Restaurante A Mundiña en A Coruña

Restaurante A Mundiña

Datos de A Mundiña
Precio Medio:
46 €
Valoración Media:
7.9 10
Servicio del vino:
7.7 10
Comida:
8.7 10
Entorno:
7.5 10
Calidad-precio:
7.6 10
Fotos:
 
País: España
Provincia: A Coruña
Localidad: A Coruña
Dirección: c/Estrella 10
Código postal: 15003
Tipo de cocina: Tradicional
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 29,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: domingos

Teléfono


20 Opiniones de A Mundiña

Recomendado por un coruñés cenamos allí. Situado en el corazón de la zona de tapas, amplia y bien surtida, de esta preciosa ciudad. Pasas una pequeña barra y entras en el comedor. Es pequeño, acogedor, de diseño cuidado y enmarcado por las numerosas botellas de vino que atesora. Las mesas están perfectamente vestidas y todo el menaje es de buen nivel. De aperitivo nos ofrecieron un pequeño cuenco con lentejas estofadas.
De entrantes compartimos unas estupendas navajas, unos berberechos que no les iban a la zaga, unas croquetas de marisco ricas sin ser de la misma categoría y unos soberbios chipirones a la plancha.
De plato fuerte una lubina a la sal para 3 que presenta el maitre y emplata de manera perfecta. Estaba exquisita, la aderezamos con un aceite de oliva extremeño de arbequina, una mayonesa y una vinagreta. Otro comensal tomó un pulpo braseado, dijo estaba muy bueno.
Los postres son muy sugerentes,elegimos sorbete de limón, de mandarina y un milhojas espectacular de manzana, láminas de galleta muy fina y trabajada con una crema de manzana verde, coronado por frutos rojos, estético y goloso. La pequeña tablilla donde van los postres se acompaña de una amplia oferta de vinos dulces muy bien escogidos a precios un poco elevados.
La carta de vinos es amplia, muy bien referenciada con varietal y añada -qué difícil viene siendo encontrar cartas así- y el servicio es muy correcto. Tomamos un Cunqueiro y un Quinta do Rosal.
Cerramos el ágape con un GT muy bien servido a pie de mesa por el maitre.
Me gustó mucho el local, el servicio y el producto. Con cerveza, cafés y GT 58€ por persona.
Como único defecto el local al ser pequeño y un poco cerrado es muy ruidoso cuando está lleno.
Me resultó curioso y decepcionante que al día siguiente fuimos a tapear a la barra y el servicio fue mucho peor. Una pena porque me había quedado muy buen sabor de boca de este restaurante.

  • Buen colofón.

  • Milhojas de manzana.

  • Una lubina de campeonato.

  • Las croquetas de marisco.

  • Navajas riquísimas.

Hemos ido un par de veces a este restaurante, y la sensación que nos deja es que se trata de un sitio con muy buena calidad en sus productos. Nos gusta además que la carta de vinos en amplia y hay variedad para elegir con qué maridar la comida.

En esta ocasión nos decantamos por unas normalitas croquetas de marisco y unos buenos berberechos. Otras veces también hemos probado unas zamburiñas muy ricas. De segundo tomamos una merluza con arroz negro, muy buena, y una lubina sobre fabes, espectacular.

A los postres no llegamos. Bebimos una clara, una 1906 y una botella de Louro servida en copas decentes. Un café y un Gin Tonic de una ginebra gallega, Sea creo que se llamaba, bastante interesante.

Por ponerle algún pero, no dejaba de entrar y salir gente, y la corriente de aire llegaba hasta el comedor.

Tienes todas las opciones de local, terraza, tasca y restaurante, en los tres puedes comer lo mismo, varia la comodidad.
Sevicio atento, rápido, joven, acostumbrados a tratar con mucha gente.
Pizarras con lista tanto de platos como de vinos por copas y carta. Sugerencias cantadas.
Caña mientras esperamos y tapa acompañante de fabada muy rica con sus compagos correspondientes.
Vimos salir unos platos de pescado muy prometedores. Nos decantamos por picar al centro. Para tres.
Un pan con su miga tersa y su corteza crujiente nos acompañó toda la cena,reponian al ver que se acababa.
Una centolla, grande, mucho sabor, quizás un poco fria.
Pulpo, en su punto, terso, con unas buenas patatas y aceite acompañando.
Lo menos agradecido, unas croquetas de marisco, demasiado sutiles, faltaba materia prima.
Lo mejor, almejas de tamaño considerable con un jugo de limón. Saborazo y frescura.

Postres, torrija en su variante a mundiña, muy rica, crujiente y cremosa por dentro.
Louro do Bolo y un albariño que no recuerdo el nombre. Cafés y tres orujos blancos.
Si tuviera una mejor rcp sería el sitio perdecto.

Restaurante situado en una de las zonas con más ambiente actualmente en A Coruña. La reciente reforma acometida por sus propietarios le ha dado un toque más de elegancia a un ya de por sí muy agradable restaurante.

Ubicado en una zona abarrotada de bares, cervecerías y restaurantes, dispone de una pequeña terraza con 4 mesas y un par de barricas en las que tomarse un vino en los buenos días (que no son demasiados en este tierra, por desgracia).
Una vez se cruza la puerta, nos recibe una barra al lado derecho y 4 mesas altas a la izquierda. Esta zona es un poco estrecha, de forma que cuando hay gente en la barra resulta complicado pasar hacia la zona trasera. Al fondo se abre un comedor con unas 6-8 mesas con una separación adecuada. Tanto en la parte trasera de la barra como en un lateral de la misma aparecen muchas botellas de vino, dando la sensación de que es uno de los pilares del negocio.

Era un miércoles por la noche y llegamos sobre las 23h. Me sorprendió y además me resultó agradable comprobar que el comedor estaba completo, parece que los negocios por fin empiezan a repuntar.
Éramos 3 e íbamos a picar algo, con lo cual una de las mesas altas era nuestro sitio. Nos acomodamos y empezamos a ojear las cartas (la de comida y la de vinos). Pedimos para compartir lo siguiente:

Zamburiñas a la plancha. Ya cuando las pedimos nos indican que sólo les queda media ración pero las pedimos en cualquier caso. No nos arrepentimos en absoluto, cinco unidades de buenos ejemplares perfectamente marcadas en la plancha pero en absoluto secas, desprendían su jugo. Estupendas.

Pulpo á feira. El pulpo es un clásico que pocas veces defrauda y en esta ocasión tampoco lo hizo. Una buena ración del cefalópodo, con calibre importante, un buen aceite de aliño y el clásico pimentón. Se acompañaba de patata cocida también de buena calidad. Nos gustó tanto el plato que inmediatamente pedimos otra ración, esta vez ya sin patata.

Berberechos al vapor. Una abundante ración de berberechos con el toque justo del vapor, ni crudos ni secos. Buen tamaño, perfectos de temperatura, muy buenos.

• Para terminar decidimos tomar una ración de mero a la plancha para compartir también. El pescado fresquísimo y con el paso justo por la plancha. Es un pescado que me encanta y si lo cocinan bien pues mucho más.

En cuanto a la bebida, y a pesar de ser una cena a base de pescado y marisco, nos decidimos por un Guímaro joven 2013 que, debido a su frescura, maridó perfectamente con las viandas. Creo que cada añada es mejor en este vino, han bajado la graduación y es un vino estupendo para acompañar cualquier comida.
La carta de vinos es bastante amplia aunque muy enfocada en Rioja y Ribera del Duero, me parece que deberían arriesgar un poco más en este campo. Por otra parte los precios de los vinos están bastante subidos

Era la primera vez que visitaba este restaurante a pesar de haber pasado montones de veces por delante diciéndome que debía visitarlo pero creo que volveré sin tardar mucho. Los precios son importantes pero la materia prima es de una calidad que se encuentra en pocos restaurantes, espectacular.

  • Mero a la plancha

  • Pulpo á feira

  • Zamburiñas a la plancha

Fiándome de las críticas anteriores visitamos este restaurante durante una escapada relámpago a La Coruña durante nuestro veraneo asturiano el que escribe, mi señora y nuestra peque.

La sala se encuentra al fondo del moderno y cuidado local con un diseño cuidado y bien pensado que optimiza sus escasas posibilidades. Se puede también comer en las mesas altas situadas en la pequeña zona de terraza, en plena calle peatonal. La sala es pequeña y todas las mesas se terminaron ocupando. Afortunadamente, reservé con un par de días de antelación y no tuvimos problema.

En cuanto a la comida, estupendos berberechos y sabrosas zamburiñas a la plancha seguidos de platos de pescado para los grandes, lubina a la parrilla para mi mujer y mero a la parrilla para mí. La peque, por el momento, es más carnívora. Los platos correctos en calidad y cantidad, y con algún guiño actual en el caso de la guarnición de los pescados. Postres y como acompañamiento uno de los descubrimientos del viaje, el Ribeiro Lagar do Merens joven, excelente.

Como guinda, la atención especial hacia nuestra peque por parte del camarero y del jefe de sala. Cuando regresemos, intentaré repetir.

La verdad que soy muy fan de A Mundiña. para mi es el mejor de Coruña y ademas muy asequible a todo tipo de bolsillos. Esto es lo mejor y una de las claves de su exito para mi entender, puedes comer muy bien, cosas ricas, productos de primera, por 35-40 euros o pegarte la gran mariscada si puedes pagar mas. Ademas tanto Alvaro en el del centro como Rafa en La Grela son amables, profesionales y tienen un personal muy valido. Las cartas de los dos locales son casi identicas, el producto el mismo y la cocina al mismo nivel -tengo entendido que los cocineros rotan por ambos locales dirigidos por la mujer de uno de los socios, creo que rafa-. Lo hacen bien, es muy dificil ver que el segundo local de una cadena mantenga la calidad, siempre parece mucho mejor el primero. Yo voy mas al poligono, aparte de que me queda cerca es un local espectacular, moderno, confortable, un lujo que sorprende en mitad de un poligono industrial. Te regalan el parking en el propio edificio, que por cierto es un centro de negocios espectacular.
Ojala se mantengan asi siempre porque es un placer.

La verdad que había oido hablar mucho de este sitio y no había podido conseguir mesa ningún viernes de los que lo había intentado. Por fin este viernes pasado pude ir. Las expectativas no solo se cumplieron sino que me quedé gratamente sorprendido. Los pescados son muy buenos, tomamos varias versiones, concretamente mi Mero sublime. Entrantes variados muy ricos y abundantes -quizá demasiado abundantes-. Destacaron el salpicón de bogavante, natural, sin cebolla ni nada de eso, y un foie marinado para untar en tostas riquísimo. Los postres caseros, tomamos un surtido ¡qué bueno!, la torrija excepcional. Descubrimos un vino blanco maravilloso, Pedralonga, un albariño que nos recomendó el chico. Son amables y profesionales, el ambiente muy bueno, está llenísimo. Había mucha gente en la barra picando y tomando vinos. Muy, muy recomendable, pero es imprescindible que reservéis con tiempo.
ah!, nos salió a 45 euros por barba con todo, bajo mi punto de vista fenomenal para la calidad que disfrutamos. Volveremos!!!

Nadie diría que en un polígono industrial y en el mismo centro de negocios de dicho polígono, te puedes encontrar un restaurante de semejante categoría. Nadie lo diría a menos que ya haya estado en el que poseen en A Coruña, y haya degustado anteriormente platos y materia prima de primerísimo nivel. En el nuevo restuarante mantienen la calidad del anterior y compensan el hecho de dejar la maravillosa ciudad y desplazarte hasta allí (la verdad es que da pereza), con un local más amplio, elegante y glamuroso. Su carta maravillosa como siempre. Cuatro comensales en este caso, y a destacar: fabes de lourenzá con almejas, salpición de marisco, lenguados y besugos al horno (todos recomendables). Solo comentar que nos ofrecieron un rodaballo de 6 kg. aunque no nos decantamos por él... obviamente faltaban estómagos... otra vez será... sin duda!

La primera vez que como en este restaurante, alguna vez fui a tomar algun vino, pero hasta hoy nunca a comer y la verdad es que me ha gustado mucho, me ha gustado más que su homónimo en la Grela. Platos elaborados con materia prima de primera calidad. Carta de vinos correcta, aunque considero que le faltan vinos de referencia. Navajas, más ensalada templada y arroz con marisco, un par de cervezas y un par de copas de vino por 70 euros (sin postre). Rico, rico. Lo recomiendo.

No me canso de destacar A Mundiña como uno de los restaurantes que presentan materia prima de muy alto nivel, aunque tengo que decir que me sigue sorprendiendo el poco eco que tiene un sitio así, más allá de la propia ciudad de La Coruña. Su carta de pescados compite con los mejores templos del cantábrico, recuerdo un enorme lenguado o una deliciosa lubina que realmente te demuestran que poseen el enorme privilegio de poder acceder a pescados que para un particular resultaría imposible. Su carta es reducida pero completa y su carta de vinos sorprende con una selección muy cuidada de caldos, que añade alguna sorpresa algradable como el Algueira o el Antojo Rubio como vino de postre. Quizás lo que menos sorprende es el propio local en la ciudad de Coruña. Su comedor es ciertamente pequeño y el propio ambiente que se desprende del mismo, no hace pensar que descubrirás en él unos platos tan deliciosos y que acabarás con un maravillosos sabor de boca.

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