Restaurante Birlibirloque en Valencia
Restaurante Birlibirloque
País:
España
Provincia:
Localidad:
Dirección:
Cód. Postal:
Tipo de cocina:
Vino por copas:
Precio desde:
5,20 €
(precio más bajo introducido por un usuario)
Nota de cata PRECIO MEDIO:
27 €
Nota de cata VALORACIÓN MEDIA:
7.4
Servicio del vino SERVICIO DEL VINO
7.3
Comida COMIDA
6.7
Precio medio entorno ENTORNO
7.8
RCP CALIDAD-PRECIO
7.5
Opiniones de Birlibirloque
OPINIONES
6

Después de haber tenido una decepción en Entrevins (el restaurante de arriba, se puede ver muchísimos comentarios que considero como inutiles). Hemos ido abajo el restaurante de tapeo. Resultado mucho mejor que imaginado en referencia a la mala experiencia citada antes.
Por miedo pedimos jamón, muy bueno, queso sin interés, bravas buenas pero clásicas, taco de cordero buenísimo y también mini-hamburgeso igual.
La diferencia entre el resto, que se dice gastro, y él de tapeo es comparar el día y la noche.
El birlibirloque vale la pena y con un precio razonable. Volveremos para probar mas cosas de las tapas elaboradas.

Propuesta de calidad la que ofrecen también para la hora del almuerzo. Bocadillo a elegir de una lista de unos 6 o 7 con pequeña ensalada de tomate y cebolla, cacau del collaret de rigor y bebida por 5,20€. 

Muy acertado el que tomé de roast beef con salsa tártara y rúcula. El pan crujiente y correcto y buen contenido. Sencillo pero rico.

De lo mejor de la zona para almorzar y a muy buen precio. 

Primera incursión en el gastrobar de Guillaume, y como era de esperar, un gran acierto.

Servicio rápido y atento por parte del personal de la casa. Para cenar optamos por el menú (19 €) con buenas tapas, destacando el tataki de aguja de vacuno con praliné de cacau y brotes de soja y el pepito de ternera y tomate almibarado.

De postre, el inigualable Choco-Blas.

Bebida: Cervezas y vino D.O. Ribera de Duero Erial de Epifanio Rivera.

Buena opción para cenar en pleno centro de Valencia.
 

Amigo al que hacía tiempo que no veía y encuentro por el centro, propició la segunda visita a Birlibirloque. Algo de picar al centro para compartir entre dos:
- Croquetas de jamón (4ud/6€). Buenas, rebozado fino e interior bastante cremoso. Una mermelada de membrillo buena aporta el punto dulce.
- Albóndigas de sepia y jengibre (10€). Ricas. Cubiertas con un rebozado “tipo tempura” y la salsa densa y destacable.
- Steak tartar (16€). Muy bueno. Cortado a cuchillo y bien aliñado. Picantito, para mi perfecto, aunque no se consulta. Acompañado con un helado de mostaza, una confitura de cebolla frita y tres tostaditas caseras de pan blanco.
A modo individual, tomé el tuétano a la brasa con tomate y cilantro (3,5€). Medio hueso abierto por la mitad, sal gorda y el tomate y cilantro en un cuenco tipo “pico de gallo”. ¿Qué quieren que les diga? A mí me gustó y eso de poder pedirlo como quien pide unas bravas aún me gusta más.
Un taco de cordero para el amigo, que no probé, y dos correctos postres: Choco Blas (5€) y “tarta de queso” (va montada en un vasito, 4€) cerraron la comanda.
De beber, un doble (2€), dos copas de Lomalta (a 2,30€ cu) y una copa de Lágrima Malbec (4,80€). Todos a buena temperatura y en buenas copas aunque ya servidos y sin ver botella. El servicio muy bien, como la otra vez.

Pues sí, esta vez me gustó la comida y volveré en cuanto pueda a por el chuletón. Mejor elección de platos por nuestra parte, mayor rodaje en esta ubicación… quizás un poco de todo. Recomendable. Local llamado a ser de referencia con barra para picar de calidad y comida informal en una zona en la que no abunda.

La nueva apuesta de Guillaume de Entrevins, porque así lo llama todo el mundo, es verdaderamente espectacular. Menudo par de restaurantes se ha montado en pleno centro de Valencia.

En esta ocasión visitamos el gastrobar de la planta baja, aunque como fuimos a celebrar nuestra sesión mensual de cata de la Peña la Verema, nos instalaron en el imponente sótano del edificio, una sala de techo abovedado y ladrillo caravista desde el que se accede a un antiguo refugio de la guerra civil española y a unas ruinas de la antigua Valentia.

Y en este entorno, que no le servirá a todo el mundo, pues lo lógico será disfrutar de la planta principal, nos dispusimos a cenar un menú de 5 tapas por 29€, al que añadimos un chuletón a compartir, subiendo la cuenta a unos comedidos 40€.

Tataki de atún con crema de guacamole, muy bueno, aunque ya estemos un poco hartos de los tatakis y las cremas de guacamole (que no guacamole), este estaba rico, así que al César lo que es del César. Hay que quitarse los complejos y prepararse para el segundo plato.

Buñuelos de bacalao, muy ricos, de nuevo volvemos a lo mismo: los hemos probado en 150 sitios distintos pero cuando están buenos ¡qué buenos están!

Albóndigas de sepia y jengibre ¡Ay va, que nos salimos de madre! Muy buenas, de lo mejor que probé esa noche.

Saam de panceta, uno de los bocados me menos logrado encontré, además de la pesadez del mismo que no se logró aligerar con la salsa.

Taco mexicano con cordero, berenjena y ras el hanout. Es curioso porque aunque el plato se anuncia como taco (y taco es) no destaca su carácter mexicano, sino que ese cordero, la berenjena y las especias te transportan más al Norte de África, nada extraño por otro lado con el toque de ras el hanout que lleva. Pssst, tienen un aceite picante realmente digno de ser probado, hasta pica.

Y hasta aquí el menú de cinco tapas de Birlibirloque que nimbamos con un pedazo de chuletón con 41 días de maduración... para rebajar.

El postre, entre que llegué más que lleno y que no soy muy de dulce, mejor no lo comento porque no me emocionó.

En cuanto a la carta de vinos y servicio del mismo hay que decir que contar con Guillaume es todo un lujo, así que si a eso sumas unas buenas copas y un trato acorde, la experiencia es notable. Excepcionales los dos champagnes y el blanco inicial, Finca Las Caraballas, un verdejo de verdad, de los que se pueden beber y hasta disfrutar.

Ya sé que todos habéis estado en El Bulli en muchas ocasiones y en casa se come pavo trufado a diario, pero de vez en cuando hay que dejar que el paladar descanse, olvidar las espumas, las esferificaciones y los producto acompañados del "de + procedencia". Y para estos momentos de relax, de gastronomía de sofá y zapatillas de estar por casa, este restaurante cumple con las expectativas.

Estoy deseando volver a comer en la barra y disfrutar de más de estos placeres mundanos.

Gastrobar y barra situada en la planta baja de Entrevins. Local bonito y abierto con una zona de mesas altas y barras con vistas a la calle La Paz y una zona interior con mesas.
Visita de viernes noche para tomar algo y probarlo. La carta con alguna propuesta diferente y clásicos (steak tartar, tataki atún, entrecote, pulpo).
Mientras decidimos, un buen vermú y cerveza Ambar de barril.

- Tataki de atún con crema de guacamole (11€). Muy flojo. Extraordinariamente salado y nada sabroso. El atún muy normalito y la crema de guacamole para olvidar.
- Filetes de caballa a la llama, brotes verdes, apio, aceitunas negras y vinagreta de tomate y pipas de calabaza (9,5€) No gustó nada. Adolecía el plato en su conjunto también de un exceso de sal. Los brotes sin ninguna gracia. Lo mejor del plato las pipas de calabaza.
- Coca de oli con presa de Ibérico ahumada con hierbas mediterránea, manzana verde, crema de cebolla tostada y rúcula. (9€) Plato correcto aunque sin mucha sorpresa. Mejoraría si la presa no se sirviera fría de refrigerador. Buen punto de sal.
- Taco mejicano con cordero, berenjena y ras el hanout (4€) Un muy buen bocado, sin duda el mejor de la cena. El cordero desmigado y sabroso con la berenjena. Destacable la tortilla de maíz.
Vinos por copas entre 3 y 5€ servidos a buena temperatura en copas Schott.

Tal vez hicimos una mala elección en la comida o no fue su mejor día, pero la sensación fue de decepción. Puede que vuelva a beber algo y tomar el taco, pero tardaré en volver para una cena informal. Servicio atento y correcto.

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