Excelente comentario. Lastima que como tu dices, faltara esa magia interactiva que efectivamente existe en otros restaurantes japoneses y que te hace "casi" participar en la elaboración de los platos.
Un saludo
Joan
Hace ya tiempo que teníamos antojo nipón y había varias opciones en la lista, pero a la vista de las últimas opiniones del foro decidimos “colar” a Nozomi hasta la primera posición. Tras varias semanas posponiendo el evento por fin llega la hora, pero llamamos a reservar tarde y ya no queda sitio en mesa, por lo que decidimos aceptar barra como animal acuático.
Llegamos al sitio, decoración acorde a las últimas tendencias, basada en la combinación de tonalidades cemento en diversos materiales con madera. Atuendos del personal a juego, en un ambiente oriental, minimalista y moderno a la vez, se nota (y mucho) la inversión efectuada en el local. Llegamos a nuestro lugar reservado en la barra y, tal y como nos habían indicado por teléfono, es más confortable de lo esperado a priori, puesto que se asemeja más a una mesa que a una barra. Volveremos a este punto más tarde.
Como suele pasar a menudo al visitar un local por primera vez, nos decantamos por el menú degustación, que ya ha sido ampliamente descrito en los comentarios previos, aunque en esta ocasión presenta mínimas variaciones. Para beber pedimos varias Turias de barril y un agua mineral. El orden de los platos fue el siguiente:
Entrantes y sashimi
- Entrante de la casa
1.- Sopa de miso
2.- Tartar de atún
3.- Sashimi de calamar, gamba dulce y vieira con alga codium
4.- Usuzukuri de dorada con aceite de trufa
Variedades de sushi
5.-Niguiri de salmón braseado con mayonesa de wasabi y huevas
6.- Niguiri de jurel
7.- Niguiri de pez mantequilla
8.- Variado de makis de pez mantequilla (A) con uromakis de carne de cangrejo (B)
9.- Temakis de bonito
Postre y local
10.- Poleo menta de frutas y verduras
A pesar de su reciente apertura sin duda se trata de uno de los locales de referencia de esta cocina en la ciudad. El atún del tartar es “indescriptible” en el mejor sentido de la palabra, al igual que la combinación de la dorada y la trufa, a pesar de que algún purista pueda poner el grito en el cielo. Si es así, no hagáis caso. Seguidamente llega el sashimi, simplemente perfecto, producto de la mejor calidad en estado puro. Desconozco si en Japón hay vieiras, pero si no es así, lo siento por ellos. Como punto extra, pudimos probar en crudo por primera vez la famosa alga codium cuyo sabor a crustáceo es realmente intenso.
Entrando ya en la parte del sushi, los niguiris de salmón braseado estuvieron a la altura de la fama que les precede. A continuación, el niguiri de jurel tiene un sabor más fuerte, no apto quizá para los no iniciados, aunque a mí personalmente me gusto mucho. Delicados y suaves niguiris de pez mantequilla, así como sus makis. Corren e-ríos de tinta cada vez que se sirve este delicado manjar en restaurantes fuera de Japón por aquello de que no es pez mantequilla todo lo que reluce. Fuera de polémicas, mi humilde paladar solo sabe que estaban de muerte al igual que los uromakis de cangrejo. Buenos temakis de bonito y para terminar un poleo-menta de frutas y verduras, que estando correcto nos pareció lo menos destacable de la comida.
Resulta difícil ponerle un “pero” a la vista de los manjares descritos, ya que ésta es la única palabra que creo que hace justicia a la calidad servida. Sin embargo, salimos de allí con la sensación de que faltaba algo, faltaba la magia, porque efectivamente como en los cuentos de hadas comimos perdices, pero ¿salimos felices?
Desde mi punto de vista la sensación de esta barra no es real es figurada, puesto que se asemeja más a un escenario, donde unos actores interpretan su papel, en este caso de cocineros. No tiene espontaneidad y por tanto resulta impersonal. Todos los gestos y detalles, hasta los más mínimos, están perfectamente estudiados y dirigidos hacia el punto de vista del espectador, para que solo veas aquello que quieren mostrarte. Los cocineros situados en primera fila solo preparan sushi y cada uno se dedica a unas variedades en concreto, como en una cadena de montaje. Obviamente la preparación del sushi es un espectáculo en si mismo, pero a mi parecer, la barra debe representar otro tipo de experiencia, no debe ser el equivalente a mirar a través de un cristal (aunque no haya realmente un cristal).
He estado en otras barras, en otras ciudades, donde un cocinero te prepara toda la cena, tanto la que es “bonita” de preparar como la que no. Evidentemente siempre se guardan las distancias, pero al final de la cena tienes la sensación de haber interactuado, de haber vivido una experiencia real. En este caso no fue así. Con esto, no quiero desanimar a nadie a probarlo, mas bien al contrario, pues si te gusta este tipo de cocina creo que es una visita obligada en Valencia. Se trata simplemente de una sensación personal quizá alimentada por las elevadas expectativas que tenía, porque es obvio que aspiran a jugar en otra liga. Sin duda le daré una nueva oportunidad (esta vez en mesa) porque creo que la merecen sobradamente.
Postre y ambiente del local
Variedades de sushi
Entrantes y sashimi
Excelente comentario. Lastima que como tu dices, faltara esa magia interactiva que efectivamente existe en otros restaurantes japoneses y que te hace "casi" participar en la elaboración de los platos.
Un saludo
Joan
La verdad es que con las ganas que tenía de ir, al final me fui con la sensación de haberme quedado a las puertas del cielo. No obstante no hay que perder de vista que, lo realmente importante es la comida y ésta fue sensacional, así que el sobresaliente se lo ganaron.
Un saludo.
Uno de los que está en la agenda.
Felicidades de nuevo por otra excelente crónica.
Saludos
Javi
Gracias. Espero tu opinión que siempre resulta de ayuda.
Un saludo.
Gracias. La verdad es que lo de esperar para comer tampoco lo llevo muy bien. Casualidades de la vida, pedimos primero la mesa en Momiji pero, como estaba lleno, al final terminamos en Nozomi. Tuvimos suerte porque justo en el momento de llamar acababan de anular una mesa (mejor dicho, barra) que al final resultó ser el quid de la cuestion.
Saludos.
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