Restaurante La Venganza de Malinche en Valencia
  

Restaurante La Venganza de Malinche

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Datos de La Venganza de Malinche
Precio Medio:
16 €
Valoración Media:
4.6 10
Servicio del vino:
3.0 10
Comida:
4.5 10
Entorno:
7.0 10
Calidad-precio:
5.0 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Mexicana
Vino por copas: No
Precio desde 15,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


2 Opiniones de La Venganza de Malinche

Todo apuntaba bien: recomendaciones muy fiables, la placita donde está -no había pasado nunca por ahí- pegadita a Juan Llorens, deliciosa, parece un mini publecito dentro de Valencia, el local muy chulo, una amplia taberna muy bien ambientada con temática mexicana gozosa…

Esperamos más de 15 minutos a que nos sacaran algo, mientras que a los de las mesas de al lado que habían llegado más tarde les iban llegando platos… La música está altísima circunstancia que se agrava porque además es cañera, el local es muy ruidoso… No “pega” en un mediodía. Casi ni te entiendes con los camareros.

Las sillas son incomodísimas, de madera y mimbre, con el respaldo echado demasiado hacia adelante.

Se trata de una taberna mexicana con referencias muy de ahí, nada tex, mucho mex.

Bueno, pues al final llegó la comida. Toda de golpe. Así no hay manera oiga. Habíamos pedido cosas para picar, 5 platos -"platillos" que dicen los mex- y nos sacaron uno primero y luego los otros cuatro de golpe.

Cazuela de frijoles. Floja. Una papilla de frijoles natosa, con queso fundido dentro. Poco o nada de sabor. ¿Y el picante?
Nachos con guacamole . Correctos, generosa la ración. Picaba ligeramente, muy ligeramente... si tenías la suerte de pillar uno de los escasos trozos de chile que se concentraban arriba, si no, nada de nada.
Quesadillas. Normalitas. ¿De qué son? "Cada día de una cosa, ahorita le digo". Aún estoy esperando que me contesten. ¿Y el picante? ¿Pero esto no es un restaurante mexicano? ¡Pica más la sopa de ajo de mi abuela!
Cochinita pibil. Buen sabor pero seca, muy seca, jasca que decimos en Aragón. ¿Y el picante?
Enchiladas de mole . El peor mole que he comido en mi vida, y mira que he comido. Sabía a cítricos y a vinagre que se apoderaban totalmente del chocolate. El mole, si no me equivoco, es una molida de muy diversos tipos de chiles (recuerdo que mi abuela recitaba todos: ancho, habanero, piquín, pasín, chipotle…) y chocolate. ¿Cómo puede ser entonces que no pique? ¿Y cómo puede saber a vinagre?

He pedido más picante y me han sacado dos cacillos con una salsa verde y otra roja que… no picaban apenas. He preguntado que si no tenían algo más fuerte y me han dicho que sí, que chiles enteros. ¡Perfecto, sáquenlos por favor! Aún los estoy esperando.

La carta de vinos no existe: “Tenemos vino de la casa, blanco y tinto, aquí se bebe cerveza, mucha cerveza”. He pedido un blanco, me lo han sacado ya servido en la copa, he preguntado que cual era dos veces y aún estoy esperando que me lo digan. Que no estaba malo el blanco, por cierto.

El servicio muy amable pero muy lento en mi caso y totalmente despistado, como ya se habrá percibido por mis comentarios.

Una pena, con la ilusión que me hacía a mí comer un buen mole, poblano o no, pero un buen mole. Y una buena cochinita, un buen…

Ni de cerca lo he conseguido.

Hacía tiempo que buscábamos un mexicano de calidad en Valencia, entendiendo por calidad la autenticidad, el poder probar los platos más típicos de este país que tanto nos atrae gastronómicamente, entre otros aspectos.
Había oído hablar de La Venganza de Malinche, pero tenía mis dudas por el posible tex-mex que podríamos encontrar, además de recibir publicidad de cupones de estos que tan de moda están y tan poco me gustan.
Al final un conocido me comentó que había visitado el local. La mención de algunos platos de los que había probado, la existencia de una pequeña bodega con bastantes referencias de tequilas y la necesidad de encontrar un méxicano digno nos llevaron hasta él.
El local tiene un aire de cantina mexicana, sencillo, relativamente cómodo pero con un encanto especial que se ve reforzado por el personal mexicano que te atiende, siempre sonriente y dispuesto a atenderte correctamente.
La carta es bastante extensa, con algunas concesiones a la cocina más tex-mex pero con una selección de platos típicos mexicanos que merece la pena, sobre todo porque muchos de los ingredientes son difíciles de encontrar en España. Para empezar tomamos unas micheladas bien frías para ir abriendo boca. Pedimos un guacamole muy rico, con su punto justo de cebolla tierna, tomate y cilantro. Se sirve con unos totopos (nachos) y queso, algo tex-mex pero realmente bueno.
Me declaro un enamorado de los tacos de cochinita pibil, y aquí la bordan. Con ese picante de más que tanto me gusta y que no tuve que pedir como extra. Aún así sirven algunas salsas con diferentes chiles y chipotle para los que nos gusta un poco más de picante. Para continuar con la sección de tacos pedimos un molcajete de ternera, cebollita tierna y queso panela, de nuevo muy bueno.
El encargado del local nos recomendó que probáramos las flautas, una de pollo y una de patata. La que probé, la de patata, sólo correcta, pero al menos probamos un plato que no conocíamos. Las enchiladas de mole me encantaron. Hacía tiempo que no comía un mole tan bueno, con ese juego del dulce y el picante.

La carta de vinos es anecdótica, con una mayor atención a las cervezas nacionales mexicanas y las preparaciones como las micheladas ya mencionadas. En este punto más vale olvidarse de disfrutar de un buen vino y decantarse por cualquier otra bebida, incluso por unos margarita, que van muy bien con esta comida.

La verdad es que nos encantó y ya hemos ido un par de veces. Ya puedo quitarme el mono de cocina mexicana cuando me venga el síndrome de abstinencia.

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