Restaurante Basílico Gastrobar en Barcelona
  

Restaurante Basílico Gastrobar

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Datos de Basílico Gastrobar
Precio Medio:
28 €
Valoración Media:
3.9 10
Servicio del vino:
3.0 10
Comida:
5.0 10
Entorno:
3.5 10
Calidad-precio:
4.0 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: De mercado
Vino por copas: No
Precio desde 26,70 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: No cierra

Teléfono

Restaurante Basílico Gastrobar Basílico Gastrobar El coulant más extraño que he visto nunca, y el de peor sabor. Basílico Gastrobar en Barcelona Restaurante en Barcelona Restaurante Basílico Gastrobar

2 Opiniones de Basílico Gastrobar

Domingo noche de agosto y poco donde elegir. Recordamos este local y, ante la falta de alternativas, volvemos a visitarlo. Ni media docena de mesas ocupadas en el momento álgido de la noche, la inmensa mayoría por turistas. Aun así, servicio lento y arisco. Esta vez nos sientan en un comedor que parece una despensa. Mesas de madera sin manteles. Servilletas de papel. Menaje correcto. La original carta ha sido sustituida por una más tradicional, donde también han cambiado la mayoría de los platos. Carta de vinos más trabajada que la media de este tipo de locales. Precios x2 aprox. Copas francamente mejorables. Servicio... a medias. La camarera descorchó el cava, llenó mi copa y se fue para no volver.

Cena informal a base de platos para compartir:

- Bravas mallorquinas con sobrasada picante, queso de cabra y miel de romero (5,90€) - Se les debió acabar la sobrasada picante. Además, las patatas no habían sido peladas. Pedimos una ración sin queso, que es la que probé yo. Sabor dulzón a miel y poco más.
- Rabas de pollo con crema ligera de curry (6,85€) - A mi hijo le gustan y ya está. Además, repitió. Han subido de precio más de un 5% desde nuestra anterior visita.
- Pulpo confitado con pimentón de la Vera y suave parmentier (11,50€)- Floja versión del pulpo a feira.
- Salmón Suke&Kale (9,75€) - Bastante resultón.
- Mini croquetas de jamón, jamón (1,80€/ud.) - Envueltas en una loncha de jamón. Bien.
- La bomba de la "iaia Sole" (3,50€/ud.) - Igual que la de nuestra anterior visita.
- Magret de pato con chutney de mango, chips de albahaca y salsa de Oporto (11,95€) - Lo pedí poco hecho pero me lo trajeron crudo. No casi crudo. Crudo, con la grasa de la piel a medio hacer, la carne fría y con un color que recordaba más al conejo que al pato. Pedí que lo hiciesen más y lo trajeron al cabo de un par de minutos exactamente igual. No osé probarlo.

De postre tomamos:

- Banana split (4,50€) - Bien.
- Coulant de chocolate con crema helada de vainilla de Madagascar (4,95€) - Presentado dentro de un recipiente metálico que parecía de mini-plump cake y estaba realmente caliente, acompañado al lado de una quenelle de helado de vainilla sobre una tierra insípida que descansaba sobre un trozo de papel. Todo encima de una tabla de madera. Aparte del aspecto extraño de la presentación y de la mala pinta del coulant -demasiado crudo y desinflado-, tenía un desagradable sabor metálico. El helado tampoco es que me encantase. Un auténtico fiasco.

Para beber, cuatro botellas de agua pequeñas y una botella de Gramona Gran Reserva Vintage 2009 servida en copas flauta de chiringuito playero.

Tal vez los precios de la carta parezcan asequibles, pero hay que ver el tamaño de las raciones. Por poner un ejemplo, la bomba es una cuarta parte de la que tomo en un bar cercano a casa y cuesta lo mismo.

Si no hay descuento en el precio, tampoco debería haberlo en el servicio, por mucho domingo noche del mes de agosto que sea. Algunas respuestas de la camarera estaban absolutamente fuera de lugar. Me da la impresión que se han volcado más en la caza del turista incauto.

  • El coulant más extraño que he visto nunca, y el de peor sabor.

Estábamos por la zona y, de camino a otro restaurante donde habíamos decidido cenar, nos cruzamos con este local perteneciente a un grupo de restauración y hostelería que habíamos conocido en una feria gastronómica. Después de debatir y casi irnos cuando se nos acercó un camarero con acento extranjero, finalmente entramos, no sin antes preguntar si tenían aire acondicionado. Lo tenían.

Local amplio. Decoración minimalista con predominio de los colores oscuros y botellas llenas de vino a temperatura ambiente por doquier. Supongo que acabarán en la cuenta de algún cliente. Mesas de tamaño más bien escaso y con separación justa. Sin manteles. Servilletas de algo parecido a la tela que fueron deshilachándose cada vez que me limpiaba la boca. Acabé encontrándome hilos a cada bocado. Vajilla de diseño. Menaje correcto. Copas de vino francamente mejorables, por no decir de mercadillo, al menos la de cava y el catavinos donde me sirvieron el vino dulce. Servicio atento y servicial. De hecho, lo mejor del local. Carta distribuida por temperaturas y que no actualizan en su página de internet, por lo que hay algunas discrepancias en los precios y en los platos ofrecidos. Básicamente recetas tradicionales con toques asiáticos y de modernidad en tamaño media ración, bastante escasa en ocasiones. Carta de vinos corta que no encontré interesante en absoluto. A copas sólo me ofrecieron tres vinos, por lo que considero que no tienen oferta de vino a copas digna de mención.

Cena familiar a base de platos para compartir:

- "Nuestras Bravas" (4,50€) - Presentadas en grandes gajos y con piel. Cocidas más que fritas. Salsas insípidas y nada picantes. Decepcionante, especialmente porque la patata en sí estaba buena.

- Las bombas de la "iaia Sole" (3,50€/ud.) - Muy buenas. Rellenas de butifarra negra.

- Tartar de atún rojo (Yellowfin), crema de aguacate, huevas de trucha y pequeños brotes de "shisho" (albahaca japonesa) (9,50€) - Es el bol de diseño de la foto. Sabor intenso a salsa de soja que enmascaraba el resto de ingredientes, incluido el "yellowfin", que es atún claro, no atún rojo.

- Rabas de pollo con crema ligera de curry (6,50€) - Insípidas, tanto las tiras de pollo con el empanado de diseño como el curry desvaído. Le encantaron a mi hijo.

- Papillote de mejillones con caldo "pho" (8,95€) - Bonita presentación. Muy buen sabor, aunque algunos mejillones estaban bastante vacíos. Me encantó el caldo, entre ácido, amargo y salado, a pesar de encontrarlo algo subido de sal. Pedimos unas cucharas para seguir tomándolo cuando acabamos con los mejillones.

- Steak tartar de vaca vieja con crema helada de mostaza antigua (9,50€) - En la carta anuncian que se trata de ternera del Pirineo. Buen sabor. Demasiado picada para mi gusto. Sólo dos tostadas casi transparentes como acompañamiento.

- Los morritos de la Rita con miel de romero (4,50€) - Este plato está en la carta de su página web, pero nos lo ofrecieron en esta ocasión fuera de carta, aunque al mismo precio. Muy finos y crujientes, casi como patatas chips. Estupenda combinación con la miel. Ración de tamaño bastante más grande que la media, que se agradece teniendo en cuenta que nos cobraron un Kg. de morro de cerdo en crudo y nos pusieron una décima parte siendo generosos. Sin la miel, lo ofrecen gratuitamente con una caña de 1 euro en algunos bares andaluces que conozco. Pero esto es Barcelona...

De postre:

- Cheesecake con crema de mango y algo parecido a unas galletas de avellana con nombre germánico (4,50€) - Bueno.

- Mousse de fresa con espuma de chocolate blanco y unas gominolas rojas dulzonas (4,65€) - Bueno.

Además, una bandejita con tres trozos de buen pan (1,50€/ud.) que no pedimos.

Para beber, agua (1,85€/ud.), una copa de cava brut regulín tirando para "¿por qué no habré pedido cerveza?" (3,50€), servido en una copa flauta tipo "Cuéntame", y una copa del único vino dulce que ofrecen a copas: PX Viña 25 (2,30€) servido en un catavinos similar a los de los bares populares andaluces. Ambos servidos sin siquiera enseñar las botellas. Lamentable.

Presentaciones, en general, cuidadas, comida irregular y servicio de vino francamente mejorable. A la salida pregunté si era posible llevar el vino de casa. Me dijeron que sí, pagando 5 euros por el servicio. No está mal.

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