Restaurante La Pondala en Gijón
  

Restaurante La Pondala

7
Datos de La Pondala
Precio Medio:
45 €
Valoración Media:
7.3 10
Servicio del vino:
5.9 10
Comida:
8.1 10
Entorno:
7.9 10
Calidad-precio:
7.3 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Añadir tipo de cocina
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 35,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: Jueves; quince días en junio y quince días en noviembre

Teléfono

Restaurante La Pondala Restaurante en Gijón - La Pondala

7 Opiniones de La Pondala

Comida para ocho comensales (cuatro adultos y cuatro no tanto) en una bonita terraza y con una temperatura muy agradable.
 
Los adultos optamos por un menú llamado de fomento de la cocina asturiana formado por los siguientes platos: croquetas de jamón (dos por persona), crepes rellenos de (bastante) centollo con una salsa de marisco por encima (uno por comensal), bacalao dos salsas (tomate y pil-pil) y cachopo individual con patatas fritas a las que les sobraba sal. A destacar la calidad del bacalao y la ternura del cachopo. Como colofón una selección de postres compuesta por tarta fina de manzana (algo pasada de horno), brownie (muy rico) y tocinillo de cielo (muy rico también).
 
Los otros cuatro comensales tomaron fabada tres de ellos y un escalope el más peque. De postre, helados (dos de avellana y uno de vainilla) y mousse de dos chocolates. Probé la fabada y me pareció excelente tanto la legumbre como el compango.
 
Nos acompañaron con cambio de copas Riedel un par de vinos (16 € cada uno) de la DOP Cangas que defraudaron un poco: Monasterio de Corias Viña Grandiella 2018 (albarín blanco) y Monasterio de Corias Finca Los Frailes 2017 (albarín tinto, mencía, carrasquín y verdejo tinto). Al blanco le faltaba chispa tanto en nariz como en boca y el tinto, algo mejor, tenía una acidez demasiado marcada.
 
Servicio profesional y correcto.

La Pondala es sin duda uno de los grandes restaurantes de Gijon , la calidad de sus platos es innegable y sus especialidades son inmejorables. Ademas tiene una cualidad que en pocos restaurantes se consigue y no es otra que la regularidad, siempre el nivel de su cocina es medio - alto , la menestra es fabulosa y el roast beef tambien, el postre de la casa es espectacular.
El unico pero que le pongo es , la carta de vinos (mas que mejorable) y el servicio , a veces un tanto brusco y sin saber cual es su lugar con algun comentario poco afortunado y un pelin impertinente , el que una persona lleve muchos años desempeñando un trabajo no es sinonimo de que sea un buen profesional, creo que es en lo que cojea la Pondala.
Por lo demas sitio totalmente recomendable
Un aviso , revisar la factura , algun precio no se corresponde con la carta , ojo.

Llevo años yendo al Restaurante La Pondala en Gijón y no puedo decir más que cosas positivas, tanto desde la perspectiva gastronómica como del servicio.

Recomiendo pedir sus clásicos como el roast beef y las croquetas, aunque no podemos olvidar los crepes de centollo, que son espectaculares.

Es ideal para comidas en pareja o con amigos, tanto en invierno como en verano, destacando en este último las cenas en la terraza que se habilita a partir del mes de Junio.

En definitiva, en mi opinión el Restaurante La Pondala es el mejor restaurante de Gijón con mucha diferencia.

  • Restaurante en Gijón - La Pondala

Muy agradable la terraza en verano, si el tiempo acompaña.
Por encargo:
Un salpicón de marisco excepcional con trozos grandes del bicho.
El Roast beef y su puré de patata, servido en una fuente de Duralex. Increíblemente bueno, difícil valorar si está mejor la carne o el puré, la combinación es perfecta.
En temporada, también tienen una menestra de verduras buenísima.
Del resto de la carta, destaco las croquetas y el jamón.....Pero hay que ir a comer roast beef.
De postre, la fina tarta de manzana con una bola de helado y, a los que les guste el turrón, la tarta de la casa.
Carta de vinos muy tradicional y servicio normal.
Entorno agradable, a 3 km del centro de Gijón

Recomendado por gente del lugar, fue un acierto. Reserva en la terraza que es una gozada e imagino que por la noche más.
No reitero lo descrito de mesas, cubertería... porque suscribo el comentario anterior a pesar de los 3 años pasados. muy bien.

Comida para tres: compartir una ensalada de bogavante (que pillamos pese a que precisa encargo) extraordinaria con buena cantidad de bicho; crepes de centollo que tuvieron a bien servir de forma individual con buena cantidad y buena salsa. Principales: 2 de fabada que dió para los tres con unas fabes extraordinarias y un buen compango acompañante (morcilla,chorizo y jamon); también una ración de bonito al horno con tomate, cantidad abundante y buena calidad y jugoso. Postre de tarta de manzana descrita que se acompañó de helado de vainilla y tarta de la casa de turron (tarta Gijon) y crema tostada.
3 de pan,una de agua y Ostatu crianza 2008 a 22€.

Todo el local lleno y se veían buenos platos especialmente el roastbeef (rosbif como lo llaman ellos) de encargo con puré de patata, no tan interesante el arroz, más blanco que la pared, con almejas; buenas croquetas de jamón caseras. Carta de vinos sigue con pocas opciones de champagne (4), cavas (4), rosados (4), blancos muy limitados y de tintos solo riojas casi todo clásicos, y algo menos de ribera, también sin sorpresas, y testimonial el resto de DO (1 Alicante, 1 Jumilla...).

Buen local "de toda la vida, más bien de varias vidas", de comida asturiana con buen producto y un precio razonable aunque en las afueras de Gijon.

Restaurante clásico en las afueras de Gijón, con opción de comer en el interior o en el exterior en una terraza, que ese día no estaba hábil por el tiempo, pero que da la sensación de resultar agradable en verano.

Comimos ocho personas, en una mesa amplia, bien vestida con adecuada cubertería y vajilla, en un local con decoración clásica, sin resultar recargado, con acústica agradable y las mesas debidamente separadas.

El servicio resultó profesional, rápido y amable.

Carta con un tipo de cocina clásica, siendo de destacar que sus platos llamemos "insignia", en los que destaca el Rosbif, precisa ser encargado previamente.

Carta de vinos con denominaciones clásicas españolas y algún guiño (no en demasiado numero, de otras nuevas denominaciones pujantes). Nos decantamos por Viñas del Vero Gewürztraminer 2007 y Les Terrasses 2005.
Precios del vino razonables, pero con un servicio del mismo escaso (ofrecieron a probar-catar el vino blanco y ¡directamente¡ a copas el vino del Priorato. Cristalería discreta.

De comer se compartió: croquetas con buena masa y resultando ligeramente áspero su rebozo alguno de los puntos. Salpicón de bogavante excelente. Jamón cortado a cuchillo con un notable alto y una fabada al centro de la mesa para compartir, con unas fabes con buen pellejo y buena manteca, sin demasiada grasa, que en general gustó.

De platos: mero a la plancha con ración generosa, amplia rodaja ligeramente pasada de punto, así como las patatas y tirabeques acompañantes.

Otros comensales optaron por salmonetes de tamaño grande a la plancha o besugo a la espalda, recibiendo elogios.

De postres, tocino de cielo (muy bueno) y una tarta de manzana especial, prácticamente sin base y sin crema acompañante, que resultó curiosa pero ligeramente seca.

Restaurante clásico de Gijón (en la zona de Somió, a 3 km. de la ciudad).
Cuenta con varios comedores, siendo especialmente recomendable, con buen tiempo, la terraza exterior.
Especialidades: arroz en distintas preparaciones (con almejas, pollo, bogavante...), rosbeef, langosta a la catalana.
Cocina clásica, con buena materia prima y buen servicio de mesa.
Carta de vinos amplia, con especial incidencia en los clásicos, singularmente de la Denominación de origen Rioja.
El servicio de vino, siendo correcto, debe mejorar, en especial en lo que se refiere a las copas, que, por su escaso e inapropiado tamaño, no dejan disfrutar el vino en toda su intensidad.
Comodidad en la disposición de las mesas, sin agobios ni estrechuras (en particular, en el comedor de la planta primera; más ruidoso el comedor de la planta baja). Ideal el comedor de la terraza, para días calurosos o primaverales.
Son recomendables las croquetas y el rosbeef (todo un clásico en este restaurante, servido con puré de patata).
Cocina tradicional que no defrauda.
Servicio correcto y buena relación calidad/precio.

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