Restaurante Le presbytere, bistrot de pays en Calce

Restaurante Le presbytere, bistrot de pays

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Datos de Le presbytere, bistrot de pays
Precio Medio:
38 €
Valoración Media:
7.4 10
Servicio del vino:
7.0 10
Comida:
7.0 10
Entorno:
7.0 10
Calidad-precio:
8.5 10
Fotos:
 
País:
Francia

Localidad:
Dirección:
Tipo de cocina: De mercado
Vino por copas:
Precio desde 31,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


2 Opiniones de Le presbytere, bistrot de pays


Tras leer el comentario de Dani hace unos días sobre Le Presbytere y el post de Joan Thomas comentando ese invento de los “Bistrot de Pays”, tuve claro que a la primera oportunidad tenía que probarlo. No tenía ni idea de la existencia de esta “cadena de bistrots” y lo cierto es que la experiencia ha sido muy gratificante, por lo que pienso profundizar visitando otros restaurantes afiliados a la misma.

Poco que añadir a lo comentado por Dani, Le Presbytere sería lo que en el mundo hotelero llamarían un “Restaurant con Encanto”, y encantador es el propietario Léonard, un inglés que se esfuerza por hablar tanto castellano como catalán mientras cocina, sirve las mesas y te explica los diferentes vinos de la zona. Por lo visto cuenta con la ayuda de Caroline, pero han sido padres hace unos días y el bebé requiere toda la tención de su mamá.

La carta se compone de productos de temporada y de cercanía, una especie de Km. 0, y se presenta en una original Pizarra, de la que…

Pedimos:

  • Una Bourrata. Deliciosa, simplemente con un chorro de aceite de oliva y orégano.
  • Y un Salteado de Ceps. Un plato donde manda la materia prima, solo tenéis que ver la foto.

    Y seguimos con:
  • Una “Mariscada”. Paseando hace unos años por A Coruña con un amigo Gallego, llegamos a la zona de guiris y en todos los restaurantes anunciaban “Mariscadas” a 30 euros, le comenté que me parecía un buen precio y me contestó que una mariscada de verdad, ni en Galicia te la comes por menos de 100 euros. Así que por 18 eurillos y en Francia, no se podía pedir más.
  • Yo pedí un “Rodaja de Atún mi cuit”. Un buen filete de atún con cocción tipo Tataki, acompañado de una mayonesa de wasabi y unos espectaculares higos de los cuales Leonard gentilmente me dio la receta.

    De Postre:

  • Helado de Turrón. Bueno y refrescante. Por cierto, había dos trozos.
  • Y un Foundant. Vamos, lo que viene siendo un Coulant.

    Bebimos:
  • Un par de Cervezas y unas copas de Fleur de Cailloux. Un Blanco de la zona que nos gustó bastante.

    La Cuenta:
  • Teniendo en cuenta el producto y el “encanto” del lugar, pagar 90 euros para dos personas me pareció un precio más que razonable.

    Un restaurante totalmente recomendable, al que pienso volver.

    • Foundant. Le Presbytere de Calce

    • Vista. Le Presbytere de Calce

    • Atún. Le Presbytere de Calce

    • Revuelto de setas. Le Presbytere de Calce

    • Burrata. Le Presbytere de Calce

    • La carta. Le Presbytere de Calce

    Calce es un pequeño pueblo de la zona de Languedoc-Roussillon que, además de ser precioso, se encuentra en el epicentro enológico de la zona, albergando bodegas destacables como Domaine Gauby, Domaine de la Matassa, Domaine Padié, Domaine de l'Horizon o Domaine Olivier Pithon. Y todo eso en un población que recorres perfectamente en poco más de 15 minutos.

    En la plaza del pueblo encontramos este restaurante empapado de esa cultura enológica, con una pizarra llena de referencias de la zona que se pueden consumir por copas o por botella completa. Un simpático camarero que chapurrea catalán y que conoce perfectamente los vinos de la zona es el alma mater del restaurante. Nos recomendó el menú de mediodía que resultó ser sencillo pero muy rico y añadimos algún plato extra que nos apetecía probar.

    Empezamos con una ensalada de higos de la zona, sencilla pero rica y refrescante para un día de calor de agosto. De segundo pedí unos tomates rellenos de carne picada especiada y especias, plato típico de la zona, correcto sin más, pero con cierta gracia. Compartimos una "mariscada", curiosa, pero rica y de ración generosa.

    De postre un poco de queso Comté y una tarta de queso con mermelada de fresa casera.

    La carta de vinos es una gozada, sobre todo por la opción de los vinos por copas. Una pizarra viste una de las paredes del local, no hay carta en papel para la mesa. Probamos un Matassa blanco y un Nada que nos recomendó el propio camarero y propietario del local. Los precios del local son casi escandalosos: precio del vino en bodega más 5€ de descorche, algo impensable en nuestro país, o al menos poco habitual. Copas correctas y el servicio atento y esmerado del camarero hacen que la experiencia sea muy recomendable. Estar comiendo en la terraza y ver los tractores que vienen y van en plena vendimia es una gozada si te gusta el vino.

    Una interesante forma de conocer la gastronomía de la zona y, sobre todo, sus vinos. Sin duda, una opción a tener en cuenta si se visita alguna de las bodegas de la zona.

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