Restaurante Namúa Gastronomic en Valencia
Restaurante Namúa Gastronomic
País:
España
Provincia:
Localidad:
Cód. Postal:
Tipo de cocina:
Vino por copas:
Precio desde:
24,00 €
(precio más bajo introducido por un usuario)
Nota de cata PRECIO MEDIO:
35 €
Nota de cata VALORACIÓN MEDIA:
7.5
Servicio del vino SERVICIO DEL VINO
6.5
Comida COMIDA
8.5
Precio medio entorno ENTORNO
7.0
RCP CALIDAD-PRECIO
7.8
Opiniones de Namúa Gastronomic
OPINIONES
4

El restaurante Namúa echó a andar en el popular barrio del Carmen de Valencia. Según parece, el proyecto tuvo éxito y su propietario, Víctor Soriano, decidió abrir un segundo local en la Avenida del Puerto. Luego llegó la pandemia, las cosas se complicaron y los planes trazados tuvieron que cambiar. A día de hoy el local del Carmen aún no ha reabierto sus puertas (y desconozco si algún día volverá a hacerlo) y sólo se atiende en el nuevo emplazamiento.

Si les soy sincero, no llegué a entrar en el local. La reserva la hizo otra persona y pidió expresamente que nos colocasen en la terraza, siempre que la climatología acompañase, claro. Se dio el caso y, como no surgió ninguna necesidad de pasar al interior, no estoy en condiciones de describirles la sala. Desde fuera se percibe que se trata de un local limpio, modernete y agradable. El mobiliario de tonalidades claras, las paredes en esa misma gama… Se debe estar bien.

Víctor Soriano se formó bajo el auspicio de Raúl Alexandre, según leo en la red. Raúl cuenta con una legión de fans en la capital del Turia. Yo estuve una vez en el mal logrado Vinícolas donde él oficiaba y ciertamente me gustó. También tuve la oportunidad de asistir a un taller de cocina que impartió en el restaurante y dejó bien claro que, en temas de cocina, tenía muy buena mano. Haber estado bastantes años a su lado ya es un buen augurio.

La carta de Namúa se estructura en entrantes, platos de cuchara, carnes, pescados y postres. Parece ser que está siendo sometida a revisión pues, al entregárnosla, nos avisan que hay algunas propuestas marcadas con una cruz que han dejado de preparar. También nos indican que podemos optar por un menú que incluye seis de los entrantes y un postre y que se ofrece por un precio de 27,50€. Optamos por ésta con lo que no le presto a la carta toda la atención que se merece.

- Buñuelo de bacalao: Impresionante en cuanto a sabor y ejecución. Se sirve sobre una base de allioli suave y se corona con una corteza crujiente de su propia piel. Muy, muy rico.

- Croqueta de blanc i negre (butifarra y blanquet): Croquetón de forma esférica con las mismas trazas: técnica impecable y sabor muy logrado.

- Lienzo de ensaladilla: El protagonista del lienzo, o sea la ensaladilla, se dispone en tantos montones como comensales comparten el plato, entiendo. En nuestro caso fuimos tres. Después se decora el plato con trazos de mayonesa, mostaza, encurtidos molidos… a modo de pintura moderna. Rica sin enamorar. Cantidad generosa, eso sí.

- Lienzo de bravas: Nos sirven tres medias patatas asadas al horno (recordar que somos tres comensales) cubiertas de una especie de majado hecho con patata machacada y una peculiar salsa brava. Cierta similitud en la presentación con el lienzo anterior aunque aquí los trazos se sustituyen por motas y la mayonesa y la mostaza por allioli y salsas de diferente grado de picante. Nos han gustado mucho.

- Tiradito de corvina: el plato no va incluido en el menú, pero, como veníamos con hambre, hemos decidido pedirlo como refuerzo de éste. Lo encontramos muy rico, con un género de calidad y frescura notable y un aliño repleto de personalidad y no apto para todos los públicos: soja, jengibre y menta. Nosotros somos de los que agradecemos ese extra de punch.

- Mejillones con salsa cítrica: Perfectos de cocción, evitando pasarlos lo cual provoca que alguno de ellos no llegue a abrirse. La salsa merece valoración aparte. Partimos de la base que está rica, sin discusión, pero encontramos en ella ingredientes de cuya presencia nos enteramos más por la vista que por su impronta en nuestro paladar. El sabor en sí nos recuerda a una rica salsa marinera y, como tal, intuyo que se ha usado pimentón. No notamos en cambió reminiscencia alguna a la citronela que encontramos en forma de tallo, ni a las hojas de lima Kefir ni a las rodajas de naranja. En mi humilde opinión o se opta por una línea marcadamente mediterránea o por la vía thai. El resultado de combinarlas no es fallido, insisto. Simplemente no se percibe.

- Ensaimada Almusafes: homenajeando el famoso bocata de sobrasada, queso y cebolla caramelizada aunque sustituyendo aquí el pan por una base de hojaldre cuyo sabor recuerda al típico dulce balear. Contundente, pero muy rica.

- Tarta de queso: una muy buena tarta con la base de grosor correcto, una rica crema de queso y la cobertura crunch de caramelo. Vicio puro.

La carta de vinos se nos antoja algo corta y falta de algunas referencias más “gastronómicas” para aquellos comensales más “frikis” que se presupone que visitarán el local con el argumento ya citado del “renombre” que tiene el cocinero. Todas las propuestas son de precio bajo y el sobrecargo aplicado entra dentro de lo razonable. Hemos tomado un Azpilicueta Viura DO Rioja.

Local que está llamado a ser restaurante de referencia para la gente del barrio, no me cabe la menor duda, pero que seguiremos con atención por ver si ese éxito se expande entre otro público menos cercano  con ganas e descubrir lugares interesantes.

Fuimos con un cupón regalo de Groupon, en el que se ofrecía un menú de degustación. Estos fueron los platos:

- Carpaccio de corvina

- Patata brava

- Canelón de puchero valenciano

- Buñuelos de bacalao

- Secreto ibérico

- Falso tocino de cielo (flan de uva)

El menú iba con copa de vino o agua. El vino tinto, no estaba mal.

Sobre el menú, destacar la patata brava y el secreto ibérico. Lo peor, el postre. Insipido a más no poder.

Entorno mejorable, porque si tienes una mesa muy ruidosa cerca (despedida de soltero), lo tienes claro. Difícil acceso, por el aparcamiento.

 

 

 

Un local muy de barrio en su apariencia, con la clásica forma de tubo de las plantas bajas individuales, con una barra a un lado y fila de mesas al otro lado que se amplían al fondo al llegar a la zona de entrada de la cocina. La decoración es sencilla pero transmite cierta calidez y luminosidad. La zona del fondo es muy, muy ruidosa a nada que haya un pequeño grupo. La separación y tamaño de mesas es aceptable, con sillas correctas (peor los bancos de la pared), manteles individuales, copas correctas, destacable la vajilla.

Carta de vinos corta pero con vinos interesantes prácticamente en rango de precios de 10-20€ todos, con 9 opciones de blancos, 9 de tintos, 2 rosados y 2 cavas. No parece que el tipo de clientes les exija otra cosa, pero esos platos merece más, tener algún vino de más nivel para ocasiones especiales. Nos decantamos por empezar por unas cervezas a la llegada, Brabante, la oro y la oscura; seguimos con Mestizaje blanco (17€) y terminamos con La Maldita (14€), una garnacha de Rioja tan sencilla como agradable. El servicio básico de dar a catar y a la cubitera o a la mesa para autoservicio pese a no haber exceso de trabajo en la sala. El blanco llegó caliente en su inicio, no así el tinto que vino bien atemperado.

La carta de comidas que prepara el chef, Victor, tras un amplio recorrido por muy reconocidas cocinas valencianas, plantea un menú del día (19,50€), menú de tapas (22,50€), una carta de tapas gastronómicas, platos fuera de carta. Nos pareció prescindible el menú del día ante las opciones del otro menú, y como queríamos probar alguna tapa gastronómica más, lo reforzamos con algún extra. Ante esta situación salió el chef y nos indicó que probablemente fuera innecesario y excesivo, pero insistimos en que no nos subestimara y solo aceptamos rebajar las dos croquetas por persona a la mitad. Esta situación y el hecho de que estuviera el local con poca clientela permitió varios encuentros y comentarios. La conversación hubiera merecido más tiempo.

Cuatro para comer, compartiendo tapa cada dos comensales, lo que deja casi más en el concepto de ración que en el tamaño de tapa que entendemos. Las presentaciones y emplatados muy vistosos con abundante decoración, sin escatimar tiempo de montaje aunque quizás con el local lleno, el tempo de ritmo de servicio se vea perjudicado. Una cocina que merece más que quedarse en un menú de tapas.

Lo comido como extra (.) y lo incluido en el menú (-) que tomamos en orden de servicio:

. anchoas San Filipo 0: buen tamaño, buena calidad, sobre una base alternativa (cremoso) al tomate clásico, pero que resta algo de sabor al actor principal, al igual que la pequeña decoración complementaria con una lámina de aceituna, de cebolla y alguna cosa más que no recuerdo.

. croqueta de carrillera con setas y trufa: perfecta en su rebozado y fritura, jugosa en su interior y muy bien de sabor.

- mejillón gallego con cítricos y pimentón: correcto en su materia prima, muy bueno el caldo resultante.

- buñuelo de bacalao: recuerda mucho al de Raúl Alexandre de donde debió de conocerlo. Por tanto, muy bien desarrollado, sabroso, casi crujiente en su exterior y jugoso en su interior.

- tiradito de dorada con vinagreta de jengibre y soja: presentado a modo de pizza con una estética muy bonita y sorprendente, pero lo importante, el sabor también en buen nivel.

- guiso de pulpo encebollado con huevo roto: presentado en mini sarten en una estética más ruda, pero de nuevo, el sabor en buen nivel

- carpaccio de boletus con jugo de carne, foie y parmesano: un plato a no perderse, generoso en boletus, sabroso con unos ingredientes que están ahí por separado pero que forman un buen conjunto en la boca.

- nuestra versión de la patata brava: presentado en un lienzo que recuerda (salvando distancias) los platos de DiverXO. Debía haberse servido con antelación pero fue el último. Muy recomendable.

- postres compartidos: cremoso de chocolate con praliné de avellana con helado de dulce de leche y crumble de mantequilla, falso tocino de cielo de uva con espuma de yogurt. 

. otros postres fuera de menú: torrija de chocolate blanco y torrija de coca cola. Como los anteriores, todo correctos en su presentación y planteamiento.

Rematamos con cafés, según demanda, y nos ofrecieron algún chupito de la casa, a destacar el de mistela de moscatel Mig Segle, mientras departíamos con el chef al quedarnos solos en el local, una vez más.

Sin estar trabajando sobre producto caro, hay mucha cocina en estas gastrotapas, generosas en su ración y trabajadas en su presentación. Merecen más que estar en un menú de diario.

Un sitio a seguir evolución porque tiene que crecer en ideas y novedades, pues, como los buenos guisos, se ve que detrás hay una buena base y no un máster de la Juan Carlos I.

 

Estuve el viernes pasado con mi esposa y otra pareja de amigos , esta es la tercera vez que como o ceno en Namua, como siempre estupendo.
En esta ocasión , Victor nos recomendó varios platos , los buñuelos de bacalao con cocohas al pil pil, lienzo de rusa , lienzo de bravas , un carpacho de dorada y entrecot trinchado , todo para compartir.El postre individual ..una delicia ..torrija de chocolate blanco con helado ( espectacular )tomamos seis cervezas y agua , dos cafes . el precio nos parecio correctisimo pagamos 47 € la pareja .
Muy recomendable , REPETIREMOS ...

Cookies en verema.com

Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Configuración de cookies”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.

Aceptar