Restaurante Las Tortillas de Gabino en Madrid
  

Restaurante Las Tortillas de Gabino

8
Datos de Las Tortillas de Gabino
Precio Medio:
33 €
Valoración Media:
7.4 10
Servicio del vino:
6.3 10
Comida:
7.4 10
Entorno:
7.6 10
Calidad-precio:
8.1 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Zona: Chamberí
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Añadir tipo de cocina
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 28,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: Sábados mediodía y domingos

Teléfono

Restaurante Las Tortillas de Gabino Las Tortillas de Gabino Las Tortillas de Gabino en Madrid Restaurante en Madrid Restaurante Las Tortillas de Gabino

8 Opiniones de Las Tortillas de Gabino

Resumen
VISITADO: Noviembre de 2017
PRECIO: €€€ (más de 35€ por persona sin bebidas)
DISTINCIONES: Relacion satisfacción precio; Recomendado
VIDEO: https://youtu.be/F4YNinTUUT0

Teníamos reserva a las 13:30 y fuimos los primeros en llegar al restaurante dónde los acomodaron en una mesa bastante de nuestro agrado. Tras echar un vistazo a la carta y tener claro que lo que queríamos comer, tortilla, nos decidimos por dos de ellas así como alguna pequeña entrada con la esperanza de llegar a los postres.

Precio:
─ La nota de esta comida fue de 40€ por persona todo incluido y de 30€ por persona sin incluir las bebidas (vino, agua, cafés, cervezas, refrescos, copas…).

Platos:
─ Bombón de foie (2 x 2,6€). Muy bueno. Es justo un bocado, en el interior de un trozo de pasta filo han puesto foie fresco y por encima lo condimentan con un poco de manzana verde. Como digo solo un bocado pero que merece la pena probar.
─ Croqueta de boletus (2 x 1,75€). Muy buena. También habíamos leído sobre las bondades de esta croqueta así que decidimos probarlas y pedimos una para cada uno. Estaban muy buenas pero nada que nos sorprendiera.
─ Navajas gratinadas (1 x 11,5€). Excelentes. Las navajas se preparan y una vez preparadas las cortan, ven a poner en sus conchas, le ponen por encima una especie de bechamel y lo gratinan con el soplete. El resultado es magnífico y disfrutamos un montón de este plato. A pesar de que la ración no es excesivamente generosa, pero merece la pena.
─ Tortilla de pulpo (1 x 14,5€). Buena. Sobre una tortilla de patata convencional vienen unos trocitos de pulpo preparados como a feria. Aunque los trozos no son grandes la cantidad de pulpo es generosa pero yo esperaba algo más.
─ Tortilla de torta del Casar (1 x 15,5€). Muy buena. Esta sí que nos entusiasmó, el queso lo habían mezclado con la patata y al hacer la tortilla este se había fundido dando a la tortilla una cremosidad, un aroma y un sabor excelente y diferente. Muy recomendable.

Postres:
─ Flan de queso brie (1 x 5,5€). Excelente. A pesar de estar bastante llenos nos atrevimos con este postre y gracias a Dios que lo hicimos. Fue sencillamente sensacional. Junto con el flan te sirven un trozo de helado del mismo queso y juntos hacen una combinación magnífica. Muy, muy recomendable, yo no soy mucho de postres pero este se ha hecho un hueco en mi corazón y en mi memoria

Bebida:
Como siempre los vinos fueron ofrecidos por distribuciones Belloch, a quien agradecemos su generosidad.
─ Cremant de Limoux. Un vino espumosos muy rico y que acompaño genial los primeros platos de la suclenta comida.
─ Rosa Ruiz albariño. Genial con el dentón.
─ Pergamino colección. conocia el pergamino crianza que lo habia tomado en varias ocasiones y me gustaba pero este me parecion un muy buen bien que fue genial con la olleta. Muy buena elección.
─ Fusta nova moscatel. Un vino de Vicente Gandía que no conocia, correcto, de todos fiue el que menos me llamó la atención.
 

La tortillas buenísimas, el restode la carta de calidad, los bombones de foie, algo diferente.
Servicio muy amable, se lo curran. Un sitio cómodo con buen ambiente. Me gusta mucho.

Primera visita y pronto la segunda, este restaurante sabe como ganarse al cliente y como hacerle disfrutar, local moderno con precios muy moderados.
Comida informal o de picoteo degustando varias entradas , donde prima la calidad y el saber hacer de sus dueños segunda o tercera generación de restaurantes como la ancha o el gastrobar la gabinoteca.
Buena bodega de vinos con diferentes DO, precios correctos, buen servicio del mismo.

Restaurante muy recomendable, por la atención recibida, la calidad del producto y el ambiente. Volveremos muy pronto.

Tengo que decir que me ha parecido extraño no encontrar ningún comentario desde el 2009 de este restaurante, con buena situación en Madrid (barrio de chamberí), una apuesta sincera y sobre todo una buena relación calidad precio tan deseada en estos tiempos que corren.
Se trata de un local con decoración moderna, bastantes mesas y bien dispuestas, y buena atención por parte del servicio desde que se entra por la puerta.
Cenamos 7 amigos con un restaurante lleno hasta la bandera, con mesas formadas tanto por parejas como por familias, el ambiente del restaurante da para cualquier tipo de plan. Resumo la cena: un par de croquetas por comensal (buenas), 3 tortillas para compartir (pequeñas pero bastante ricas) y un plato de segundo para cada uno. El mío fue de carrilleras de ternera (buena materia prima y muy bien resueltas). El resto pidió tacos de solomillo, entrecot y algún pescado que no recuerdo. Todos bastante buenos. Regamos la cena con dos botellas de vino: Jesus diaz (creo recordar) de Madrid (9 euros), regular, y Paso a Paso (15 euros), bien. El vino bien servido. Rematamos con 3 postres.

Si añadimos las cervezas del principio, el precio final fue de 35 euros por cabeza, algo que es difícil de encontrar para decir que uno ha cenado bastante bien, en un local agradable y con buena atención.

En definitiva, una apuesta que recomiendo cuando se quiere comer bien sin que la cartera se quede tiritando.

Las Tortillas de Gabino no engaña a nadie: aquí se viene a comer cocina tradicional y sencilla, elaborada con buenos productos y sin ninguna concesión a las técnicas vanguardistas. No en vano son herederos de La Ancha, una de las casas de comidas con más solera de Madrid.

El local, dividido en dos salas (fumadores y no fumadores), más un pequeño reservado, es muy acogedor, con decoración moderna (no minimalista) y agradable. El fin de semana suele estar lleno, así que es mejor reservar con unos cuantos días de antelación.

Tomamos como entrantes Patitas de calamar (muy tiernas, con un rebozado fino y muy bien fritas, sin nada de grasa), y Panaché de verduras (con siete clases de verduras, cada una con su textura perfectamente conseguida).

Seguimos con dos de sus famosas tortillas, la Velazqueña (de patata y huevo, muy jugosa) realmente buena, y la Guisada con Callos, muy buena también.

Como principales, Carrileras de ternera (2 raciones) (muy jugosas, se deshacían en la boca), que fueron de lo mejor de la noche, Alcachofas salteadas (buenas), Corvina al horno (muy buena) y Codillo de ibérico, deshuesado y desmigado (lo más flojo de la cena).

De postre Tiramisú (estaba rico pero no era un tiramisú demasiado ortodoxo), Yogur casero con su guarnición (bueno), y Pastel caliente de zanahoria.

5 personas, con dos botellas de agua, una copa de Tokaji, 5 cafés y una botella de un muy buen Enate Merlot-Merlot (29 Euros), alrededor de 180 Euros.

Carta de vinos corta, pero con referencias escogidas, a precios moderados.

Servicio muy amable y atento, ayudan con sus recomendaciones a la hora de confeccionar la comanda

LO QUE MÁS NOS GUSTÓ
-La cocina en general, con buenos productos, bien elaborada.
-Cualquiera de sus tortillas y las carrilleras de ternera.
-El servicio, muy atento y colaborador.

LO QUE MENOS NOS GUSTÓ
-Sala un poco ruidosa (aunque depende mucho de los comensales que tengas al lado).

El servicio es correcto así como la decoración y el ambiente. La carta sería la normal en uno de tantos restaurantes nuevos "de diseño" a no ser por su carta (pensaba que iba a ser más extensa) de tortillas. Pedimos una tradicional y otra negra (que no deja de ser una tradicional con tinta por encima), y están buenas. Lo malo es que en un país como el nuestro en el que llevamos comiendo tortillas (de la madre, la abuela, la tia, un primo del pueblo...) toda la vida, el pretender sorprender con este elemento es bastan dificil. Los entrantes que pedimos nos gustaron bastante: una ensalada de tomate con cebolleta( sin complicaciones) pero con un aceite buenísimo y unos bombones rellenos de foie que nos sorprendieron. Estos dos entrantes, dos tortillas y una botella de Viñas Del Veros Gewustraminer 51 €. Está bien para probar.

Hijos del dueño de La Ancha. Afamado y tradicional restaurante situado en la calle Príncipe de Vergara.

Regentado por dos jóvenes emprendedores. Las tortillas de Gabino (en honor a Gabino, Chef de La Ancha) acaba de ser reformado, he ido un par de veces y me ha vuelto a encantar. Las tortillas son una maravilla, tortilla negra (calamares), otra de bacalao con tomate.. Lo que más asombra son sus segundos, si cabe mejor que sus tortillas. El servicio muy correcto y, sobre todo, eficaz. _Relacíón calidad-precio insuperable. 2 platos, vino (Rioja. Marqués de Arienzo Crianza 2003. 4 pers-2botellas), postré y pacharán. 40 Euros por cabeza.
Los colores muy agradables y el lugar, a pesar de estar lleno siempre, es muy silencioso.
Desde luego, un sitio puntero del barrio de Chamberí. Volveré.

Situado en una calle del barrio de Chamberí, es un local amplio con varios salones, decorado con colores cálidos. El servicio es atento, no hay música ambiente, sólo el rumor de las conversaciones. La carta está protagonizada por sus tortillas, desde la velazqueña tradicional (muy rica y jugosa, como se anuncia) hasta la guisada con callos, pasando la que lleva pulpo a la gallega, o la negra, con chipirones. Pero también merecen la pena entradas como las croquetas de jamón ibérico, esféricas y deliciosas. Además de los platos fijos, hay otros del día, como algún plato de cuchara, o unas alcachofas que tenían muy buena pinta. Los postres son poco originales, pedí un goloso de chocolate (con bola de helado de vainilla). En cuanto al vino, la carta es breve y con las D.O. más relevantes, además está organizada según sean jóvenes, crianzas o reservas, pedimos Melquior 2004 (Rioja), bueno, que era uno de los recomendados (el otro era Melquior 2001). Las copas, muy buenas. No me fijé si había vinos de postre, me quedé con ganas de tomar uno. En definitiva, un lugar para volver muchas veces.

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