Restaurante La Venencia en Madrid

Restaurante La Venencia

4
Datos de La Venencia
Precio Medio:
12 €
Valoración Media:
7.1 10
Servicio del vino:
5.0 10
Comida:
5.0 10
Entorno:
10.0 10
Calidad-precio:
8.5 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Tradicional
Vino por copas:
Precio desde 10,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


4 Opiniones de La Venencia

Por una vez no voy a puntuar ninguno de los apartados porque se trata de un local ciertamente inclasificable. Se mantiene al margen de la restauración típica. No es un restaurante, ni bar, ni cafetería, ni taberna; si acaso una tasca donde no hay cocina, ni refrescos, ni agua embotellada, ni cerveza. Son muchas las veces que hemos ido y nunca me he animado a contarlo en verema; ya va siendo hora de rendirle un pequeño homenaje a tan curioso lugar. Merece la pena la experiencia.

Se trata de un local histórico con tanto encanto como polvo. El bullicio está garantizado. Algunos dicen que rancio lugar; qué poco me gusta tanto desprecio !!!. Muchas anécdotas se pueden contar sobre él, como que no se admiten fotos o propinas, a pesar de que siempre te pondrán unas aceitunas como atención de la casa. Pequeño y oscuro (casi lúgubre) con paredes destartaladas, sin ninguna reforma desde su apertura en 1922, donde los camareros parecen no querer sonreír y que apuntan las consumiciones sobre la barra con tiza. Unas mesitas frente a la barra y otras al fondo del local tras subir un par de escalones.

Pero aquí se viene a respirar un trocito de historia tomándose un vino fino de Jerez, una Manzanilla, un oloroso o un palo cortado procedentes de unas barricas tras la barra. Para acompañar a tan nobles vinos, unas chacinas de buen nivel (chorizo, lomo o salchichón) o algún salazón en su punto de curación (mojama o huevas), presentadas en forma de raciones, medias raciones o tapas. Los precios muy comedidos.

Cuando vamos mi mujer y yo, solemos tomar cuatro copitas de palo cortado, acompañando a media de mojama y media de huevas en salazón. Sale el disfrute a unos 24€, si la memoria no me falla.

No dejen de ir porque pocos sitios hay como este, al menos en Madrid.

Siguiendo la recomendación de un buen amigo, pasamos el último viernes de febrero, por la tarde, a la hora del aperitivo, por este establecimiento único y singular.
Afortunadamente no estaba repleto, aunque había ya bastante clientela. Barra larga, pasillo estrecho que da a un altillo al fondo con unas pocas mesas. Decoración y mobiliario de época (centenarios, o casi), incluidos desconchados, falta de pintura y otros detalles viejunos. El ambiente se ha descrito muy bien en comentarios anteriores. No obstante, creo que sobraba un enorme gato negro legañoso encima de un mueble en la zona de mesas.
Únicamente se ofrecen generosos (por copas, medias botellas o botellas) y tapas o raciones frías, detalladas en un papel pegado en la pared. Pedí un oloroso, un amontillado y un palo cortado. Me quedo con el amontillado, excepcional. Todos ellos de la misma bodega. Media ración de huevas y otra media de mojama. Muy buenas también y en consonancia con los vinos que se sirven.
Hay que acercarse a la barra a pedir, donde atienden unos camareros apáticos que no aceptan propinas.
Autenticidad, viaje a una taberna de nuestros abuelos, buen producto, muy recomendable.

Andábamos hace tiempo, tal y como acreditan algunos comentarios anteriores en esta página, detrás de visitar este...lugar (de difícil clasificación) dentro del panorama tabernícola madrileño.

No muy lejos de allí, hacía escasos momentos que habíamos asistido a la experiencia Gramona. Interesante vivencia magistralmente expuesta por Xavier Gramona. En dicha exposición, Xavier recurrió no pocas veces a las similitudes entre los cavas de larga crianza con los vinos y la forma de elaborarse que éstos tienen, dentro del marco de Jerez.

Estas dos reflexiones por un lado, unidas a la circunstancia de coincidir con dos ilustres foreros en en el evento, por el otro, precipitó la decisión de acercarnos hasta la Venencia. Decisión unánime, que no preciso de ninguna dosis de convicción por parte de unos y otros.

No abundaré más en la descripción del local, Eugenio ya lo ha hecho de una manera muy precisa.

Cinco personas que conseguimos sentarnos en una de las mesas del piso de arriba pedimos en dos veces, lo siguiente:

Cecina, mojama de atún, chorizo

Todo de gran calidad, con una mojama en su punto de sal, acompañada de almendras. Buenas raciones.

Para este primer "round" decidimos apostar por el Palo Cortado
Equilibrado, toque cítrico, poderoso sutil, frescura... Botella entera 12€

Segundo "round": Respecto al primero, cambiamos la cecina por Lomo 5 jotas repitiendo chorizo y mojama. En esta ocasión optamos por una botella de Amontillado. Más descarado, más "canalla" que el vino anterior, con esos toques punzantes y salinos de gran complejidad.

Después de la experiencia Gramona, no pudimos tener mejor colofón que "colarnos" en este reducto histórico, compartir con unos amigos un rato de buena conversacíón, estupendas chacinas y salazones y como no..unos grandísimos vinos. ¿Quieren saber el precio de este lujo?

82€ en total. Es casi como decir que ésto no tiene precio. Para todo lo demás...

Imprescindible

Resulta curioso que no figure ningún comentario de este bar sin igual en Madrid, así que como solemos dejarnos caer de vez en cuando y la última vez hace unos días, pensamos que es justo y necesario que figure en la “guía” de Verema. Taberna fundada en 1920 situada en pleno Barrio de la Letras cuyo interior apenas ha sufrido cambios, es como entrar en un túnel del tiempo, techos altos, botellas viejas llenas de polvo, carteles de las ferias jerezanas de la época, entramos en un viejo tabanco de los que ya no quedan ni en Jerez. Poca luz, local incómodo y ruidoso, siempre lleno, no se reserva y las mesas se las sirve uno mismo. Pero aquí se respira un encanto complicado de encontrar en otros lugares, una autenticidad prácticamente sin par. El mismísimo Hemingway hace referencia de esta taberna que visitó en numerosas ocasiones, donde solía encontrase con amigos como Dominguín y Antonio Ordoñez.

Lo que hay que pedir aquí es muy sencillo, todo figura en un pequeño papel ya avejentado que está colgado en la pared. Para beber solo vinos de Jerez, a elegir entre Fino, Manzanilla, Amontillado, Oloroso y Palo Cortado, en tres formatos, copa, media botella o botella entera. Los precios entre 2 euros la copa, 6-7 las medias botellas y 10-12 las botellas enteras. La última vez hemos pedido media de Palo Cortado (7€). Son vinos genéricos que les sirve una bodega de Jerez y que están excelentes, este en concreto tendrá unos 15 años y es un portento de equilibrio y frescura.

Y para acompañar a los vinos de Jerez no hay cocina, solo una tabla y un cuchillo. Y con ellas te ofrecen una excelente mojama, las huevas, chacinas como el chorizo, salchichón, lomo, queso y sus magníficas anchoas. Todo en tres formatos, tapa, media ración o ración entera. En la última ocasión pedimos una ración de chorizo (6€) y media de lomo (8€), ambas de excelente calidad, el lomo en concreto es un 5J, acompañadas por un buen plato de pan y picos que no cobran aparte.

Así pues, si buscan un sitio moderno o donde haya un servicio sofisticado, si no les gusta el vino de Jerez o si quieren cocina elaborada ni se les ocurra aparecer por aquí. Pero si quieren empaparse en un ambiente de los de antaño y viajar en un túnel del tiempo volviendo al entorno de un despacho de vinos de Jerez de inicio de siglo no duden en visitar este tabanco único en Madrid y probablemente en toda España. Los vinos, las viandas y sobre todo la atmósfera les harán pasar un buen rato. Ah, y no dejen propina. No las admiten desde los tiempos de la guerra civil, donde era un lugar de cita de milicianos republicanos.

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