De nada, por favor. A tí por los tuyos. A ver si en la siguiente visita (yo desde luego vuelvo) coincidimos.
Y otra cosa: me comento el sumiller que es el propio Rekondo el que lleva el conteo de botellas, marcando el bajo de la celda de cada vino con unas cruces que sólo entiende él. Pues el día que se vaya se va a necesitar otra piedra rosseta para descifrarlo.
Unos tanto y otros tan poco, sniff (suspiro).
Saludos.