Estábamos paseando por la zona de la Catedral-Born, y aprovechando que me habían hablado bastante bien de este local decidimos probarlo.
Desde la calle parece un buen local, pero como habitualmente se dice "las apariencias engañan" y en este caso de qué manera.
En primer lugar, el local más que aprovechado está estrujado, es muy incómodo acceder a las mesas y una vez has accedido, las sillas y las mesas son horribles ymás que ioncómodas.
Además en plena ola de frío, el local tuvo la mayor parte del tiempo el aire acondicionado en frío, por lo que mi mujer y mi hijo tuvieron que comer con el abrigo puesto, cosa que a mi personalmente me molesta muchísimo.
Para comer pedimos las siguientes tapas:
Bacalao, bastante bueno.
Un plato de croquetas, muy buenas.
Foie sobre un cama de compota de manzana, Ordinario.
Filete de buey, normalito.
Huevos estrellados con anguliñas, prescindibles totalmente.
Dada la carta de vino optamos por el recomendado y el servicio del vino se resumió en el descorche del mismo.
No obstante la explicación de la filosofía del local se encuentra resumida en la decoración de una pared del mimso: Local frecuentado por turistas.
Conclusión: Este local, junto con otros, desmerecen la zona. A los que les guste comer,obviad este local.
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.