Restaurante El parador del Mar Menor El Parador del Mar Menor

Restaurante El parador del Mar Menor

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Datos de El parador del Mar Menor
Precio Medio:
45 €
Valoración Media:
6.8 10
Servicio del vino:
5.3 10
Comida:
6.8 10
Entorno:
8.8 10
Calidad-precio:
5.4 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Creativa - de Autor
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 35,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: En verano no cierra ningún día

Teléfono


16 Opiniones de El parador del Mar Menor

Lo único bueno el sitio, aunque ayer noche, con algún mosquito que otro, pese a las velitas antiisectos.
Fuí invitado por unos amigos, y no sé la cuenta, aunque tras leer la carta, me parecieron unos precios desorbitados.
De entrada pedimos:

- Berberechos al vapor: pasados de cocción,arrugados, y un plato grande con escasos bivalvos (salimos a 3/ barba a 1 € por berberecho).
- Calamar plancha (minúsculo, a rodajita/barba y además sin el sabor dulce de un buen calamar de potera).

De plato fuerte: Chuletón de vaca vieja (bueno pero muy caro según carta).

Vino: Piérola

Postre: Arroz con chocolate (una especie de arroz con leche con salsa de chocolate) Aceptable sin más.

Lo mejor la localización, a pie del Mar Menor, que puede ser atractivo para los turistas y gente de Madrid que no ven el agua, pero por la zona hay lugares con el mismo o más encanto, de mayor calidad y relación con el precio.

Acudimos a cenar "con miedo" ya que las criticas son variadas. Al llegar, todo oscuro pero la entrada hasta el comedor sutilmente iluminada a traves de los jardines, muy bonitos. A la puerta del comedor una gran barbacoa dado que la especialidad son las carnes a la brasa. Al entrar al comedor quedamos maravillados. ES un salon tipo caserón en piedra y madera con chimenea de hierro en el centro y perfectamente iluminado. EStaba decorado de Navidad muy sutilmente. SOlo llegaron otras dos parejas por lo que la cena fue de lo mas tranquilo y romantico. El servicio impecable con detalles de la casa como 2 aperitivos ( tosta de pate de sardina y mousse de foie ) y un postre ( sorbete de frambuesa), que teniendo en cuenta que el cubierto son 2 € por pax incluido tambien el pan me parece mas que razonable.
En cuanto a la cena:
- Compartimos unas vieiras con langostinos en salsa de marisco: muy buenas
Segundos:
- solomillo brasa: excelente
- Entrecott: regular la materia prima. Algo dura y demasiada grasa
Postre un tiramisu que no me convencio.
Para beber un Valtosca Syrah 2007 muy bueno.
Cafes
Si bien la comida es buena o digamos, correcta, el lugar, el servicio y el ambiente merecen la pena. Nos gusto muchisimo y repetiremos

Tenemos dos comentarios 'buenos' de este restaurante, los dos del mes de mayo, supongo que será en el puente. Tenemos un comentario 'malo', de finales de julio de 2008. Este comentario que seguramente será el último corresponde al mes de agosto de 2010. Hagan sus apuestas.... Ahí va!

Ya al llegar vemos que toda la parte 'cubierta' del restaurante está cerrada, solo hay terraza. Unos chorros de agua y un ventilador climatiza la misma, con unas quince mesas y dos camareros. Le comentamos a uno de ellos al pedir, que cómo es que no abren la parte de dentro, que hemos venido otras veces y hemos comido ahí y la carta además es mucho más amplia. Nos dice que no, que no puede ser. Le decirmos que si, que solemos venir todos los años, a lo cual nos contesta... '... Bueno, yo es que llevo poco tiempo'. ¿?

La carta tenía 4 tapas, 4 entrantes, 4 pescados, 4 carnes y 4 postres. Muy buena selección comparada con la carta de vinos, con séis tintos, dos riojas, dos riberas, un alicantino y un jumilla, el monastrell jóven de Casa Castillo, el cual nos presentaron a su temperatura ambiente, de AGOSTO de 2010, un mes caluroso de cojones. Después de empotrarlo en una cubitera, nos lo bebimos. Eso si, el tinto de verano debe de estar de cojones, pues usaban el mismo vino para su realización. Adiós al garrafón, olé!

Las 2 tapas que probamos estaban buenas: unos saquitos de morcilla y unos gnoquis de queso brie con mermelada de rosas. En entrante desacertado, ese creppe de bacalao ahumado, demasiado dulce. Los dos cortes de carne, muy buenos, el chuletón y el solomillo, con una guarnición de juguete, ridículas esas patatas fritas. Dos caros sorbetes de mojito completaron la comida.

El servicio desbordado, poco atento, lento, alejado del cliente... cansino. NO puedes tener a un cliente que se ha levantado con la cuenta, te la ha llevado a la barra para que le cobres, y coger y darte una vueltita por la terraza, nooo, que no...

El entorno: si bien es cierto que comíamos mirando a pocos metros el mar, la cálida terraza, los chicos del top manta que se sentaron al lado nuestro en el postre a tomarse el cubata que llevaban del garito de al lado (por cierto, la relaciones públicas de bikini rosa y gafas blancas de este templo del buen beber debe haber hecho buen acuerdo con este sitio, pues se paseaba entre las mesas como Pedro por su casa), los clientes que llegaban bien frescos como pescado de la Lonja, chorreando, descalzos, sin camiseta.... no me convence.

En conclusión, no creo que volvamos, pues no vivimos tan cerca como para andar jugándonosla, pues el precio no varía de ir en invierno dentro con buena pitanza y buenos caldos a ir ahora, 90 euros del ala. Si están en La Manga y no les importa pagar un chiringuito de élite, con buenos cortes de carne a la parrila, está bien. Nosotros desde luego tenemos otras referencias más interesantes y más cercanas.

Todo un lujo en Murcia, e vuelto al Parador y como siempre que voy excelente.
No Habia puesto nunca una critica, pero no entiendo como se puede criticar mal este sitio.
El sitio es todo un lujo, salon con chimenea a 5m de la playa, el servicio muy bien, amable, un chico atento y agradable...el vino. conocido, Protos, no fallas nunca.
Respecto a la comida, me gusta mucho por que aun que la carta no parece muy extensa siempre te sorprenden, parece ser que la cambian bastante, por que siempre que vamos han hecho cambios...esta vez nos dejamos llevar por el menu degustacion.
Pastel de cangrejo todo un 10,steak tartar me sorprendio ya que yo no soy de carne cruda pero tenia toques graciosos como los kikos de maiz.ensalada, mejorable...bacalao con tinta de calamar un color muy llamativo y exquisito sin dudarlo,la carne brasa muy buena, pero los postres..... que arroz con leche Asturiano(nos dijeron que el cocinero es de alli y la receta es de la abuela) increible. y un sorbete de vino con queso muy logrado...en definitiva un menu que estube 3 dias sin cenar..
la velada fue genial como siempre,chimenea, buena compañia y unas vistas unicas en Murcia...no lo cambio

Aunque después de ver todos los comentarios aquí vertidos, y tanta variación en cuanto a los mismos, nos arriesgamos y reservamos. El sitio casi perfecto e idílico, a ras de playa (¿no le afectaría la nueva ley de costas?), carta muy escueta y servicio abundante pero malo e inexperto. Servicio del vino inexistente, solamente te abren la botella y te la dejan en la mesa, copas no adecuadas. Un detalle, en la carta de vinos ofrecían Ossian pero al pedirlo nos dicen que llevan bastante tiempo sin él, no sería mejor quitarlo. Comimos una ensalada de ave y piña, que pasó sin pena ni gloria; un arroz meloso con tomate que estaba bueno. De segundo una merluza con navajas, buena; y secreto ¿ibérico), que le dije a la camarera que el cerdo de ese secreto no había visto la montanera, pero no hubo aclaracion ninguna por parte de la casa y a 20€ la ración. Dos postres regulares, una botella de Blanco Nieva y dos cafés.

Nueva visita y mantiene el nivel, el Carpaccio de Vieira con Mahonesa de Pez Volador, quizás el plato más conseguido desde el punto de vista de cocina más novedosa, más clásicos Ensalada de Bomba de Bacalao y Setas Escabechadas y la ensalada de Ave y Piña con Tandoori, pero con sabores netos y reconocibles. El pero lo obtiene en nuestra ensalada murciana, en el que se cambian texturas y se añaden sabores pero, desde mi punto de vista, no llega a convencer, el Rissotto de Tomate, Verduras y Queso Idiazabal, algo insustancial, pero correcto. Lo mejor llega, sin duda, con el Lomo ternera Lechal con Miel y Frutos Secos y la Merluza con Calabacín, Menta y Navajas, verdaderamente exquisita con un punto de cocción, sencillamente perfecto. Los postres mantienen el nivel. El sitio me parece idílico y el servicio, pues bueno, se nota la falta de profesionales en el sector en temporada alta y eso se nota en un restaurante que quiere mantener cierto nivel o eso transmite a través de su cocina, que es muy respetable, pero asume un número importante de comensales. La atención y servicio del vino es prácticamente nula y reitero al servicio le falta un punto de nivel. La carta de vinos se ha visto sensiblemente acortada (no así en el precio) y echo en falta vinos de la zona, sobre todo blancos. No obstante reitero es el mejor y mi preferido en la Manga.

Esto parece una etapa de montaña del Tour de Francia...arriba, abajo, otra vez arriba...
En fin, esta vez toco la de cal. Como resucitada de sabe Dios donde aparece una carta bastante similar a la de hace más de un año; no se si es que el sitio no para de cambiar de dueños, si es que van por temporadas... En fin, la valoración de la comida de mayo de 2009. Entrantes: ofrecieron una cucharada de salmón crudo con una salsa y unas verduritas crudas con un alioli. Prescindibles ambos. Probamos el pulpo sobre patata asada, muy bueno, y el arroz caldero con su mujol y alioli, también bastante decente. De segundos una brocheta y un entrecotte a la brasa, bien los dos, con guarnición de patata sobre mostaza y puré de aceitunas. De postre lo que llaman sorpresa de chocolate con vainilla, que es una bola de chocolate que encierra un helado de vainilla y salsa de frambuesa. Normal. Ofrecieron una cucharada de mousse de chocolate con un vasito de algo parecido en aspecto al dulce de leche con nata. Una cerveza, botella de agua, dos cafés con hielo y un bayleis.
Carta de vinos mejorada (era fácil) con respecto a la última visita. No entiendo muy bien que tengan 20 riojas y solo 3 jumillas teniendo en cuenta donde estamos. Probamos Casa Castillo Monastrell servido a temperatura correcta en copas decentes. El entorno sigue siendo de lujo. En fin, ojalá dure...

Estuvimos comiendo en el mes de febreo en el parador del mar menor y menuda comida nos dieron. tomamos unos entrantes de lujo con un acompañamiento de vinos impresionante. Los segundos furon unos pescados realmente impresionantes y unas carnes a la parrilla impresionantes. Los postres fuera de lo normal. Nos pusieron unos aperitivos de la casa espectaculares. Todo de impresión. El precio fue estupendo, salimos impresionados de todo.

Por fin un buen restaurante en la Manga, segunda visita, la primera muy agradable, para constrastar los resultados de la primera. Entorno precioso, bien cuidado, al borde del mar, casi idílico. La comida, menú degustación, sencillamente irreprochable, de corte moderno sin estridencias y bien equilibrado, en cuanto a la materia prima, como no puede ser de otra manera, predominaba el pescado, sobresaliendo el bacalao, simplemente exquisito, no desentonaba la carne, solomillo preparado en las brasas. El servicio no se si es porque el restaurante asume un numero de comensales muy elevado, si es porque faltaba personal, si es porque era novato (que lo era) algo atropellado y con detalles de eso, de novato, pero que de verdad, se suplieron con amabilidad, no me gusta ver correr a un camarero en el restaurante y estos lo hacían. De vino tomamos un vino de la zona Viña Galtea semidulce muy agradable y facil de beber a un precio razonable. Pero muy bien si mejoran algo el servicio(bueno el sumiller, casi ni apareció y se limitó a tomar comanda)y prestan algo más de atención al servicio del vino (la carta de vinos es interesante y mantiene el nivel del restaurante) se pueden convertir en un restaurante muy a tener en cuenta. Sin duda ya son el mejor de la Manga del Menor

Una pena. Lo que antes era un restaurante para disfrutar de la dieta mediterránea, ahora se ha convertido en una especie de chiringuito de lujo. Una carta recortadísima: 6 entrantes, (3 ensaladas, un plato de pasta, un salmorejo y un arroz caldero), 3 pescados, (merluza en salsa con almejas, lubina y pescado del día), 3 carnes (chuletón, solomillo y entrecote). Y se acabó. Ya conocen ustedes la carta. Se salvan todavía las carnes, especialmente el chuletón a la brasa, y la ración de arroz caldero.
Con la carta de vinos ha ocurrido lo mismo. ¿Donde se fueron aquel Regajal, aquel Valtosca shiraz, aquel Juan Gil, aquel Olivares...? Se marcharon para no volver. Si les ven pasar deles recuerdos... Pedimos Hécula, servido a temperatura ambiente (finales de julio con la ola de calor sahariana), el cual en cubitera de hielo se dejó beber. El entorno eso sí sigue siendo excelente, han cubierto la terraza mejorando la estancia pegada al mar. En definitiva una lástima que los nuevos dueños, (supongo), le hayan dado a este local otro aire.

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