Restaurante Vinícolas by Raul Aleixandre (CERRADO) en Valencia

Restaurante Vinícolas by Raul Aleixandre (CERRADO)

Datos de Vinícolas by Raul Aleixandre (CERRADO)
Precio Medio:
61 €
Valoración Media:
8.7 10
Servicio del vino:
8.9 10
Comida:
8.6 10
Entorno:
8.7 10
Calidad-precio:
8.6 10
Fotos:
 
País: España
Provincia: Valencia
Localidad: Valencia
Dirección: Marina Real Jaun Carlos I Local F2 (Marina Sur)
Código postal: 46024
Tipo de cocina: De mercado
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 33,50 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


34 Opiniones de Vinícolas by Raul Aleixandre (CERRADO)

Primero de todo, decir que esta es la primera critica que escribo en verema y quiero dar las gracias por todos los consejos de los que me he servido durante estos años. No soy ningún experto en vino ni en restauración pero me encanta comer y beber bien.
Acudí a cenar a este restaurante con mi mujer y mis padres después de leer en prensa que Raul Aleixandre se ponía enfrente de un nuevo restaurante, había comido una vez en Ca Sento y fue una experiencia sensacional.
Para empezar tomamos una cerveza y de entrantes pedimos anchoas en salazón, nos encantaron ,(tanto que repetimos), cocochas de merluza, probablemente las mejores que he comido nunca aunque la ración algo escasa, y sepionets en salsa de cacao.
De principal pedimos dos platos de raya, uno de aguja de angus y otro de carré de cordero, todos excelentes.
De vino tomamos dos botellas de pazo señorans.
De postre optamos por raviolis líquidos de chocolate, higos caramelizados, que fueron los que menos éxito tuvieron, y souflé de turrón. Nos quedamos sin probar las cerezas estofadas con helado de chocolate y fruta de la pasión porque no les quedaba.
En cuanto al servicio decir que fue perfecto, preciso e impecable, nunca nos faltó de nada y no te agobian durante la cena.
No hago hincapié en los precios de los platos ya que podéis consultarlos todos en su página web.
Decir qué cenamos en el interior del local ya que no quedaba sitio en la terraza, y creo que fue una suerte ya que al ser sábado por la noche se escuchaba la música de los locales que tiene enfrente, y sinceramente creo que molestaba bastante ya que la terraza se vació bastante rápido.
Bueno, en definitiva una grata experiencia, todos salimos con muy buen sabor de boca de este restaurante.

  • Anchoa

Visita el Jueves al mediodía y después de leer el comentario de Rascal.
Sin duda un lugar precioso y con vistas al mausoleo de lo que fue la Americans Cup (menudo derroche de gasto).
Local de corte moderno y tranquilo, la terraza con vistas al canal y a la explanada de entrada con varias mesas casi todas llenas. De todos modos decidimos comer en el interior.
El servicio muy bueno, pedimos unas cervezas que estaban en su punto S. Miguel 1516. nos ofrecieron la carta y decidimos probar el menú de 30 €.
Entrada con pan de nueces y pan de la abuela con mantequilla de hierbas y aceite de lata de Los Aljibes en plato de cata, por cierto muy bueno.
Tres primeros, Ensalada caprese en infusión tipo mousse (muy rico), Taco de atún marinado con soja y jengibre(buenisimo) y 2 ortigas de mar rebozadas, (muy buenas, el rebozado quizá un poco seco).
Plato principal, arroz seco marinero, muy bueno el grano en su punto y las gambas del señoret que lo acompañaban con fuerte sabor y deliciosas, eso si, al cocinero se le fue la mano un pelín con la sal y estaba un poco salado,coincidimos los dos.
De postre, cerezas confitadas con helado y fruta de la pasión el contraste no puede ser mejor.
La carta de vinos bastante extensa, pero con bastantes vinos desconocidos, pedimos un rioja tinto Allende 2007(24€), que con un poco mas de frío, que nos proporcionaron con la cubitera estaba rico, rico. Por el comentario del arroz saladito nos invitaron a una copa de vino blanco dulce riesling(no se la marca) pero muy bueno, presentado en copa grande de postre .
En resumen lugar para volver a ir, sin dudarlo, el precio es competitivo para lo que ofrecen por ahí, 93 €, relación, precio, calidad de 10.

Termino mi periplo de comida-cena-comida de trabajo en Vinícolas. El comentario de Abreunvinito me invita a cambiar de lado de la dársena y cambiar el clasicismo del Paseo Neptuno por la oferta de Vinícolas. Sin dudarlo, ir! El entorno es muy bonito y tranquilo, el local super cuidado, olvidaros del bullicio de la Pepica y compañía. El menú me parece insuperable por 30,5 euros (vale 28 pero luego te cobran 2,5 del servicio de pan) nos dieron una patata confitada con mojo verde (riquísima), clochinas (buenísimas), tomate valenciano con burrata, albahaca y piñones (nunca había probado la burrata y el plato es espectacular!!), taco de bacalao y arroz meloso marinero (intenso de sabor, en su punto de cocción) y de postre cerezas estofadas con helado de chocolate blanco y fruta de la pasión. La bebida aparte con una carta de vinos extensa y cargada aproximadamente con un 70%. Nosotros no tomamos vino sino una cerveza y agua por lo que al precio por persona hay que añadirle el vino. Por cierto, soy de buen comer y acabé saciado.

No suelo poner en mis comentarios deseos, pero en este caso deseo que vaya mucha gente este verano y que se haga un hueco de cara al invierno porque no es un local por el que vaya a pasar la gente por la puerta sino que hay que ir a posta y necesitará del boca a boca para triunfar. Probarlo y comentarlo, quien abre en estos tiempos aciagos nuevos locales y da buen género y servicio a precios ajustados se merece no solo suerte sino justicia.

Yo vuelvo seguro, ahora no, que me voy de vacaciones pero en septiembre seguro. Por cierto, para los del horario europeo, abre a las 13h.

De nuevo resurge Raúl Aleixandre y esta vez con mayor fuerza y con grandes posibilidades. Local de nuevo cuño frente a Veles y Vent, pero ojo, separado por el canal con lo que hay que entrar por el lado contrario del puerto, por la zona de cruceros y cerca de la Lonja de Pescados. Un local que rezuma elegancia, con vistas muy bonitas y que nace para estar en lo más alto.

Una zona de terraza exterior con sensación de estar en cubierta de barco y un comedor interior pero con vistas, con buen aire acondicionado. Perfecto para el verano aunque en invierno y entre semana por la noche, el aislamiento que se agradece ahora, no sé como se llevará al convertirse en inconveniente. Un punto de referencia que debe ser también para los cruceros que atracan muy cerca de la puerta del local.

Raúl, pletórico, se le ve muy a gusto, y está como capitán del barco. Servicio en sala impecable y a cargo de José Miguel siempre pendiente de todo, incluido el vino con buenas recomendaciones.
Una carta de comidas visible en la web te hace llegar con algún deber ya hecho; se centra en producto del momento (la cercanía de la Lonja influye) con muchas opciones de entrantes, atractivos arroces (quedan en cartera pendientes para otra ocasión pero los vi servir en cazuela compartida en la mesa con buena pinta), no muchas opciones en pescados y carnes y suficientes postres. La carta de vinos acorde con el lugar con buena variedad y presencia de locales y nacionales pero también con una buena dedicación a extranjeros tanto en blancos como tintos y espumosos; los precios mejor de lo que suelen ser en restaurantes de alto nivel.

Los dos compañeros se retrasaron (se perdieron por no mirar el plano de la web) y me dió tiempo a una cerveza Warsteiner (no hay muchas opciones, supongo que crecerá) y un vermouth Perucchi blanco (aquí si hay buenas opciones) con un par de croquetas para evitar el mareo y que aún pareciese más que andáramos embarcados.
Un servicio de aceite Los Aljibes en la mesa y servido en recipiente de cata, con una buena cesta de pan (aunque no hay plato donde apoyar tu ración), ayudan a mitigar el hambre que siempre produce leer la carta de comidas. Nos decidimos por elegir un entrante cada uno y de segundo pescado y de las pocas opciones presentadas, la raya parecía lo mejor. Y lo fue.

No dió tiempo a llegar el encargo cuando de parte de la casa nos llegan 3 anchoas caseras, no muy grandes pero sabrosas y 3 gambas de Denia perfectas de cocción, sabrosas y de muy notable tamaño por parte de la casa, como saludo de reencuentro y recuerdo de los años en el añorado Ca Sento de los últimos tiempos y también de los primeros, cuando íbamos a "un bar donde hacen una caldereta de ensueño y luego sobre el tomate que sobran echan unos huevos fritos". En fin, enmudeció la mesa.

A continuación lo pedido:
. sepionets en salsa de cacao: unos sepionets perfectos con su punto de tinta cada uno y una salsa que contrasta, pero se integra con ellos; muy bien emplatado y suficiente para los tres.
. cocochas de merluza hechas a la brasa: buena ración de cocochas con un planteamiento de cocina que nos sorprendió y nos gustó. Para comerse un pozal que diría Chicote.
. ortigas de mar (una por persona) puestas con rúcula y rebozadas para hacer una témpura. Un grave error: solo pedidos una para cada uno. Un plato (aunque el servicio fue individual al plato de cada uno) muy recomendable, perfecto de rebozado, sin gota de aceite, un contraste muy interesante y una ortiga de buen tamaño y sabor.

De principal la raya comentada: servida con un fondo de pollo de gran sabor, toda pelada y hasta quitado el cartílago, con una pase ligero de plancha y luego horneada; ración notable. Decoraba la buena presentación algunas pocas verduras con buen punto de fuego.

Para postres:
. unos raviolis con chocolate y helado caramelizado, más que generoso en tamaño y bien elaborado y mejor presentado.
. cerezas estofadas con helado de fruta de la pasión: muy bueno y curioso con el contraste de sabores.
. quesos. Siempre se habla del suministrador de la carne (que si Luismi, que si..) o del marisco (que la Lonja de Denia, que..) pero aquí conviene hablar del suministrador de los quesos. Se llama Solo quesos, del mercado de Russafa (local 90-91), un francés (Bertrand Mazurier) que solo vende quesos españoles y de leche cruda; merece un monumento por lo que consigue. Para la comida en concreto fueron:
Picardcho de quesería La sabina de Camporrobles, un cabra de pasta blanda y corteza enmohecida con 6 semanas de curación,
Rey Silo de una artesanal de Pravia (Asturias) una coagulación láctica da origen a este queso de leche cruda de vaca con 2 meses de curación.
Botàs de quesería Molí de Ger en la Cerdanya, otro de cruda de vaca, cremoso de piel lavada con 6 semanas de curación.
Ahumado Añejo de Castilla de Campoveja (Valladolid) por supuesto de oveja y fue primer premio de ahumados en International Cheese en 2012
Voler Volar de quesería Mas de Alba en Pla de l´Estany (Gerona) queso azul de pasta semiblanda de leche cruda de cabra con 3 meses de curación. Hubiera repetido de todos, pero éste me ganó.

Todo ello merecía un buen compañero líquido y empezamos por un cava de los varios poco habituales que hay en la carta: Oriol Rossell Gran Reserva 2008, un brut nature de gran elegancia y al mismo tiempo poderoso. Difícil quedó la siguiente elección ya que siempre intentamos probar otro vino, por lo que decidimos seguir con blanco pero ante la escasa posibilidad de mejorar el cava, optamos por un blanco tranquilo y nos fuimos a los alemanes, y al comentarlos con José Miguel, nos aconsejó, y bien, Reinhold Harrt Piesport con un perfecto equilibrio de acidez y dulzura de paso que resistió el empuje final de los quesos.

Un extra más de la casa; tres cucharitas con unas trufas caseras bien decoradas, nada empalagosas para acompañar y reforzar el sabor de los cafés, que también fueron destacables, para tener un buen remate de la comida.

Remate y gol, porque hay días que se alinean los astros, y coincidí con un cliente personal que tuvo la deferencia de invitarnos a los tres.

Gustó tanto que hay quien repitió a la noche siguiente. Un local que apunta muy alto y que recien abierto estaba casi lleno entre semana y a medio día. Los precios se pueden consultar en la web pero salvo el marisco, que sube la cuenta, el resto de platos están bien con entrantes entre 12-15€, arroces sobre 18€, carnes y pescados entre 16-24€ y postres 6-8€.

Un destacable menú por 28€ bebidas aparte que incluye aperitivo, 3 entrantes, principal, postre y café con una relación calidad precio de sobresaliente. Este local y cocina, al menos con el menú, hace imposible perdérselo.

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