Restaurante Rekondo: A Dios pongo por testigo que aquí no se pasa sed..


Advertencia previa: No sé por qué, pero hoy me ha dado por la vena cinematográfica. Espero que pueda aguantarse el comentario.

Siguiendo con el transcurso de una excepcional semana en San Sebastián, tocaba la segunda gran cita gastrónomica del viaje, la cual estuvo orientada, desde el primer momento, a un objetivo preferencial: conocer la bodega descrita en los comentarios anteriores.

Entorno: situado en el regazo de uno de los montes míticos y más bonitos del mundo mundial -el Igeldo, escenario de vivencias de mi más feliz niñez-, la llegada al restaurante debe realizarse -diría que casi necesarimente- en coche (pues se encuentra a mitad de la cuesta/carretera del citado monte), disponiendo aquél de un pequeño aparcamiento para 10 ó 15 coches.

El restaurante -tipo caserón- es amplio en capacidad, disponiendo de varias estancias o salas, amén de una agradable terraza descubierta (para unas 30 pax), la cual es aprovechable cuando el tiempo en Sanse lo permita. En nuestro caso, hacía fresco y optamos por cenar dentro.

El sitio tiene encanto. Accedes por la terraza antes comentada y, pasando por la recepción en la que cobran, una de las camareras -todas ataviadas con una vestimenta negra que haría las delicias de la mismísima Lola Gaos en sus papeles más dramáticos- te acompaña a una de las estancias en las que te pueden ubicar. Una cuestión previa importante: ví algún saloncito privado con capacidad para 8/10 pax. Interesante sitio para disfrutar de todo lo que aquí tienen.

Nuestro salón -sobre 60 pax- era una estancia muy agradable, con el suelo mitad de terrazo y mitad de parqué. Bonito, muy limpio, mesas grandes, con buena separación entre ellas, sillas de madera que me resultó un pelín incómoda; decoración con gusto. Mesa aparte para la preparación del vino. Algunas pequeños detalles de forjados. Con gusto. Cálido, aunque bastante, bastante ruidoso.

Si me he de quejar de algo, es de la ubicación de mi mesa, por dos razones: a) estar al lado de la puerta de la sala, lo que no fue mayor inconveniente, aunque me hubiera gustado estar algo más recogido. Pedimos el cambio de mesa, pero no fue posible; y lo hubiera agradecido, pues b) nos tocó al lado de tres familias "bien", "de las de siempre" (no diré procedencia ni origen), en las que destacaban -grito va, grito viene- tres personajes: 1) el que presidía, que lo primero que hizo fue dejarme a la vista sus pinreles, pues se descalzó; 2) la señora de uno de ellos, que pasó toda la cena a base de gin tonics (gustos hay, sin duda); y 3) el triunfador, que, según nos recordó a todos los de la Sala, facturaba contratos de 6 millones de euros.. todo ello entre vozarrones de "que aquí el foie no ha llegao" y "ponnos más gasolina" (al sumiller, en tono descortés), en referencia a las múltiples botellas de champan delamotte (básico) que tomaron ... quizá porque todos ellos ignoraban dónde estaban, quizá -triunfador- porque, a pesar de lo que facturas, las alpargatas que llevabas me recordaron de inmediato a las que calzó, hace casi 50 años, Paco Martinez Soria en "La ciudad no es para mí".

Perdón por el pequeño brevete, pero hay cosas que ya me resultan difícilmente soportables. Continuemos con lo que tiene interés.

Manteles y servilletas de tela blancos y bastante nuevos. Correcta cubertería y buena vajilla, de corte modernista. Me extraño, sin embargo, el nivel del coperío: excesivamente normalitas para lo que allí se puede llegar a degustar y en las que te ponen lo que pidas, sea champan, un viejuno, un Vega o el agua. Posiblemente si las pides te pongan otras, pero no es el caso. Es lo único que, en materia vinícola, merece un reproche en este lugar.

Servicio y servicio del vino: En pocas palabras y rápido: excelente. Muy amables las camareros y un espectacular sumiller, amén de los sabios consejos que, en ocasiones, puede llegar a prestar el propio Txomin Rekondo.

Muy bien entre plato y plato.. Rápido y diligente, sin esperas; pero con tiempo para hablar, comentar, lo que siempre vienen bien para tomar alguna nota.

Volviendo al tema vino, sólo decir que lo comentaré con detalle al final. Un breve apunte: carta descomunal, del tamaño de una tesina y con unos precios tremendamente comedidos, un lujo. El sumiller, como he dicho, excelente -hice buenas migas con él-. ¿podremos ver la bodega?, por supuesto. ¿Qué nos recomienda?.. Pues he oido que con algo similar a lo suyo Rekondo dice que .... Perfecto en la presentación y apertura de la botella -era un Viña Real del 81 (50 euros)-, dejándola de pie 15 minutos, perfecta apertura con bilaminas -lo prefiero al degüelle-, limpiando el borde, ofreciendo el corcho, ... todo con mimo, con cariño: un profesional de largo.

Del vino solo diré que EXCEPCIONAL: me hubiera gustado comentarlo aparte (de hecho tomé alguna breve nota), y dejar la referencia, pero los ojos de mi mujer ya echaban unas miradas que ríanse de las de Harry "El sucio"; de ahí que me remita al excelente comentario que, sobre el particular, hace nuestro colega de foro Jose Carlos y que suscribiría de pe a pa y por el que le felicito (https://www.verema.com/vinos/38177-vina-real-reserva-1981).

Comida: Una carta muy variada con unos 10 entrantes, de muy buena factura y con opciones de muy distinta naturaleza. Y de segundos, los pescados (bastantes) y carnes tradicionales de la tierra. Tremendo género, dejando la sofisticación a un lado y dando preponderancia a la materia prima.

Nos sirvieron dos pequeñas croquetas de entrante (de merluza, con no excesivo sabor), con un único pan, tipo chapata (bueno).

Optamos por compartir dos entrantes: a) Morcilla de Urt, con salsa de pera, fresas, canónigos y galletas de queso. Buena conjunción y Riquísima la morcilla -picantita, suavizada con la pera y grasa, contrapuesta con la fresa). La galleta: decorativa. b) Carpaccio de carabineros con frutillos rojos, aguacate y lima: también muy rico. Todo ello, además, con una buena presentación.

De segundo: un rodaballo a la brasa. Muy bueno, sobre 1,5 kilos. Aquí hubo un pequeño "pero", lo sirvieron con exceso de aceite. De hecho, soy muy de untar, pero en esta ocasión no lo hice; bastaba con sacarlo del recipiente y disfrutarlo. Por supuesto, excelente cocción.

No hubo postres, ni cafés. No sacaron petits fours, pero el sumiller nos ofreció sendas copas de generosos.. a mi mujer directamente un PX de Gonzalez Byass que no logré ver. Y a mí me ofreció -ya habíamos charlado tres veces a lo largo de la cena, y había buen rollo- un pequeño regalo envenenado: una ciega. Acerté lo básico -era un Porto colheita-, aunque me quedé corto de años (dije principios de 80' y era un 73).. Bueno, no está mal para un querubín como yo en la materia.

Finalizado todo ello, llegó el momento estrella: la visita a (parte de) la bodega, situada en los bajos del caserón. Nos acompañó un matrimonio mayor, y unos familia de rusos (moscovitas) de mediana edad con una hija espectacular con buen dominio de nuestro idioma y que estaban de visita por Biarritz, San sebastián, Barcelona y -ojo al dato- Benidorm (??).

Por abreviar: todos los yquem, todos los moutons (la magnum del 38 como recien salida de fabrica, la firmada por picasso, la de doble etiqueta), todos los vega sicilia, prácticamente todos los viejunos de rioja -los cune, los lopez de heredia, los riscales, los ygay ...-, todas las cosechas emblematicas, 64, 70, 68, 73, 81.., perfectamente apilados pero en cantidades descomunales, buffff.. Oiga, que yo sólo bebo petrus y soy de mucho beber..... pues le ofrezco una Rehoboam del 89.. Yo es que soy más de borgogna .. pues todos los Contis... Es que a mi me gusta el blanco.... todos los tondonias -una de las estancias presidida por uno del 22-.. Y a qué precios, amigos. Los viejunos, los grandes de 40 a 120 euros; Los vega sicilias añosos a 250/300 euros; Un grande como el Mauro vendimia seleccionada del 96 a 75 euros!!.

En definitiva: la grande bouffe, pero en version vino. Grandísimo!!.Lo que son las cosas: cuando era niño pensaba que el parque de atracciones estaba en la cima del Monte Igeldo, y ahora que me hago mayor caigo en la cuenta de que está a mitad de cuesta...

Un ruego: si vais allí a beber, llamadme. Quiero pensar que también en mi caso el cartero me llamará dos veces.

  1. #1

    Joseangel

    Excelente crónica Joaquín. Me has descubierto un restaurante del que sabía que tenían una bodega descomunal pero que pensaba tenía precios disparados. Un Viña Real 81 a 50€ no es mal precio. He empezado últimamente con los viejunos y si dices que ahí cuentan con un arsenal lo tendré muy en cuenta. Por cierto, aunque quizás ya lo conoces, en Getaria hay otro local que cuenta también con algunas buenas referencias de este tipo de vinos y los precios en algunos casos son de risa. Un saludo.

  2. #2

    Emili

    Muy pero que muy bien. Hemos coincidido en un par de los restaurantes que yo visité. A este le tengo un especial cariño por la bodega, en mi vida he visto nada igual. A todos los que nos gusta el vino, deberíamos hacer una visita obligada para ver lo que hay allí y cómo se conserva, esa climatización, esos conductos de aire que no transmiten polvo a las botellas, miles y miles de ellas, es para volverse loco.

    En fin, que me has dado envidia sana de tus visitas por Donostia. Mi enhorabuena de nuevo por tu comentario que es excelente y por recordarme lo que disfruté yo por allí.

    Saludos.

  3. #3

    Joaquin1965

    en respuesta a Joseangel
    Ver mensaje de Joseangel

    Muchas gracias!!. De verdad, es que es algo inimaginable (120.000 botellas).. los rusos es que lo flipaban. Y los precios, buenos de verdad teniendo en cuenta que es que ademas estamos en un restaurante de una cierto renombre. Es que hay que ver la carta, lo que pesa.. de hecho, es que al elegir el vino no me dio casi tiempo ni de completar los nacionales.

    Yo estoy también con el tema de los viejunos hace no mucho. Por eso quiero agradecerte de nuevo el pequeño robo de comentario vinicola.

    Siguiendo con lo cinematográfico "Vente a Rekondo, pepe".. y pasame porfa el restaurante de Getaria.

    Saludos.

  4. #4

    Joaquin1965

    en respuesta a Emili
    Ver mensaje de Emili

    De nada, por favor. A tí por los tuyos. A ver si en la siguiente visita (yo desde luego vuelvo) coincidimos.

    Y otra cosa: me comento el sumiller que es el propio Rekondo el que lleva el conteo de botellas, marcando el bajo de la celda de cada vino con unas cruces que sólo entiende él. Pues el día que se vaya se va a necesitar otra piedra rosseta para descifrarlo.

    Unos tanto y otros tan poco, sniff (suspiro).

    Saludos.

  5. #5

    gavelar

    Vaya por delante que rekondo es mi restuarante prefe, (por que no lo hemos elegido todavía los foreros como el restuarante con mejor tratamiento del/al vino es algo que no puedo comprender), he pasado tan buenos momentos...Me sorprende lo de las copas, en mis dos últimas visitas, siempre coperio Riedel...aunque los precios siguien siendo muy, muy baratos..."nosotros los de antes ya no somos los mismos" (vamos que viendo facturas de hace apenas 3/4 años me da la risa). ¿el telefono de la rusa no lo tendras por casualidad?. Saludos.

  6. #6

    Joaquin1965

    en respuesta a gavelar
    Ver mensaje de gavelar

    Buenas.. Yo lo de las copas es que tampoco lo entendí. De hecho, ahora recuerdo que al verlas las estuve mirando un breve instante y hasta le dí un pequeño toque con el dedo corazón. Es más, haciendo memoria casi podría afirmar que las de la mesa de al lado eran distintas. No sé, estaban llenos y, como he comentado, mi mesa ya estaba un poco encajada.. como si fuera puesta de última hora. Rarrro, rarrro, rarrro.

    Lo de los precios se lo pregunte al sumiller (porque me interesé incluso sobre la posibilidad de comprar allí mismo alguna botella).. Me dijo que no era posible comprar sin consumir (cosa distinta es que a los conocidos se les permita), y que lo que se quería evitar era la especulación del vino, lo cual me parece muy bien, pues así siempre sabremos donde ir para beber estas joyas a precio cuasiganga.

    Ja,ja, ja... Ya pensaba que el de la moscovita nadie me lo iba a pedir!!

    Saludos

  7. #7

    Fer B.

    Siempre llama dos veces, siempre, je, je...

    He disfrutado leyendo tanto este comentario como el previo de Arzak.

    Enhorabuena por haber disfrutado de la manera en que lo has hecho y por haberlo compartido.

    Un saludo!

  8. #8

    Joaquin1965

    en respuesta a Fer B.
    Ver mensaje de Fer B.

    Muchas gracias!! UN placer hacerlo, previo placer de degustarlo.., je, je.

    Dos para tí!!.

  9. #9

    G-M.

    Soberbio relato, tal como os tienes acostumbrados.

    Jaja, qué bueno (y qué enervante) lo del de "más gasolinaaaaa"!!!

    Oye, una pregunta puñetera: ¿para quién guardas el 10 en vino?

    Jeje

    Un abrazo, artista

  10. #10

    Joaquin1965

    en respuesta a G-M.
    Ver mensaje de G-M.

    Ja,ja,ja.. El de la gasolina un "matraco" de los de exposición. Alguno de "ternasco" he visto tambien por aquí.

    El 10 en vino: excelente bodega + buen coperio + buenos consejos + que me lo sirvan =
    https://www.verema.com/restaurantes/100240-algiubagio-venecia

    Bueno, bien pensado, puede que en alguno como Arzak pudiera haber dado también la puntuación.

    La verdad es que a veces con las puntuaciones no te acabas de sentir justo, por ejemplo, cuando 7 es poco y 8,5 mucho.. ¿existe alguna manera de poner, por ejemplo un 8 o un 7,5, o un 9 como hacemos en los vinos? ¿cabría plantear tb. en los restaurantes el sistema calificación vinos?

    Dos para Usted.

  11. #11

    G-M.

    en respuesta a Joaquin1965
    Ver mensaje de Joaquin1965

    Pues se ha reclamado en múltiples ocasiones, pero Verema no lo ve como una prioridad.
    Estoy de acuerdo contigo, debería ser como en los vinos.
    Hoy por hoy no se puede. 5 - 7 - 8.5 - 10
    Un abrazo

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