Restaurante O Castelo en Sober
  

Restaurante O Castelo

5
Datos de O Castelo
Precio Medio:
39 €
Valoración Media:
7.9 10
Servicio del vino:
7.0 10
Comida:
7.6 10
Entorno:
8.8 10
Calidad-precio:
8.5 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Añadir tipo de cocina
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 33,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: Lunes

Teléfono

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5 Opiniones de O Castelo

Espectacular el entorno de este restaurante, que además, es mi primera "crítica" en esta sección (dejo de ser virgen....). Eso sí, me ha costado lo mío escribirla. Despistado que es uno.

Antes de comer en este restaurante, realizamos una visita con Fernando, con lo que ya llegamos "hechizados" a la hora de la comida, que fue homenaje enogastronómico.

Nos encontrábamos solos con otra familia de 2 + 1 (dos adultos y un bebé, como nosotros) en el salón y Fernando nos ubico en una mesa con muy unas vistas maravillosas.

Como sólo éramos dos mesas, el servicio fue rápido y Fernando estuvo muy atento con nosotros y, sobre todo, con el bebé durante toda la comida (a pesar de estar comiendo él también, se levantó dos veces para ver qué tal).

Comenzamos con unos mejillones de un gran calibre, pero una textura y sabor espectaculares ¡que no había probado en mi vida!. Es más, como no están en carta, el camarero sonrió cuando se los pedimos. Y luego Fernando se nos acercó a preguntar qué tal estaban y nos sonrió de forma cómplice como diciendo "os lo han chivado, jejejeje" (gracias Kintiman y Alberto!!!!!)

Seguimos con un jarrete con castañas asadas y salsa de vino tinto: espectacular es poco... Las castañas increíbles, la salsa... era como el sudor de Dios... Y la carne bufffff.

Para mí un chuletón de ternera vieja gallega: Perfecto el punto de cocción (se acercó el camarero un par de veces para ver si quería que le dieran un golpe de calor para atemperarlo, pero es que estaba tan bueno que no quería que me lo quitaran, jejejeje). La pieza enorme, para comer dos personas... Pero iba con hambre y sabía que después tenía más "traca".

Todo acompañado por una botella de Brancellao 2012 que estaba muy disfrutable a pesar de su juventud.

A la hora de los cafés, Fernando se acercó a despedirse, ya que tenía una visita a esa hora y quería prepararlo todo. Nos dijo que si queríamos que nos invitaba a un orujo de merenzao(yo estuve tentadísimo, pero si me tomaba esa copa, no me levantaba... y además llegábamos tarde). Le comentamos que habíamos quedado con otra bodega y que, con el niño, no quería "apretar"...

Vajilla y cristalería correctas.

Un sitio apartado, pero que vale la pena visitar

Todos los productos eran de una grandísima calidad y se notaba. Valía cada euro que pagabas.

Servicio y atención muy buena (al ser pocos, es lo que tiene). Muchísima cercanía de Fernando. Un 10

Llegamos al restaurante después de visitar a Fernando en la bodega y haber catado "algunas" cosas interesantes. Fernando ya nos acompañó desde la bodega al restaurante y nos acomodó en una mesa redonda con unas preciosas vistas al bosque pegado a la bodega. Mesas de madera, manteles de hilo y copas Schott.

Antes de haber recibido ni la carta apareció Fernando con una botella de un godello de la añada 2009 procedente del viñedo denominado Cortezada. Nos lo sirvió y pudimos probar la magnífica evolución de un vino del que la añada actualmente en el mercado es la 2011. Ni rastro de oxidación, todos los aromas siguen presentes en el vino y en boca espectacular con una gran vida por delante. Magnífico comienzo. Para acompañar el vino nos trajo unos mejillones de un calibre poco normal hechos al natural. Daba la impresión de que te estabas comiendo directamente el mar. Para uno que, aunque no ha nacido en zona de mar, lleva viviendo media vida pegado al océano, fue una gran sorpresa encontrar tan buen material en un sitio tan recóndito. Claro, como estaban tan buenos pedimos una buena ración como primero.

Después de ojear la carta pedimos al camarero y los platos fueron apareciendo:
- Revuelto de grelos y gambas: Todo en su sitio, sabor perfecto de los grelos y gambas no demasiado grandes pero buenas igualmente.
- Mejillones: Lo dicho, increíbles.
- Éramos 4 y de segundos pedimos: chuletón, entrecot de buey, jarrete estofado al vino tinto con castañas y bacalao a la parrilla.
Yo tomé el chuletón, con una carne tierna y perfecta de punto, pero pude probar todos los demás platos. Buenísimo el jarrete estofado, la carne se deshacía en la boca y la salsa que acompañaba con las castañas como para mojar pan y no parar, de hecho lo hice ;-)
El entrecot perfecto de punto también y con muy buen sabor y el bacalao era un buen taco con el punto de plancha exacto.

Para acompañar la comida dejamos a Fernando que nos pusiese lo que quisiera y nos trajo un Algueira Merenzao 2009 que estaba espléndido. Ese año adicional que ha pasado en botella le ha sentado de vicio.

De postre pedimos tartas de queso y flan de café, ambos postres caseros y muy buenos también.

Por último y antes de los cafés apareció de nuevo Fernando con una botella de vino blanco sin etiquetar de la que nos sirvió una copa a cada uno. Intentamos adivinar de qué se trataba y, aunque no estuvimos lejos del todo, no acertamos. Se trataba de un vino hecho en el año 2009 de uva treixadura que habían recogido con más de 14º, algo totalmente anormal tanto en la uva como en la zona. Se trataba de un experimento que no se ha comercializado todavía pero que es posible que se haga e un futuro no muy lejano. Un vino especial, con un poco de sobremaduración y que daba la impresión de ser el vino que se hacía hace 100 años.

Nos despedimos de Fernando agradeciéndole el magnífico trato recibido y felicitándolo por la buena cocina del restaurante.

Poco más puedo añadir, un restaurante con una gran materia prima que no estropean posteriormente en la cocina y en el que la cercanía de sus dueños hace que sea un sitio especial.

Como bien dice Raúl en el comentario anterior, se trata de restaurate de Adega Algueira y que tras su visita a la misma decidimos quedarnos a comer.
Haciendo un dia magnifico, optamos por comer en la terraza, con excelentes vistas a toda la arboleda que rodea al recinto.
Las mesas son de madera, manteles de papel, vajilla y cuberteria correctas y cristaleris Schott.
Para compartir pedimos una ensalada mixta 9€, bastante correcta y de segundos, bacalao a la parrilla 18€, buen taco de bacalao en su punto correcto y entrecot de buey 20€, de enorme tamaño, con gran sabor y buen punto de la carne, acompañado de patatas fritas y unos pimientos de tipo Padrón.
Para la cria un filete con patatas, 10€, bien.
De postre un helado de dulce de leche 5€, bueno.
La carta de vinos como no podía ser de otra manera está integrada por los vinos de la bodega, en este caso nos decantamos por un Algueira Merenzao a 28€ servido correctamente y una copa de la garnacha que aún se está criando en las barricas.
Mientras terminabamos la comida tomando los cafes con hielo, Fernando se nos acercó con su famoso orujo blanco de Merenzao con mas de 70º, muy bueno y totalmente adictivo.
Sin duda es visita obligada si se visita la Ribeira Sacra.

O Castelo es el restaurante de la Adega Algueira. Simplemente por eso ya merece la pena. Pero es que además se come bien.
La carta no es muy variada pero satisfactoria. Cocina gallega de interior con buena representación de sus excelentes carnes. Los pescados son también muy buenos.
Nosotros comimos una buena tabla de ibéricos, en la que destacaba la cecina, una ración de queso de tetilla con anchoas (muy rico, buen producto) y de segundos pedimos bacalao a la parrilla (en su punto), Chuleta de ternera (buena cantidad y buena materia prima), estofado de jarrete al vino tinto con castañas (espectacular) y gallo de corral (riquísimo).
De postre flanes de café caseros.
Nos bebimos dos botellas del Algueira blanco plurivarietal 2010 y acompañamos los postres con unas copitas de orujo de merenzao a las que nos invitó Fernando.

Un restaurante pequeño pero muy agradable en el que los únicos vinos disponibles son los de la propia bodega, lo cual tiene su lógica y al que hay que ir a disfrutar de la comida, el vino y la buena compañía. Todo sin prisa.

Un buen lugar enclavado en un paraje fantástico con muchas posibilidades (visita a otras bodegas, catamarán por el Sil, etc...)

Recomendable.

Restaurante de autor , platos muy personales y muy variados , buena cocina , buenísima materia prima basicamente gallega y disfrute de uno de los mejores vinos de la zona .
Ubicado en un paraje que a la naturaleza se le antoja irrepetible ,Ribeira Sacra , viñedos en terrazas superpuestas en el cañón del de Sil.
Merece muy mucho visitar la zona.

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