Restaurante Arrels

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Datos de Arrels
Precio Medio:
54 €
Valoración Media:
7.0 10
Servicio del vino:
5.0 10
Comida:
7.8 10
Entorno:
7.8 10
Calidad-precio:
7.0 10
Fotos:
0
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Creativa - de Autor
Vino por copas:
Precio desde 52,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


2 Opiniones de Arrels

Em costa fer la reserva, l'única manera és per telèfon. Truque dos dies a hores diferents a un mòbil. No l'agafen. L'endemà em truquen ells i per fi, reserve. Efectivament el local és bonic, barregen modernitat i tradició rústica saguntina. Això sí, haig de canviar-me de lloc perquè la llum del focus de la taula em ve directa als ulls. 

Demanem el menú Arrels. Pregunte pels plats que hi inclou, i em diuen que és un menú que la xef ha combinat i estudiat molt bé, i que per això no n'hi ha possibilitat d'alternatives. Trauen la carta de vins, justa i variada. M'agrada, demane una ampolla de Xisto, un vi portugués. El cambrer posa cara d'estranyat, no m'entén, busca en la carta aquell que li he demanat... Torna als 2 minuts dient allò que ja sabíem: no el tenen. Doncs molt mal. Aquells als quals ens agrada el vi, sabem quina és la decepció que ens entra quan en triem un que tenim ganes de conèixer, i com quedem de despagats si no el tenen, i més en una carta justeta. El canviem pel Garum 2018, vi bo que ja coneixíem.

No ens serveixen res més fins que no comencen a traure els snacks, una llàstima, perquè ens agrada menjar i beure, no beure a soles. Dels 4, tres molt bons (per exemple, la navaixa). El ximet, pèssim (fritangós).

Els aperitius tots excel·lents, amb salses i cremes perfectes, amb verduretes al punt, amb aromes d'herbes i condiments molt encertats. Sobreeixen les lleteroles. Una llàstima les quantitats escassíssimes (per exemple, el moll: a penes mig llom d'un mini moll; per tant, poden traure'n 4 racions).

Els plats principals: lluç i rellomello. Els dos plats escassos també. El peix amb l'espàrrec molt bo; la carn regular, vulgar i malament tallada.

El prepostre fred em va agradar, fet amb boletes de poma congelades. Tanmateix, el postre, no, primer perquè era també gelat, de xocolata en aquest cas, inadequat perquè estem a finals de novembre i perquè damunt el plat anterior ja era gelat, i tercer perquè la xef se suposa que fa un menú ben pensat, cohesionat i lògic, però eixe final no ho és. A més, la xocolata no deia res.

Per últim, ens van cobrar per 2 llesquetes de pa (no dos pans sencers), és a dir, per una llesca per comensal que en acabar-se'n mai van reposar-la, 3 euros.

Em vaig quedar amb fam. Preferiria pagar més, i menjar més. Diu ser una cuina de mercat, però producte de mercat diari n'hi ha de ben poc, extremosament escàs; en canvi, sí d'elaboració. 

Nota global: 5,5 (les errades greus, com és lògic, penalitzen greument)

En la subida al castillo de Sagunto y en las caballerizas de un antiguo palacio medieval que conserva un par de arcos góticos, más otro mozárabe y hasta uno románico, está instalado este restaurante de la jóven chef Vicky Sevilla con una cocina creativa interesante sin olvidar sus raices (arrels) sobre una cocina de mercado mediterránea. Tiene el impulso de la juventud (premio Promesa de la Cocina Valenciana 2018) y la formación en importantes cocinas de chefs de la comunidad como Susi Diaz (La Finca) y Begoña Rodrigo (La Salita) y cuenta con magnífica técnica y un vistoso emplatado, además de importante personalidad como sus mentoras. Lástima no poderla ver personalmente.

El acceso en coche no es nada fácil si sigues a Google porque pretende meterte por calles de circulación restringida (mejor poner Ayuntamiento, aparcar y caminar un poco), pero el esfuerzo merece la pena. En una zona de ensanche de la subida al castillo y de forma poco llamativa tienes la puerta de acceso a un local de amplia entrada, muy rectangular y profundo con sus llamativos arcos y un comedor bien decorado, amplias mesas separadas y muy bien ubicadas, silloncitos muy cómodos, bonita decoración sobre la mesa, buenas copas y cubiertos, variada y bonita vajilla bien conjuntada, cambio de cubiertos en cada plato (salvo del primer al segundo entrante que repetimos cuchara ¿?) ... pero sin mantel y con posavasos (¡cuanto daño ha hecho el Noma en la venta de mantelerías!). El servicio en sala perfecto, llevado por Clara (la jefa) y Raúl (ayudante) en cercanía, pero con máxima profesionalidad y fundamentos. El local con pocas mesas ocupadas ya avisa que la plaza no es fácil.

La carta de vinos es variada, sin excesos de aspiraciones cubriendo los grupos y con precios al uso. El servicio consistió en una buena presentación y descorche con llegada a buena temperatura, dado a catar y a la cubitera con algún esporádico servicio, que hubiera podido ser más frecuente dada la cantidad de mesas vacías. Elegimos un buen cava de AT Roca en copas diferentes (flauta y vino), el Esparter Reserva 2014 (28€); por supuesto tamnbién hubo agua sin gas de medio litro.

La carta de comidas es cerrada para tres menús (15-30-30€) sin incluir pan (muy muy básico, aspecto a mejorar) ni bebidas; el primero ("Ejecutivo") solo presente en los dias laborables, excepto lunes cerrado, con entrante, principal y postre. Optamos por el menú más largo y además nos permitieron hacer un par de cambios, lo que por infrecuente, es muy de agradecer. Dos amigos a comer (las cenas solo hay en fin de semana) y disfrutamos de 4 snacks, 4 entrantes, pescado y carne, prepostre y postre. En detalle:

. los snacks: consistente en 4 bocaditos para comer con la mano: pan hojaldrado de tombet de habas con blanquet: ganó por goleada, de lo mejor de la comida, puro sabor y tetxura. Guiso frío de anguila ahumada: correcto. Ensalada de verano con pepino dulce, sardina ahumada y huevas de arenque: bien. Tartaleta de queso azul y frambuesa: menos elaborada y demasiada oposición de sabores.

. tartar de salmonete con crême brulée de coliflor tostada: inhabitual la utilización de este pescado en tartar, bien la crema que aporta elegancia a pesar de su origen.

. cremoso de queso de Almedijar con tierra de almendras y pesto de rúcula: muy buen queso y se complementa bien con el resto.

. judias fritas, cebolleta y jugo de tellinas con tomate: las judias boby fritas a modo de piparras son una sorpresa muy bien realizada; el jugo sorprende con el resto pero está muy bien de sabor.

. verdinas, cocochas y perejil: cocochas de bacalao en jugo de perejil y con unas excelentes alubias, prácticamente enteras para masticar, pero les hacía percibir mejor su textura y sabor.

. merluza con emulsión de espárragos blancos y los verdes aliñados: buen producto, buena cocción y bien los complementos sin quitar protagonismo.

. cochinillo con salsa de calvados y chutney de manzana especiada: una pena el golpe de calor con una piel gomosa y nada crujiente.

. prepostre: ensalada de frutas con helado de aceite de oliva: muy refrescante y ligero y muy helado, el propio helado, que casi no se percibía sabor.

. postre: multitexturas de chocolate: variedad de texturas de chocolate en un mismo cuenco, que quizás merecerían explayarse en un plato.

Habiamos cambiado el solomillo por cochinillo (fracaso) y el postre previsto por el de chocolate (éxito).

Un buen café sin petits fours añadidos, con una buena cocina creativa y buen producto, con las raciones propias de esta cocina, un buen emplatado, un buen local y un precio adecuado. Un restaurante que puede inagurar pronto la presencia de plato Michelín en la ciudad.

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