Restaurante Gasset 75

8
Datos de Gasset 75
Precio Medio:
43 €
Valoración Media:
6.9 10
Servicio del vino:
6.8 10
Comida:
6.5 10
Entorno:
7.9 10
Calidad-precio:
4.3 10
Fotos:
0
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Añadir tipo de cocina
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 30,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: domingo

Teléfono


8 Opiniones de Gasset 75

Comida familiar en GASSET 75, que cómo su nombre indica está al final de Ortega y Gasset, una zona menos glamurosa que el principio de la calle, pero con más fundamento gastronómico (Sixto, Sanxenxo, Cazorla, etc.). Restaurante bien decorado pero con una disposición un poco complicada, con mucho recoveco y escaleras, y sin ventanas. Dos adultos y una peque. Nos sentaron en una especie de reservado de dos mesas en el que estuvimos solos y aislados durante toda la comida, y que no me gustó nada (pues parecía que estuviésemos castigados, prefiero un comedor abierto y ver gente que comer en una especie de submarino). De primero pedimos salmorejo muy correcto y una de croquetas de carabinero (muy sabrosas) y de jamón (pasables), de segundo un tataki de atún con tirabeques (riquísimo, lo mejor de la comida, buen producto y bien tratado), rabo de toro deshuesado (plato mejorable, con una salsa de vino un poco pesada –son las 10 de la noche y todavía estoy haciendo la digestión...-) y para la peque un escalope con patatas muy tierno (que no figuraba en carta, pero que nos hicieron muy amablemente). De postre un suflé de chocolate con helado industrial para compartir. Para beber un albariño Paco & Lola bien servido, y una botella de agua mineral Numen (mira que está rica esta agua y que mona es la botella). Todo esto con un café sólo salió por 85,65 euros, gracias a que íbamos con una oferta de descuento del 40% de El Tenedor (sin oferta hubiéramos pagado 117 euros). No nos ha convencido, quizá bueno para cenas de parejitas que se entretengan haciendo manitas (o lo que se tercie) entre las idas y venidas del camarero, en otro caso aburrido y poco adecuado para ir con enanos. A la comida le damos un aprobado, aunque la rcp es un poco regulera, menos mal que íbamos con descuento, si no, hubiéramos salido un poco cabreados. En este tipo de comida, dentro de en ese rango de precio hay opciones mucho mejores como Lakasa o Surtopía y sin descuentos ni gaitas.

No se si he estado en el mismo sitio que los demás o es que existe otro Gasset 75. La verdad es que no me he encontrado nada de lo que se comenta aquí, ni de los comentarios buenos, ni de los malos, simplemente no tiene nada que ver, por lo que supongo que ha cambiado de dueños en los últimos años...(No se si alguien puede confirmar esto)

Nos hemos encontrado un sitio elegante, con una barra decorada con cajas de madera de grandes caldos y eso nos ha causado una buena impresión, la verdad.
Tras tomar una copita de champagne louis roderer brut en la barra mientras esperábamos a unos amigos, hemos pasado a un pequeño reservado que se accedía a través del salón. El reservado no era muy grande, pero si lo suficiente como para estar ampliamente los seis amigos que habíamos quedado a cenar.
La carta, muy elegante, es amplia, con unos platos caracterizados por lo que se llama ahora "cocina de mercado". Constaba de bastantes entrantes, algunas ensaladas, guisos, platos de cuchara diarios que van variando según el día de la semana, pescados y carnes. Lo que más nos ha sorprendido ha sido encontrar medias raciones a la mitad justa de precio de la ración completa, y eso por desgracia brilla por su ausencia en la mayoría de restaurantes.
Nos hemos decidido por un huevo poché (crema de boletus, foie y trufa coronada por un huevo "poché" con caviar de trufa), unos trigueros con salmón y salmorejo, media ración de jamón y un kiwi con berberechos, sí sí, no se me ha ido la cabeza!!! un kiwi con berberechos naturales que cuando nos lo han ofrecido nos ha parecido una broma, pero al insistir tanto el maitre nos hemos animado y la verdad es que la mezcla de sabores no defrauda. Me gustaría destacar que el jamón estaba excelente y muy bien cortado, de ahí que no entiendo muy bien la transformación de este restaurante de villano a héroe....
Los segundos platos tampoco nos defraudaron, y digo esto porque nos "robamos" entre nosotros parte de los segundos, todos queríamos probar el plato de los demás. Unas buenas kokotxas de merluza al pil pil, que por cierto, estaba ligado como pocos y al mover el plato se contoneaba cual flan de huevo. Un excelente steak tartar que nos prepararon en la mesa, como se solía hacer antes y que por desgracia, ya no se hace. Un muy buen rabo de toro guisado como lo hace mi santa madre (espero que no lea esto porque me mata!!!) y desmigado, lo cual, a primera vista no me ha encantado porque pensaba que iba a perder la melosidad que le da la gelatina, pero me equivoqué! Un correcto Rodaballo. Y por último un lomo de vaca vieja de un kilo(gran detalle que lo nombren así en la carta porque estamos hartos de que nos pongan de buey cuando no lo es; si por los restauradores fuese, habría mas bueyes en España que conejos en la época de descaste), tengo que reconocer que la carne era espectacular! hacia mucho tiempo que no tomaba una carne con esa calidad, esa curación y hecha como mandan los canones, en una buena parrilla de carbón. Ole, ole y ole a esa vaca vieja gallega que nos ha deleitado con su carne que se deshacia en la boca cual mantequilla.
Este buen atracón lo estuvimos bañando con un Cesar Principe de Cigales, que es un señor vino y un más que correcto Melquior Reserva 2001 de rioja, que relación calidad precio nos pareció muy bueno.
Terminamos con una golosa bomba de chocolate y una tarta de queso con confitura de tomate, que fueron el colofón de una gran velada.
Mi opinión es que es un restaurante a tener en cuenta, por sus buenas materias primas y el correcto trato de las mismas. Eso sí, volveré pronto sólo por el gusanillo de la historia que encierra, porque tanta diferencia respecto a lo que he leído en los comentarios tiene que tener alguna explicación.

Jamon cortado a maquina carta austera y solo merece la pena la carne sin ser nada del otro mundo y sale por 50 euros persona. tomamos jamon chuletitas de cordero y entrecot con un sorbete y un abadia retuerta seleccion especial y 2 cafes

Quiero expresar mi decepción con este sitio y de alguna manera, con las valoraciones y comentarios hechos anteriormente sobre el mismo.

Voy a enumerar mis obsevaciones:1) De tranquilo y perfecto para charlar nada. Fue ruidoso, no ruidosísimo, tanto que apenas podía entablar una conversación con mi mujer. 2) Las cartas estaban sucias, manchadas de vino y no sé qué más. 3) Pedí una cerveza para empezar y me la trajeron en un tubo, como en un chiringuito. 4) El vino, y Cyan de Toro, se sirvió caliente (tuve que pedir que nos lo enfriaran) y un poco pasado. La carta en general era floja. Pocas cosas interesantes. 5) Los chipirones estaban duros. A 15 euros, ya pueden estar en condiciones. 6) La ensalada de tomate con ventresca estaba más o menos decente. Quizá el mejor plato de la cena. 7) La lubina que pidió mi mujer, ahogada (vamos sumergida) en aceite oliva, y no se sirvió limpia de espinas, ni se ofreció. 8) El solomillo de ternera gallega, lo pedí tirando a poca hecha, me lo trajeron tirando a muy hecha y bastante dura para lo que es un solomillo. Ni lo terminé, cosa que no hago nunca.
9) No pedimos postre por el ruido y porque ya no nos apetecía.

Puede que sea esta un mala noche, no lo niego, o que haya habido un cambio de dueño o cocinero que haya afectado la calidad del sitio, (y es verdad que el servicio era correcto y los camareros muy simpáticos), pero me estaba fijando en lo que ponían en las otras mesas, y no me estaba impresionando mucho.

He cenado un par de veces en Gasset 75, la primera con mi pareja y la segunda con unos amigos. Se come muy bien, es un lugar tranquilo donde se puede charlar sin problemas. Cocina mediterránea, los postres son de lo más original (helado de cardo, de aceite de oliva...), riquísimo todo. Además, se puede disfrutar después de la comida de una sesión de oxigenoterapia de forma gratuita. No viene nada mal!Su decoración minimalista también le da un toque de lo más chic.

Fuimos a este restaurante de casualidad para celebrar el segundo aniversario de novios.
Es un restaurante en una calle muy tranquila de Madrid, pequeño, con pocas mesas, pero muy acogedor y muy íntimo.
Empezamos con un aperitivo que nos sirvieron, consistente en caldo casero y una empanadilla de chorizo.
Nosotros pedimos de primero un carpaccio de lenguado y salmón, y unas setas japonesas con una salsa.
De segundo un solomillo de carne argentina y unas capelettis de gorgonzola (pasta rellena de jamón de queso).
Para terminar, de postre un mousse de dulce de leche y un sorbete de fresas al cava.
Y al final nos sirvieron un chupito de manzana sin coste alguno, de regalo de la casa.
Todo está a un nivel bastante bueno y el precio es bastante asequible a lo que se paga en Madrid para un restaurante de este estilo, 75€ 2 personas.
El servicio fue muy rápido, las camareras muy atentas y los platos abundantes.
No tomamos vino.

Siempre que voy a Madrid procuro cenar un dia alli .Selección de pinchos excelente.Para no perderse el de solomillo ,foie y reducción de PX.
Tiene comedor al fondo .

Lo más destacable, para mi, de este restaurante es la increible RCP en el menú del medio día (10€) con un vino de la casa buenísimo. La opción de carta no la conozco, ni la seleción de vinos, pero imagino que debe ser bueno. El sitio es muy agradable y el servicio muy profesional. Recomendado el plato de carne (creo que era entraña) con patatas. Delicioso!

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