Restaurante Teresa Carles Barcelona en Barcelona
  

Restaurante Teresa Carles Barcelona

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Datos de Teresa Carles Barcelona
Precio Medio:
27 €
Valoración Media:
5.5 10
Servicio del vino:
6.0 10
Comida:
7.0 10
Entorno:
5.0 10
Calidad-precio:
4.8 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Catalana, Vegetariana
Vino por copas:
Precio desde 14,25 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: No cierra

Teléfono


5 Opiniones de Teresa Carles Barcelona

Segunda vez que visito este famoso restaurante vegetariano (la última hace ya 6 años), ahora a petición de mi novia que le hacía gracia probar uno. Llegamos un martes de agosto un poquito antes de las 14h y ningún problema para conseguir mesa a pesar de no tener reserva. El local es muy amplio con varios comedores. En las mesas, AOVE y vinagre de calidad. Nos sitúan primero en una pero al cabo de un minuto nos dicen si nos importa movernos a otra. Ningún problema pero sí que es un pequeño fallo. Tampoco da muchos puntos el tener las mesas tan cerca, la verdad es que está todo muy apretado, no te sientes cómodo. 

Hay varios menús combinando entrante, principal y postre. Escogimos el que lleva todo que sale por 14.45 eur con IVA. Vuelvo a opinar lo mismo que en el 2013: un menú de mediodía tiene que incluir bebida, aunque sea agua. Y el precio de la misma no es barato. 1.95 eur por medio litro de agua desionizada (que considero que habría de ser gratis o incluida en el menú) que no se puede comparar con la mineral. Y 3.50 eur por una copa de vino muy discreto (servido eso sí a buena temperatura) me parece excesivo. Le he aprobado la relación calidad/precio esta vez porque tenía el día bueno...

Pero hablemos de las cosas positivas: la comida vale mucho la pena porque no solamente es sana sino que está bien presentada y con variedad para escoger (2 entrantes, 5 primeros y 3 postres) aunque eso sí, es la misma toda la semana. Para empezar los dos tomamos una crema fría de espárragos verdes con rabanitos. Muy suave y sabrosa a la vez, la textura también de notable. Como principal yo me decidí por unos pastelitos de berenjena y ajos tiernos con velouté de puerros. De forma circular, la cantidad era más que correcta y muy ricos de sabor con una salsita verde por encima. Mi pareja tomó arroz integral con setas. También buena cantidad, no me gustó tanto (no estoy acostumbrado al integral) aunque las setas lo mejoraban.

De postre mi novia tomó un vegan Sacher que estaba riquísimo con frutos del bosque por encima. Ni te enterabas que era vegano, un postre de notable alto. Yo una especie de batido servido en una copa estrecha. De melocotón con yogur de soja y praliné de almendras... no llego a apreciar todos los sabores pero me gustó: tipo sopa fría (se tomaba con cuchara que por cierto era demasiado grande para la copita...) y con trocitos de almendra que combinaban muy bien.

En resumen, comida vegetariana que no lo parece, un lugar al que acercarse de vez en cuando. Vuelvo a reiterar que pagar casi 20 eur me parece un poquito excesivo al ser menú de mediodía pero me imagino que tienen éxito y se lo pueden permitir. También es cierto que tiene mucho personal y que está en el centro. Otro detalle a valorar es lo estructurado de la carta dejando bien claro si un plato es de verduras, legumbre, pasta... Lo healthy está de moda. 

  • Crema fría de espárragos con rabanitos

  • Pastelitos de berenjenas y ajos tiernos con velouté de puerros

Sin duda está de moda, tiene tres salas, todas repletas y antes de las nueve de la noche, por lo que yo diría que llenan dos veces.

Un vegetariano incluso para los no vegetarianos, me explico, los dos platos que elegí perfectamente los podría haber elegido en otro restaurante convencional.

Un espacio amplio en la recepción del restaurante con productos expuestos a la vista, como reclamo, que supongo intentan dar una imagen de calidad y saludable, lo consiguen.

Tiene tres salas, las mesas son pequeñas, la de dos personas, demasiado pequeñas, algunas mesas muy juntas, las sillas incomodas, el ambiente no es tan ruidoso como podría parecer al principio al tener tantas mesas y estar tan lleno, ya que son tres salas separadas, y el "ruido", se distribuye. Decoración moderna, agradable.

Servicio joven, atento y eficaz, buenas y acertadas explicaciones sobre los platos, a pesar de estar lleno, la rapidez del servicio fue correcta.

Para empezar:

- Trixat d'Alguerri, con patata, col, garbanzos y pilota catalana, el tinxat es un plato de invierno típico de la Cerdanya, aunque este debe ser mas la versión leridana. Lo cierto es que este sabia mas a las sobras del cocido cuando las sirves todas mezcladas al dia siguiente, en cualquier caso, estaba relamente bueno, como curiosidad, además de la pilota, viene con butifarra negra (ingrediente típico del trinxat), en su versión vegana, con un sabor mas a morcilla, es curioso porque obviamente, no era morcilla, al menos la morcilla de toda la vida.

- Corazón partio, cuatro piezas de corazón de alcachofas rellenos de cebolla caramelizada y boletus, coronados con huevo de codorniz y aceite de trufa, mas para perfumar que para aportar sabor, sobraba la última hoja de la alcachofa, por lo demás bien, un buen entrante.

Los principales:

- Cuores de pera y gorgonzola, unos rabioli grandes nadando en una crema de gorogonzola, pera caramelizada con nueces, un plato delicado, sabor fino, con un toque dulce aportado por la pera, aunque lo probé, no fue muy elección, gustó mucho.

- Canelón XXL, canelón relleno de girgolas, champiñones, boletus y shiitake con bechamel trufada, un pelin de mas de horno, pero sin molestar, correcto.

Según mencionan en su carta, la pasta la elaboran ellos mismos de forma artesana.

Un postre para compartir, cheesecake con miel y nueces caramelizada, un "mel i mato" con una base de galleta, suave, sabroso, un buen cierre.

Buen pan integral y artesano (1€).

La carta de vinos es muy escueta, apenas cinco-seis tintos y algunos menos blancos, tres o cuatro cavas, lo bueno, es que todas las referencias pueden ser servidas por copas, quizás ese es el motivo de la carta tan corta, bien servido a temperatura, aunque la botella esté empezada, guardada en armarios climatizados, las copas un poco justas, demasiado pequeñas. Yo pedí dos copas de Aster (5€xcopa), tambien una copa de cava Rovellats brut (4€).

Un cortado.

Se que voy a volver porque a mi mujer le entusiasmó..... pero no lo haré de mala gana, no.

Habíamos leído buenos comentarios sobre este restaurante, situado muy cerca de las Ramblas y Plaza Cataluña y decidimos ir a comer el sábado al mediodía, sin reserva previa.

El restaurante fue inaugurado en el año 2011 y es el primer restaurante de la Chef de cocina vegetariana Teresa Carles con propio nombre, que posee también El Paradis en Lleida, su tierra natal, desde 1979 y el Baobab en Zaragoza y otras empresas relacionadas con la alimentación. Proponen desayunos brunch de 9h a 12h y el comedor está abierto ininterrumpidamente hasta las 23h30.

El restaurante es muy agradable, está muy bien concebido, nada mas entrar, a tu izquierda encuentras bien expuestos los productos frescos del día y una pizarra con los platos del día y el menú . El restaurante tiene diferentes salas, a nosotros nos instalaron justo en la entrada, en unas mesas que estaban muy pegadas las unas de las otras, ambiente bistrot , pero no fue desagradable.
Teniamos intención de tomar el menú del mediodía, pero como era sábado, no lo servían, así que no tuvimos otra opción que comer a la carta. El servicio de sala es bueno, se preocupan para que el cliente se sienta a gusto. El servicio del vino, no puedo juzgarlo porque tomamos un par de cervezas de barril. En todas las mesas hay una botella de AOVE Les Borges Blanques, de su propiedad, con el que ha ganado varios premios.

La carta es muy atractiva y en ningún momento tienes la sensación de estar en un restaurante únicamente vegetariano.

Como entrante compartimos un Corazón Partío un plato de corazones de alcachofa con cebolla caramelizada, boletus, huevos cometa de codorniz y aceite de trufa. Excelente producto y preparación. Una verdadera delicia. En ese momento me dije, pues aquí se come de maravilla... vamos a disfrutar, y asi fué.

De segundo, MC tomó un Verde que te quiero Verde un risotto de avena con espinacas, espárragos trigueros, calabacines, queso roquefort y ralladura de piel de limón. Muy bien presentado, MC lo encontró delicioso.

Yo tomé un Mar y montaña un verdadero trampantojo, a base de albóndigas de quorn (microproteina que se extrae de un hongo, sucedáneo de la carne), guisantes con rabas de coco joven, con un fondo oscuro al toque de ratafia. Me gustó mucho.

El pan que nos sirvieron, un pan integral artesano hecho en horno de leña, muy bueno.

De postre compartimos un Cheesecake a la catalana una tarta de queso estilo cheesekake con nueces caramelizadas, mató y miel. Riquisimo, y una botella de zumo de Teresa's Juicery ( de su producción) Berlin A base de mango, naranja, remolacha, fresa, arándanos y carbón activado. Sin azucares añadidos y no pasteurizado.

Terminamos con dos cafés expresos.

La cuenta ascendió a 29,75 €/persona. Buena RCP. Muy buena cocina de producto fresco, de mercado y vegetariana. Un buen restaurante de mediodía, a intercalar entre otros convencionales, para preparar la siguiente copiosa cena. Seguramente si se nos presenta la ocasión, volveremos, se come bien.

  • Berlin

  • Cheesecake a la catalana

  • Verde que te quiero verde

  • Mar y montaña

  • Corazón Partío

  • Entrada restaurante

Mucha gente me había hablado de este vegetariano ,situado en pleno centro de Barcelona ,como algo diferente y de buena calidad, acudimos un sábado noche sin reserva previa, el restaurante estaba muy lleno por lo que tuvimos que esperar unos 20 minutos, en la entrada hay un pequeño hall dónde poder tomar algo al mismo tiempo que ves los cocineros de la zona de ensaladas trabajar, nuestro primero cubo de agua fría fue al ver un cocinero con barba y gafas al mismo tiempo que emplataba iba probando las salsas con el dedo introduciéndoselo en la boca, gesto un poco desagradable por tratarse de un sitio a la vista del público, nos cogió un poco de repelús la verdad, este individuo también se auto-alimentaba a la hora que veía algo de su agrado, no le dimos mayor importancia y decidimos acomodarnos en la mesa.

La comida es buena, carta íntegramente de platos realizados con productos vegetarianos con ausencia de carne i pescado, raciones que no son ni abundantes ni escasas, en el punto justo, los antipasto, una variedad de humus con diferentes panes estaban muy buenos al igual que la coca de recapte hecha de una masa casera y con pimiento rojo y berenjena escalibados con una butifarra cortada a trocitos, de segundo la hamburguesa de seitán muy buena con patatas fritas caseras y una taten de higos con berenjena también deliciosa, como punto negativo a parte del individuo que se lamia los dedos al mismo tiempo que emplataba vimos a una persona que por lo que deducimos debía ser la propietaria, entro de la calle sin lavarse las manos y vestida de calle,esta se paseaba por la cocina cogiendo ensalada con las manos sucias y picoteando por la cocina de varios contenedores de comida cosa que nos pareció un poco desagradable la verdad.

Carta de bebidas con vinos de carácter ecológico y otros de más comerciales, zumos de diferentes tipos de frutas, muy bueno el de naranja, jengibre y zanahoria.

El servicio es desastroso y mal organizado, la espera entre plato y plato es superior a los 20 minutos, servilletas de papel, mesas sin mantel y vajilla y cubertería mal repasada con algunas manchas, la cuenta ascendió a unos 76€ si postres, ni vinos ni cafés, precio que me parece un poco excesivo por el total aunque repito, la comida es muy buena, pero en un restaurante no es sólo la comida, es todo, el servicio, ambiente, local,...., si lo tuviera que recomendar a un amigo no lo haría y si tuviera que volver me lo pensaría varias veces la verdad

Acompañado de un amigo que me recomendó el lugar acudimos entre semana para comer a este restaurante vegetariano, llamado como la dueña (encuentro un poco pendante este hecho, pero bueno...) que se abrió en plena crisis, en el 2011. Su página web, por cierto, es muy completa y con un gran diseño. La comida es sana, ecológica y muy buena.

El local, bastante grande, dispone de varias salas y, sin ser excesivamente lujoso, tiene cierto encanto en el diseño y es bastante acogedor.

Vamos a la comida. Se puede comer a la carta, pero tiene un menú de dos platos por 9,50 euros (sin bebida) que completándolo con postre sale por 13 euros (vale mucho la pena el sobrecoste de 3,50: mucha calidad).

De primero tomé una ensalada de lechuga, tomate, mozzarella con salsa de granada (la fruta). Muy correcta de sabor, no hacía falta añadirle aceite. Ración algo escasa.

De segundo, para llenar un poco la tripa, tomé unos macarrones con crema de leche, queso y salsa de anacardo (no noté el sabor, por cierto) muy ricos, quizá con demasiada cocción pero muy correctos. Ración más que aceptable.

Lo mejor vendría con el postre: una pedazo de pastel de mascarpone (no recuerdo de que más era, pero diría que de zanahoria o algo parecido, en capas blancas y amarronadas) serbido con jarabe de arce y trozos de manzana roja. Exquisito, de potente sabor y generosa ración.

Para beber, no tomamos vino. Una botella de agua a compartir de litro (2.50 eur, precio muy correcto).

Un muy buen sitio, si bien (y más en tiempos de crisis) veo el precio algo subido, sobre todo en la opción sin postre, ya que los platos vegetarianos no suelen tener ingredientes muy caros en grandes cantidades). Con una copa de vino y pan (1 euro aparte) se iría a 16.50 euros, que considero excesivo para un menú de este tipo (por 11-15 euros en Barcelona tienes maravillas de menú; claro que lo ecológico y lo céntrico del lugar se paga).

Hay carta con opciones muy interesantes. Con postre y vino calculo unos 30 eur.

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