Restaurante El Duende

5
Datos de El Duende
Precio Medio:
56 €
Valoración Media:
7.2 10
Servicio del vino:
7.3 10
Comida:
8.5 10
Entorno:
5.4 10
Calidad-precio:
7.0 10
Fotos:
0
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Añadir tipo de cocina
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 47,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: lunes y martes

Teléfono


5 Opiniones de El Duende

Fue esta una velada en la que fuimos servidos por dos camareros, el uno discreto y profesional, el otro intrusivo e incorrecto. Este segundo tipo de camareros puede destrozar una velada.

En todo caso, ésta fue nuestra elección:

a.) Para beber tomamos Tinto "La Solana" de la bodega Suerte del Marqués. Un vino joven de Listán Negro. Un buen ejemplo de lo bueno que se puede lograr con la variedad listán.

b.) De entrante tomamos setas (cantarelas) frescas de Tenerife con Gambas, aderezada en una suave salsa de base de nata, hierbas y licor. Estuvo muy bien.

c.) También de entrante, la versión "sopa" del restaurante, del popular plato canario de costillas con papas, piña de millo y mojo de cilantro.

d.) Después un bacalao en mojo con papitas negras y pisto, que estuvo muy bueno.

e.) Y finalmente un costillar de cordero, por un lado, y medallones de solomillo en salsa de queso Maxorata, por otro. En ambos casos simplemente correctos.

De postre tomamos la degustación de postres de la casa, consistente en cuatro postres distintos, de los que ninguno resultó ser realmente especial.

La cocina tinerfeña está alcanzando un nivel importante. Son muchos restaurantes de interés los que se encuentran en la isla y puede resultar difícil decidirse por cual queremos visitar, pero una vez realizadas las elecciones pertinentes es tiempo de disfrute.
El Duende es un restaurante de larga trayectoria. El Duende es un restaurante de larga trayectoria.
Con diversas recomendaciones en guías, el Duende se presenta como uno de los baluartes de la nueva cocina canaria, o como una cocina que busca en los productos tradicionales para ofrecer propuestas de línea actual.
Local agradable y servicio que se implica cuando el cliente se implica, aunque en la noche que nosotros estuvimos (4 mesas de 2 y una de 4) hubo momentos que desaparecía y resultaba difícil encontrarlo. Pese a ello nos dejó muy buen sabor de boca su colaboración y los comentarios de algunos de los vinos bebidos.
Carta de vinos donde no sólo se atienden a los vinos insulares, sino que hay referencias muy interesantes de bodegas peninsulares, aunque éstos algo subidos de pecio.
Probamos diversas botellas blancas, entre las que cabría destacar El Níspero, un vino de La Palma de uva Albilla (21 €) de nariz muy frutal que en algún momento podría recordar a ciertos ruedas.
Cena larga, con platos a centro, donde pudimos probar cuatro entradas, dos pescados, dos carnes, algunos quesos y cuatro postres acompañados de cuatro copas de vinos dulce, tres blancos y un tinto.
Algunos errores de bulto en un par de platos, como un huevo que debería ser meloso y de yema líquida, pero que acabó resultando con textura compacta y sin mayor interés que un huevo duro, en una sabrosa crema de guisantes (arvejas). O un exceso de crema/nata en el acompañamiento de un Cherne, lo que hacían que el lácteo cubriera el pescado, que además no tenía excesivo sabor.
En las carnes, un pichón y un conejo relleno, mucha similitud en su acompañamiento, con una alta carga de pimientos, que no favorecían a las carnes, faltas de un elemento meloso que pudiera darle más humedad al plato, aunque el pichón tenía un punto de cocción muy interesante.
La parte positiva de la cena radicaba en los sabrosos fondos, (el “suquet” de una calabacín relleno de sama, o la sopa de guisantes y chorizo de Teror) donde la potencia sápida venían a hablar de un cocinero que trata de ofrecer en alguna de sus creaciones la intensidad necesario que es difícil encontrar en elementos gelatinizados, (¿puede una gelatina de tomate tener la intensidad de una rodaja de un maduro tomate? como la presentada en una ensalada de tomate, queso y maíz fresco frito)
Un muy interesante “mandarina/chocolate blanco/regaliz” sobresalía entre los postres probados.
Precios correctos, aunque parece elevado el Menú degustación, de cinco platos salados y dos dulces, a 49€, si tenemos en cuenta que tras nuestra larga cena (cuatro botellas y cinco copas de vino dulce) acabamos pagando 65€, con lo que la posibilidad de las medias raciones, o platos a centro, ofrece una mejor relación calidad/precio.
Tnnto la vajilla, como la cristalería, como la mantelería, de gran calidad.
Local muy recomnedable para conocer cual es punto actual de una culinaria muy viva

Visitamos el Rest el Duende y su localizacion no es demasiado facil. El lugar es agradable y el trato muy profesional.La vajilla, copas y servicio resultan mas que aceptable.Traen una cesta con cinco variedades de pan recien horneado que resultan extraordinarios. Nos sirvieron un aperitivo de gelatina de tomate con lapas y aceitunas negras.(Bueno).Comimos : Aguacate al queso canario y frutos secos,compota de higo, langostinos y aceite de hierbas(Muy Bueno). Pulpo con ensalada de pimientos,mojo de almendras y tosta de pan (Excelente).Filete de pampano al horno con vinagreta templada de tomate, oregano y alcaparras (Bueno). Carrilera de cerdo iberico sobre pure de garbanza, papas troquiladas, tomate seco y mojo de cilantro (excelente). Vino blanco Tierra de Frontos (D.O. Abona)en perfecta temperatura. Cafes. Precio para dos personas 82 euros.

Singular representante de la buena cocina en Tenerife. Trayectoria contrastada en los últimos años. Quizás los mejores de la isla basándonos en lo que sale de los fogones. Carta no muy larga como suele ocurrir en los restaurantes donde cada plato es una creación exclusiva pero suficiente. Presea de oro para el repostero, capaz de convertir los más sencillos postres en una experiencia cumbre.Léase quesillo helado, en crema espumosa con costra de azúcar quemada y al natural (tres en uno)o cualquiera otro. Un equilibrio sublime en las ensaladas. Personalmente y llevando los comentarios al extremo del sibarita, uso algo abusivo de los aceites en carnes, pescados y guisos que no piden tan excesivo aderezo por la calidad intrínseca de la materia prima. En esta ocasión, el magret resultó excesivamente fibroso y duro. Como es sabido, esta pieza del pato requiere trato muy delicado para evitar este común problema a menudo difícil de salvar como ocurre con el pulpo. Vajilla hermosa e impecable; cubertería y cristalería correcta; servicio en mesa excelente; mantelería regular. Carta de vinos completísima. Restaurante aseado y baños limpios. Las cartas poco cuidadas. El entorno es manifiestamente mejorable. Ecléctico e impersonal. Tiene espacio reservado para fumadores. Sinceras felicitaciones a los responsables de este lugar. Es un negocio difícil el de la restauración pero Uds. lo hacen bonito. Suerte.

Restaurante en auge en la zona norte de Tenerife. En los fogones Jesus Gonzalez, quien eleva a la maxima expresion la cocina canaria creativa.En los postres Pedro Rodriguez, premio a la labor de pasteleria y que recientemente ha sido premiado por su libro compartido de postres. Aunque al llegar no te inspira mucha confienza el lugar, entra y descubre los sabores que son capaces de traducir en bonitos y creativos platos. Para mi sin duda el mejor restaurante de Tenerife y posiblemente de Canarias de los que haya probado que son unos pocos. El servicio es bastante correcto. Buena bodega con una amplia coleccion de etiquetas de vinos y espirituosos.

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