena.
Como principales escogimos varias opciones...
- Penne sin gluten a la bolognese
- Spaguettoni alla carbonara, muy buenos (2)
- Ravioli Zio basilio, que es lo que escogí yo... excelentes ravioli con frutos y tomate secos
- Ravioli alla panceta, también muy buenos.
Y un par más que no recuerdo, pero que todos los que probé estaban estupendos.
Compartimos como postres...
- Helado de limón, industrial pero el único gluten-free
- Tarta de limón con merengue, rica.
- Tarta de queso, muy buena.
Cafés y el GT en el Fox, como hace diez años.
Buen rato que pasamos, cenamos bien y dormimos poco (algunos).
Volveremos seguro.

Al igual que Al pomodoro, me gusta bastante la comida, está muy bien ubicado, y para ir un domingo al mediodía a comer una ensalada y unas piadine, yo lo encuentro bastante correcto, está claro que la carta de vinos no es para tirar cohetes, pero en general está bastante bien. El tiramisú está de muerte. El precio no está mal

Lugar romántico, por lo menos en el piso de arriba. El servicio correcto, la carta de vinos bastante pobre, sobre todo en los blancos que fué en los que me fijé. Un entrante al centro muy bueno con mezcla de sabores, no recuerdo el nombre pero llevaba queso italiano sobre un timbal de verduritas bastante elaborado y con excesivas hojas de rúcula que parecía que iba a estropear el antipasti pero que al comerlo todo mezclado daba una mezcla de sabores estupenda junto con el aceite de albahaca. Nos gustó!, luego pasta Parpadelle con picante (guindilla creo), y champiñones, muy bueno también, y de cantidad bien. Sin postre ni café 20€ pers.

Calidad-precio buena.
Localización espectacular.

Local de comida italiana ubicado en pleno centro de Valencia, en una calle peatonal frente a la catedral. Dispone de mesas en la planta baja, en un primer piso y en la calle: éstas, las más cotizadas. Estos días de verano gran parte de la clientela está formada por turistas.
La carta presenta ensaladas, antipasti, piadini y pasta. Las ensaladas son algo insulsas, mientras que los piadini no están mal y los platos de pasta son el punto fuerte del establecimiento. Pese a ello, no acerté con mi elección: los spaghetti al peso genovese tenían judías verdes y patata cocida que, en mi opinión, eran totalmente prescindibles.
Servicio rápido, a pesar de estar siempre lleno, y ambiente informal, recomendable para dar un bocado sin grandes pretensiones.

Estabamos paseando por la plaza de la Reina y optamos por probar este restaurante italiano típico de zona turística. Servicio atento y simpático, mesas bastante juntas y ambiente informal. Pedimos una ensala de espinacas Popeye, arruinada por arregarla con un exceso de aceto balsámico, y unos buenos ravioloni porcinoni. Para beber una jarra de cerveza. La carta de vinos era floja. La torta de cioccolate no me convenció. El café expresso está bien.
En definitiva, un sitio informal con buen ambiente (estilo Erasmus como dice alguno) y situado en una zona muy turística al lado de la Catedral.

Aprovechamos una cena algo numerosa para volver y comprobar cómo andaba este restaurante que tanto visité hace años.
Lo cierto es que la pasta sigue estando bastante buena, aunque también es cierto que en Valencia se había maltratado la pasta y por eso este local brillaba por esos puntos de cocción y esas elaboraciones con raíces italianas, alejadas de los típicos platos de pasta que se podían malcomer por cualquier lado. Actualmente, por fortuna, la cosa ha cambiado bastante, por lo que este restaurante ha dejado de brillar en la oscuridad.
Aun así debo decir que las preparaciones son bastante originales, con un gran respeto por el producto y la dieta mediterránea.
El servicio del vino es bastante precario y, aunque vi menos Lambrusco sobre las mesas vecinas, aun deja bastante que desear, además de las copas.

En lineas generales, un sitio más que correcto para comer pasta, en un ambiente distendido y a buen precio.

Hace mucho tiempo que no visitaba este restaurante, siempre es una buena opción si se pasea por el centro y quieres comer en un lugar informal. Veo que hay gente que le ha defraudado el lugar, pero creo que está en su línea de siempre, un restaurante informal.

El restaurante en inmejorable ubicación si se quiere pasear por el centro de valencia (en frente del miguelete), y está decorado minimalista con dos alturas y un patio central entre ellas.

El servicio del vino, no me puedo quejar, el chico recomendó y dio a probar. Eso si, las copas no son las mas adecuadas(pero eran copas). Vinos tienes pocos para elegir, pero no creo que sea el lugar mas adecuado para degustar muchos vinos. La temperatura del vino fue correcta.

La comida se reduce a entrantes, piadinas, ensaladas y pasta. Pero el punto fuerte del local es la pasta, que es maravillosa. Platos complejos de pasta a elegir bien presentados y muy buenos. La ensalada y entrantes correctos.

Para la calidad de su pasta, y quiero remarcar esto, ya que aquí se viene a comer pasta de calidad el precio me parece muy bueno.

Decepción no porque fuese realmente malo sino porque la expectativa era otra. Para mi esto es un restaurante "Erasmus", es decir, mucho buen rollito, mucho joven italiano sirviendo las mesa con descaro pero la comida y la bebida muy mejorables. Comimos un par de ensaladas insipidas y unos segundos a base de queso realmente grasientos y poco sabrosos. La carta de vino se puedo decir que no existe (eso sí, lo poco qhue tiene servido a la temperatura correcta). Si se espera comer comida italiana de calidad no merece la pena ir.

Restaurante que pertenece a la “Cadena” de “Vicios Italianos” como Al Pomodoro, etc!
Cocina Italiana de batalla, Pasta y Pizza y poco mas, servicio de reemplazo y temporada y total ausencia de detalles y profesionalidad en casi todo!
Barato si, pero para la calidad que se ofrece...!
Tiene su clientela, casi siempre están llenos, pero propuesta culinaria de calidad y/o originalidad, “Ni esta, ni se le espera”!!!!

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