Restaurante Bruixes de Burriac en Altafulla

Restaurante Bruixes de Burriac

7
Datos de Bruixes de Burriac
Precio Medio:
43 €
Valoración Media:
6.4 10
Servicio del vino:
5.6 10
Comida:
6.7 10
Entorno:
7.4 10
Calidad-precio:
4.8 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: De mercado
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 27,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


7 Opiniones de Bruixes de Burriac

El ambiente es muy correcto, buena distancia entre mesas y acojedor.

Puedes hacer diversas combinaciones, en nuestro caso yo hice un menu de la carta donde puedes escoger 3 platos entre entrantes, primero y segundo.

Mi mujer hizo un segundo: el bacalao, simplemente delicios.

Yo hice una ensalada, muy buena, un solomillo algo duro y un coulant de chocalete (me recordaba a los congelados de la sirena).

Los postres de manera individual a 6 euros, y los platos de segundo de manera individual a 24 euros.

Agua bezoya a 2.20,

Botella del rosado de la casa Deier, rico, fresquito sin pretensiones, 12 euros.

A mi me ha dejado algo frio, esperaba quizás un poco más, el sumillier se olvidó de nosotros al principio y tuvimos que pedir vino y recomendación a nuestro camarero.

El nuevo local del restaurante situado en el nuevo edificio del Hotel Gran Claustre de Altafulla es precioso. Felicito al decorador que ha sabido combinar la modernidad con la tradición. Paredes de piedra en un edificio centenario, botelleros de cristal que a las vez limitan el comedor del pasillo que da acceso a los servicios y a la parte posterior del restaurante, cocina a la vista, grandes criastaleras interiores que dan sensación de amplitud, excelente iluminación, bonitos y minimalista detalles...un escenario perfecto.

Hemos visitado el restaurante en varias ocasiones. Sin duda uno de los mas bonitos de la provincia, pero, no acaban de dar el servicio adecuado. Nos decepcionan cada vez que vamos. Ayer cuando reservamos nos amenazan con que lleguemos antes de las 22:30 hrs. Un sábado por la noche, cierran la cocina a las 22:30 hrs... bueno, hacemos caso y llegamos a tiempo, 22:20 hrs. Los camareros nos reciben de mala gana. Nos indican cual es nuestra mesa y nos tienen esperando en ella mas de 20 minutos sin ofrecernos nada de beber y que tenemos que pedir nosotros. Ya pedimos el vino, un José Pariente 2011, verdejo, en copas, temperatura y servicio correcto.

Como aperitivo de la casa unas aceitunas, muy ricas. Fuet y pan con aceite y especias, un mini flan de queso. Mi esposa rechaza el flan de queso, pues no le gusta el queso y el camarero insiste que es exquisito y se lo deja igualmente en la mesa. Por supuesto no se lo come.

Somos 4 y pedimos para compartir pulpo con patatas (normal, se pudo comer), muslitos de codorniz (se han terminado y nos lo dicen a los 10 minutos), almejas marinera (llegan secan y sin gusto) y jamón de jabugo, cortado a maquina a lonchas (y solo 6 lonchas), parece mas un aperitivo del supermercado...

Ya paso tanto tiempo que nos terminamos la primera botella y pedimos la segunda, donde el camarero le dedica 5 minutos para abrirla.

Cuando el camarero nos retira el plato, intenta llevarselos todos en un solo viaje...lo veo venir, se le caen lo cubiertos, y casi me mancha, y un trozo de patata con pulpo justo les cae encima de la botella recien abierta, me temo que dentro de la botella tambien... el camaero se rie se va y nos deja...y lo vemos dentro de la cocina riendo y hablando con otro camarero. Tenemos que llamar a otro camarero para que nos cambie la botella. El vino nos lo servimos nosotros, ellos parece que no les gusta servirlo...

Como plato principal una lubina que en la carta esta como dorada al horno (no pasa nada, pues mejor lubina), solomillo al punto, dificil de masticar, ensalada verde que pedimos sin escarola... llega con escarola... la rechazamos, el camarero se disculpa pués fué culpa suya...mi esposa ya no pide nada mas (se queda sin comer) y espera al postre. Otro plato fúe una ensalada de vieiras, insipidas acompañada de una ensalada ahogada en vinagreta.

Pedimos un solo postre, cafes... pagamos y nos dejan solos en la sala... salimos solos del local...quizás nos esperen en la puerta, para despedirse... no, nadie, entonces adios y hasta nunca.

Deberian presentarlo solo como el restaurante de menú para los huéspedes del hotel, que a fín de cuentas es lo que es y los que venimos de fuera del hotel, parece como si nos hacen el favor de atendernos por obligación.

¿Chef amigo del chef del Alkimia? No creo le haga mucha gracia al chef del Alkimia que alguién así se presente como amigo suyo.

Jefe de sala inexistente, servicio pésimo, ninguna profesionalidad. El de Recursos Humanos que eliguió el equipo de camareros, ha cometido un crimen o quizás es un experimento de como cargarse un local estupendo con gente inexperta, rallando la mala educación...

Acudimos después de ver las recomendaciones en Verema.
Restaurante de hotel con una sala de exposiciones a la entrada.
Diseño moderno, mesas espaciadas, amplio ventanal acristalado por el que se ve la cocina, mantelería y copas correctas.
Es interior y con los colores utilizados al principio parece algo oscuro aunque tienen un minipatio que le da mucha claridad.
El servicio es atento, cercano pero no insistente, nada destacable el servicio del vino a pesar de tener una carta amplia y una inversión en cámaras acristaladas en el pasillo.
Raciones correctas, bien elaboradas, buena presentación. Precio correcto por lo ofrecido.

volveremos.

Este verano fui otra vez para comprobar la evolución y creo que es positiva.

Comimos a mediodía un menú inaguración de 27 € todo incluido

- aperitivo - flan de queso con mango - Espectacular
- ensalada con queso de cabra - buena
- pasta fresca - bien
- Bacalao gratinado - bien
- Espalda de cordero - Muy buena
- Postres, 1L. de agua, 1 copa de vino Deler negro 09 (bien) y café
- Pan de varios tipos - bueno

La temperatura del local era la adecuada.

Ayer fuimos al local nuevo que han abierto, bonita decoración, pero con la climatización de momento tienen problemas, cuando entré hacía frío y me cambié de mesa, la camarera me dijo que era cuestión de un instante que pronto estaría bien, yo me puse el abrigo y en otra mesa ni se lo quitaron, la camarerera entonces subió un poco la temperatuta y pude terminar de comer bien. Se agradece que no se pueda fumar

Comimos menú desgustación, 2 entrantes, 1 pescado, 1 carne y 2 postres, no especificados en la carta, tienes que preguntar.

Sirven 2 aperitivos en todas las mesas:
- Licuado de tomate con pan y fuet (el mismo del Alkimia pero estaba demasiado frío)
- Flan de queso parmesano con mermelada - Buenísimo, perfecta temperatura, textura y sabor

Menú 45 €.

- Escalibada con pulpo y brotes tiernos- el sabor a brasa acertado, el pulpo estaba bien pero parecía de lata (de calidad) - Bueno

-Arroz con magret de pato, estaba bien pero el pato un poco seco y duro

-Rodaballo con puré y cebolla confitada - Muy bueno, el rodaballo en su punto y la
cebolla confitada tenía un punto agridulce sorprendente

-Espaldita de Cordero con ñoquis - buena elaboración tradicional

-Crema de iogourt con mango y ...., no me acuerdo, pero tampoco me gusto mucho

-Espuma de crema catalana con fresones, no estaba mal

Los panes estaban bien, tienen tres tipos, nueces y pasas, olivas y normal

- café 2€ - normal

- Petits fours- sin mucha gracia, cucurucho(industrial) relleno de chocolate con avellanas (nocilla), gominola de fruta y nube de fruta

Para beber, agua Monte Pino 2,20 € (tienen carta de aguas) y vino Les Sorts Vinyes Velles 19€

Quizás esperaba demasiado, ya que en casi todos los artículos que he leido referentes al cocinero dicen que es discípulo de Jordi Vila del Alkimia, y sólo se ha notado en el licuado de pan con tomate y fuet, ya que su cocina es mucho más tradicional, menos sorprendente.

Tendremos que darle otra oportunidad

Lo pasamos fenomenal!! Servicio serio pero atento y profesional, el pato increible, que textura, los entretenimientos buenos y divertidos y la carta de vinos extensa y con sorpresas. Tomamos un Care cabernet-garnatxa en su momento optimo y un Sauternes increible. Muy recomendable.

Restaurante del coqueto hotel Gran Claustre situado en la más que encantadora Altafulla. El restaurante apunta maneras aunque a mi juicio hay cosas que mejorar. Los platos son elaborados, muy originales y deliciosos. Comimos a la carta (corta) aunque me arrepentí de no haber probado el menú degustación (2 entrantes, 1 pescado, 1 carne, 2 postres por 45 € pp) La ensalada de espuma de parmesano no me convenció demasiado (un poco empalagosa a mi parecer) pero en los segundos y postres el nivel subió y bastante. Se agradecen los entretenimientos que ofrecen como el chupito de pa amb tomaquet y fuet, o la crema de calabaza con mató y sobrasada. Los entretenimientos de los postres tambien los encontré deliciosos. La carta de vinos normal y un poquito cara. El inconvenient más grande: aunque éramos dos parecía que cenábamos en grupo. Mesas excesivamente juntas y sensación de cerrado. En un primer momento esto me decepcionó bastante aunque luego la comida y el vino enmascararon un poco esta incomodidad. Volveré pero cuando hayan ampliado el rte. [48 € pp. aparte vino y cafés] Por cierto añadir que el chef del restaurante es Iban Tomàs amigo de Jordi Vilà de Alkimia.

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