Restaurante Espai Sucre en Barcelona

Restaurante Espai Sucre

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Datos de Espai Sucre
Precio Medio:
57 €
Valoración Media:
7.2 10
Servicio del vino:
7.4 10
Comida:
7.6 10
Entorno:
6.1 10
Calidad-precio:
5.7 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Zona: Ciutat Vella (Barcelona)
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Añadir tipo de cocina
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 54,20 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: Domingo y Lunes

Teléfono


17 Opiniones de Espai Sucre

Nuevo fin de semana largo en Barcelona para disfrutar de la ciudad y de sus diversas cocinas.
Jueves por la noche, reserva a las 21h en el Espai Sucre, el único restaurante de postres de Europa (creo que solo hay dos mas en el mundo) y que además cuenta con una prestigiosa escuela de postres, situada en el mismo barrio que el restaurante, el siempre a la moda barrio de El Born.

Hace ya mucho tiempo, prácticamente desde que Jordi Butrón y Xano Saguer y sus socios lo inauguraron en el año 2000, que teníamos ganas de ir, sobre todo MC, yo no me hacia mucho a la idea de cenar a base de postres, pero esta experiencia me ha demostrado que me equivocaba...

El restaurante y la escuela del Espai Sucre están dirigidos por Jordi Butrón, chef formado en la escuela de restauración y hostelería de Barcelona, quien, antes de abrir su restaurante-escuela forjó su experiencia con diferentes chefs y restaurantes de prestigio como La pasteleria Escribà de Barcelona, Le Crillon de Paris, Pierre Gagnaire, Jean-Luc Figueras, Michel Bras y El Bulli. Ha recibido diferentes e importantes galardones asi como su socio, el también chef pastelero Xano Saguer. Actualmente han abierto otras dos escuelas de postres, una en México y otra en Colombia.

El chef ejecutivo del restaurante si no me equivoco, es Ricard Martinez y el Jefe de Sala y Sumiller, Noel Sagués. El restaurante solo abre por las noches.
La decoración es de diseño, minimalista y postindustrial. Los colores blancos de sus muros, sus altos techos y sus grandes ventanales abiertos a la calle Princesa, le otorgan una gran luminosidad. Desde el exterior no se sabe muy bien si se trata de un restaurante, de un bar, o de un comercio... La sala principal debe tener una capacidad para unas treinta personas y la barra de tapas dulces para una diez. Las mesas, muy pegadas las unas de las otras, están desnudas sin manteles, con salvamanteles de papel, los cubiertos y la vajilla son contemporáneos. El servicio de sala es bueno, amable y profesional. El servicio del vino, en lo que nos concernió fue muy bueno ya que optamos por un maridaje, pero no vi la carta ni puedo juzgar el servicio en su totalidad. Las copas, si no recuerdo mal, son Riedel.

Proponen diferentes menús y una barra de tapas dulces.

Nos decidimos por los siguientes menús:

MC pidió un menú de tres postres :

Fruta de la pasión, "lemon-cress" y sorbete de Keffir mentolado
Estuvo maridado con una copa de vino dulce blanco austriaco Kracher Burgenland-Auslesse, Cuvée 2012 DO Neusiedlersee Bodega Alois Kracher, Cepajes chardonnay (30%) y welschriesling (70%)

"Cheesecake" de queso de cabra con frambuesa (jugo y sorbete), pimientos rojos escalibados y jengibre confitado

Lo acompañó una copa de vino rosado Gran Clot dels Oms- Vi dolç de fred 2012 DO Penedès Finca Ca N'EStella, Cepajes Merlot.

Chocolate caliente con especias

Maridado con una copa de generoso Pedro Ximenez Sherry DO Jerez Bodegas Rey Fernando de Castilla, Cepaje PX.

Yo tomé un menú de tres postre a base de queso :

"Cheesecake" de queso de cabra con frambuesa (jugo y sorbete), pimientos rojos escalibados y jengibre confitado

Lo acompañó una copa de vino rosado Gran Clot dels Oms- Vi dolç de fred 2012 DO Penedès Finca Ca N'EStella, Cepajes Merlot.

Pastel de AOVE, melocotón blanco, olivas verdes y queso San Simón

Maridado con una copa de vino dulce ecológico Dulce Menade DO Rueda Bodegas Menade, Cepajes 100% Sauvignon.

"Pa de Pessic" (bizcocho muy esponjoso) y helado de maiz, queso fresco, hibiscus y piña

Servido con una copa de vino blanco dulce ecológico crianza Blanc de Neu 2014 DO Alella Cava AA Privat, Cepajes Pansa Blanca (Xarel-lo) chardonnay y viognier. Vino fermentado en barrica de roble durante 4 meses.

Finalizamos con dos buenos cafés y de postre tomamos Unos deliciosos petits fours compuestos por una pirueta de lima y romero, un crujiente de sésamo y regaliz, un shortbread de mantequilla y sal, un bombón de chocolate (70%) y te ahumado, una gominola de café y anís, una galleta de cacahuete y curry, una nube de cacao y cardamomo verde y un chupito de manzana verde y laurel

Todas las elaboraciones fueron de un gran nivel, extraordinarias combinaciones de texturas, olores y sabores, algunas de ellas que a priori pueden parecer arriesgadas están muy bien logradas. Es muy difícil poder destacar alguna sobre los otras. Disfruté mucho con el menú de quesos y MC igualmente con su menú. Ambos degustamos el cheescake que aparecía en los dos menús y que estaba sublime. El vino que acompañó cada postre me pareció muy acertado. El sumiller nos dio toda clase de explicaciones antes de cada degustación.

La cuenta ascendió a 54,20 €/persona. Buena RCP. Un restaurante muy especial, altamente recomendable para los amantes de los postres y los vinos dulces. Volveremos, ya sea para degustar nuevos menús o unas tapas después de haber cenado en un restaurante convencional porque aquí el placer está asegurado.

  • Petits fours

  • "Pa de pessic" y helado de maiz, queso fresco, hibiscus y piña.

  • Pastel de AOVE, melocon blanco, olivas verdes, y San Simon.

  • Chocolate caliente con especias

  • "Cheesecake" de queso de cabra con frambuesas (jugo y sorbete), pimientos rojos escalibados y jengibre confitado

  • Fruta de la pasión, "lemon cress" y sorbete de Keffir mentolado

Este es un restaurante muy original, merece la pena probarlo aunque sólo sea una vez. Nosotros pedimos el gran menú de postres y nos encantó. El maridaje es obligatorio, una combinación perfecta de vinos y postres. Pero para los que piensen que van a tomar tortitas o gofres, nada parecido, son unos platos muy elaborados y el chocolate ni aparece en todo el menú. Para los que les parezca demasiado hay un menú combinado entre salado y dulce.

El éxtasis ante las prometidas vacaciones. Paseo por Barcelona y lo encontramos: Espai Sucre, comer a base de postres, primero me asusté, pero estaba en buenas manos y acepté gustosa la invitación.

Menú degustación: ¡Dejemos que la casa se luzca!

Empezamos con tosta de maíz dulce y parmesano, muy agradable. Sencilla sin más pretensiones.

Pasamos a una crema de calabaza con sus pipas tostadas, francamente buena.

Plato que gustó mucho: Huevo de pato a baja temperatura bañado sutilmente con un fondo claro, muy original en texturas y contrastes.

Magret de pato, poquísimo hecho - como mandan los estamentos - a modo de base llevaba una especie de crêppe finísimo de cacao, ligeramente dulce pero sobre todo amargo. La reducción que acompañaba tímidamente la carne era de frutos rojos. Un combinación rica, algo pesado más valía la pena por la originalidad. Estando donde estábamos, debíamos probarlo todo.

Otra de las protagonistas en la mesa. Sopa fría de María Luisa con manzana verde y piña, deja a su paso una sensación tan ligera y refrescante, que limpia la boca para pasar, ahora si, a los postres.

Pastel de cerezas con Idiazábal, espectacular. Cremosidad, untuosidad y potencia del queso presentado una textura muy agradable, las cerezas aportaban algo de acidez que hacían ligero el queso.

Al otro lado, pero dentro del mismo plato: Helado de remolacha con espuma de cerveza negra y migas de chocolate. Otra sucesión de explosiones en las papilas; los torrefactos de la cerveza con el chocolate de las migas formaban un conjunto que por un lado armonizaba en sabores y por el otro contrastaba en texturas, la remolacha daba fragancia y aligeraba. Insisto aunque es presentado como UN solo postre considero deberían de ser DOS.

Los petit fours, lamentablemente casi no pude probarlos - el menú es contundente - llega a la mesa una estructura de metal con tres pisos en los que habían gominolas de frutas exóticas, galletas de sésamo , bombones de especias, cupa chups de laurel. Un verdadero kiosko para el deleite de ese niño que todos llevamos dentro.

El único “pero” que me defraudó bastante fueron los “maridajes”, los vinos bastante flojos, me pusieron 3 vinos blancos distintos, los tres de moscatel. Algún tinto y algo de cava. Las copas no hacían justicia a los vinos y éstos menos aún a los platos. El servicio del vino… inexistente y el tema de los maridajes francamente decepcionante.

Aspecto moderno, techos altos fachada acristalada, mesas sencillas, sin mas florituras, correcto. Servicio en sala muy amable y gentil, siempre sonriente, se despiden estrechando la mano, costumbre en desuso que da sensación de calidez.

Muy recomendable por la originalidad de la cocina, donde efectivamente se come a base de postres…

Fuimos el pasado 20 de marzo al Espai-Sucre, con mucha ilusión, y bueno, diferente, pero para una vez en la vida.
Elegimos el Gran Menú de Postres, cinco platos. Algunos muy buenos, espectaculares, otros no dicen nada.
El maridaje de vinos excelente. El personal al 50%, el masculino muy educado y profesional, el femenino mejorable.
70 euros por persona.

Es uno de esos restaurantes que hay que probar aunque sea una vez, la verdad es que fuimos con la idea de probar una cosa nueva, y salimos contentos. El precio excesivo, sobre los 120 euros dos personas. Lo puntuaría sobre el 5,50.

Comer y beber en este restaurante sigue siendo una fiesta, pero una persona del servicio estuvo a punto de estropearla porque pedimos el menú degustación, con un cambio en uno de los platos, ya que a uno de nosotros no le gusta nada el "cap i pota". Ese cambio por otra cosa, nos dijeron que "no les iba bien hacerlo" por lo que estuvimos a punto de marcharnos. ¿Pago 75 euros por persona y "no les va bien" cambiarnos un plato por otro de la carta? Finalmente, de mala gana, aceptaron, y pudimos disfrutar de los entrantes, un primero, un segundo y tres postres, todo ello excelente, maridado con vinos (algunos muy adecuados y otros menos), y café acompañado de una gama excelente de petit fours. Todo ello, como he dicho, por unos 75 euros por persona (el cambio del plato nos lo cobraron además, así como también cobran el cubierto, cosa prohibida creo). Cuidado con "endiosarse", que el que elije es el cliente, no puede imponer el restaurador, porque el cliente descontento genera publicidad negativa.

Nos habían recomendado el restaurante: "Caro, pero vale la pena", y fue una decepción casi total.

Los vinos, pese a que no soy un entendido, nos parecieron mejor. El servicio es también bueno. La comida, en cambio .... como mucho puedo conceder que es original, curiosa; pero para nada sabrosa. Nos encantan los dulces, pero no disfrutamos en absoluto.

El primer plato del "Gran Menú", fue menos suculento de lo que esperamos, pero no estaba mal, era diferente. Pensamos "bueno, un plato curioso, los demás serán más suculentos".

El 2º fue peor ... todo lo original que uno quiera, pero ni siquiera nos apeteció acabarlo ... nos reservábamos para "lo bueno".

En el 3º pasamos de la expectación a la decepción.

En el 4º, de la decepción al descontento.

Y en el 5º, del descontento a la sensación de que nos estaban .

El postre final es lo único que se salvaba: una combinación de sabores curiosa, y sabrosa. Los 5 platos anteriores eran todo lo curiosos y bien presentados que uno quiero, pero sencillamente, no estaban buenos; nos acabado por educación ...

En resumen: buen vino y servicio, pero una comida que (para haber pagado 60 ¤ por cabeza), sería generoso calificar de mediocre.

Hace tiempo que me habían recomendado este restaurante y para alguien que se dedica a la pastelería es una auténtica gozada. Escogimos un menú de 5 platos dulces y valió mucho la pena, una excelente combinación de sabores y colores, un helado de yogurth con pimienta rosa , otro de naraja con genjibre exquistos y un mousse de coco delicioso. Pero para mi gusto lo mejor, el pastel de queso manchego y la sopa de maría luisa. Como no soy experta en vinos pedimos al sumiller que nos aconsejara un vino para cada plato. Excelente presentación de los vinos, bajo mi modesta opinión. cafés i petit-fours geniales también.
Y finalmente nos salió todo por unos 60€ por persona. (menú 36€, vino 15€, cafés y petit fours 5€)
La única pega, esa manía que tienern algunos restaurantes de cobrar el cubierto; alguien deberá recordarles que la normativa lo prohibe.

Veran soi un asiduo visitante del espai sucre cada vez que estoi en barcelona, mi ultima vez fue para la alimentaria el año pasado
veran me hicieron esperar 40 minutos entre la calle y en la mesa sentado,mientras esperamos consumiamos bebida claro y una vez me atendiero pedimos un plato salado como decostumbre, que suelo tomar antes de empezar con el menu mas largo de postres y me dijeron que lla era muy tarde y llo lesdije que no era mi culpa que llevaba 40 miutos esperando,y ellos ciñieron el hombro como diciendo que eso es lo que hay.
veniamos 6 personas los 6 del hoficio de la restauracion.ademas encuentro que en 2años tan solo cambiaron 3 platos nuevos yo esperaba mas innovacion
y encima alfinal de la noche el señor xano seguer cuando salio a saludar alos comensales muy muy moderno el con su chaquetilla y sus gafitas de sol tope fashion paso por delante de nuestra mesa como si estubiera vacia.
senota que falta el otro socio que siempre estaba en la sala

Estuvimos en el reservado interior, que es más tranquilo que el comedor grande. El servicio es excelente, muy atento y profesional. Comimos un plato "salado" que estaba estupendo, y el menú de 3 postres maridados con sus vinos, que fue una gozada. Comer y beber en l’Espai Sucre es una fiesta.

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