Restaurante El rovell del Born

Datos de El rovell del Born
Precio Medio:
25 €
Valoración Media:
4.4 10
Servicio del vino:
4.4 10
Comida:
4.8 10
Entorno:
4.5 10
Calidad-precio:
1.0 10
Fotos:
0
 
País: España
Provincia: Barcelona
Localidad: Barcelona
Zona: Ciutat Vella (Barcelona)
Dirección: C/ Argenteria, 6
Código postal: 08003
Tipo de cocina: Mediterránea
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 25,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: -

Teléfono


6 Opiniones de El rovell del Born

Somos de Madrid, y estamos acostumbrados a los precios caros y a los baristas sableadores pero algunos aguilillas de Barcelona nos hacen sombra, eh?
Al tema. La práctica totalidad del local solo tiene barra y mesas altas con taburetes, algo incómodos, lo cual invita a permanecer el tiempo justo para comer y largarte, sin sobremesas. Como el tamaño de las mesas da de sí lo que da un cubo rústico colgado del borde exterio de la misma hace de alojamiento para la botella de vino. Esto es algo que uno puede ver desde la calle y decidir si aún así uno entra o no. A la hora a la que íbamos no podiamos permitirnos el lujo de buscar más por la zona sin arriesgarnos a no cenar.
Camarero de la barra simpático pero luego vi que también timador. En la barra, mientras esperabamos una mesa nos propusieron unos pinchos. (Uno se sirve y paga por los palillos que deje en un vaso). El cartel de precios de los pinchos ponía claramente 1.65 euros c/u. Aparte de lo que estaba a la vista nos ofrecieron un pincho de solomillo con foie. Vale. Pequeños, muy pequeños (tamaño aprox. foto carnet), y desde luego mucho más pequeños que los de la barra, que estaban montados en la típica rebanada apaisada de pan de barra. Bueno, la diferencia de tamaño será para compensar el valor de los ingredientes, pensé. Estaba bueno, y de hecho pedimos otros dos. En nigún momento nos dijeron que esos pinchos eran más caros, y no solo eso sino que tampoco tenían colgado en el local su precio. Nos robaron 5.95 euros por cada uno, según el camrero era por el foie, (más pequeño que un judión). A ese precio ya no merecen nada la pena teniendo en cuenta que por el precio de esos dos pinchos comes de menú en muchos restaurantes.
Resto de raciones? pequeñas y normalillas. Rabas, tempura de verduras y unas "bravas" cuya salsa era solo tomate y mahonesa.
Esto y 4 cañas: 53 euros. Por este dinero hubieramos cenado mejor y más cómodos en cualquier otra parte.
Protestamos, el camarero se llevó la cuenta para consultar al dueño y volvió justificandose con la chorrada esa del foie.
En fin, un robo.

Me llamó la atención que colgado de la pared, junto a nuestra mesa, lucían dos páginas impresas con la estética del típico repotaje de revista escaneado, donde ponían por las nubes al local y su comida.
Me llamó la atención porque curiosamente no aparecía por ninguna parte el nombre de la revista, del crítico ni del nº en custión. Lo cual me hace sospechar que lo han escrito ellos mismos.

Resumiendo. Si alguien prefiere no hacer caso de los escrito y consumir ahí que se haga el favor de preguntar primero el precio de cualquier cosa que le ofrezcan y no vea escrito, aunque yo no iría. Creo que, afortunadamente para el consumidor, hay muchos más hosteleros, más honrrados y fácilmente mejores como para malgastar el dinero con estos filibusteros. Será por restaurantes!

A lo mejor algunos epítetos y calificativos hieren la sensibilidad de algún lector. Lo sentiré, pero a las cosas hay que llamarlas por su nombre y más en una página que trata de discriminar a dónde ir y a dónde no. Alguien pensará "se habrá quedado a gusto". Pues no, me hubiera quedado más a gusto cenando en otro sitio.

Saludos

Estábamos paseando por la zona de la Catedral-Born, y aprovechando que me habían hablado bastante bien de este local decidimos probarlo.

Desde la calle parece un buen local, pero como habitualmente se dice "las apariencias engañan" y en este caso de qué manera.

En primer lugar, el local más que aprovechado está estrujado, es muy incómodo acceder a las mesas y una vez has accedido, las sillas y las mesas son horribles ymás que ioncómodas.

Además en plena ola de frío, el local tuvo la mayor parte del tiempo el aire acondicionado en frío, por lo que mi mujer y mi hijo tuvieron que comer con el abrigo puesto, cosa que a mi personalmente me molesta muchísimo.

Para comer pedimos las siguientes tapas:

Bacalao, bastante bueno.
Un plato de croquetas, muy buenas.
Foie sobre un cama de compota de manzana, Ordinario.
Filete de buey, normalito.
Huevos estrellados con anguliñas, prescindibles totalmente.

Dada la carta de vino optamos por el recomendado y el servicio del vino se resumió en el descorche del mismo.

No obstante la explicación de la filosofía del local se encuentra resumida en la decoración de una pared del mimso: Local frecuentado por turistas.

Conclusión: Este local, junto con otros, desmerecen la zona. A los que les guste comer,obviad este local.

El otro día pasé por delante de este intrepido lugar, algo sofisticado para el tipo de sitios que estoy acostumbrado a toparme cuando paseo por el barrio. Honestamente desde fuera impresiona pero una vez dentro no es el interiorismo lo que más me cautivo. Tanta tapa, tanta variedad, tan buen rollo. Me dío la sensación de estár en un restaurante de diseño cañero y lo disfrute. Cuando me llego la cuenta me acorde de que en realidad es un bar de tapas, accesible para todos, con un poco de esfuerzo. Pienso que es ideal para pasear a la novia.

El local visto desde fuera muy bonito y apetece entrar pero la comodidad es nula el
servicio a excepción de un camarero cubano un tal Henry amable simpático y abierto a las bromas es el único motivo por el cual repetiría la visita.
el día de mi visita fui acompañado de otra persona que se ayudaba a caminar con muletas
por un accidente por tal motivo no pudo acceder a los WC por que se encuentran en la tercera planta del local me imagino que para una persona minusválida le esta totalmente negada la visita.
total si esta henry repito de lo contrario me costara volver

Estuvimos cenando el domingo pasado, de primero tomamos unas sardinas marinadas y una ensalada de habitas, de segundo un chuletón a compartir para dos, de postre un cafe irlandes y un coulant de chocolate. Los primeros estaban aceptables sin más, el chuletón y los postres bien, más dos copas de cava, y una botella de rioja crianza. Pagamos 66 Euros, dos personas. En general bien, le pondria un 6. Hay que volver, para probar los pinchos.

Acaban de abrir, hace menos de una semana. Entré motivado por la curiosidad que alimenta la novedad y por su conspicua decoración. Dentro me encontré una serie de mesas pegadas a la pared con unos bonitos pero poco prácticos taburetes que pesan una tonelada. Al intentar mover ese muerto, lo más seguro es que le claves el codo al vecino de mesa, pues el espacio está aprovechadísimo. Tratándose de un local donde abundan los pinchos largos, debes tener cuidado con que el codazo no le provoque un pinchazo hasta la tráquea al susodicho vecino. Al fondo, subiendo unos escalones, hay unas mesitas que, aunque apiñadas, parecen más comodas. Comida a base de platillos y tapitas tipo "pintxo" vasco bastante bien ejecutadas y que giran entorno al huevo (haciendo honor al nombre del sitio). Copas bien en cuanto a forma pero mal en cuanto a dioptrías. Carta de vinos y servicio de risa: Txakolí (genérico, sin poner bodega ni ná), Capellanes roble (tampoco ponen añada) a 28€, supongo que es un error, porque el Códax estaba a 14€. Los pintxos valen la pena y cuestan 1.5€, la intención es buena y el local es majo, voy a volver entre semana, a ver si hay menos guiris y se cabe.

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