Una experiencia a ojos cerrados

No es un restaurante al uso. Se trata de una experiencia diferente a ojos cerrados, mejor dicho, tapados con antifaces. Mesas altas y banquetas.

Iniciamos con unas 4-5 golosinas de colores para adivinar sabores. Formamos dos equipos: chicos contra chicas. Hay que elegir un sabor para cada golosina y apuntarlo como decisión del equipo; luego viene el jefe y dice de que era cada sabor. Vamos perdiendo.

Nuevo plato y nuevo vino. Vuelve el juego, ahora son aromas en frascos de perfume. Vamos perdiendo aún por más diferencia.
Así repetimos experiencias varias veces. Al final casi empatamos creo más por piedad del jefe que por los aciertos; a veces aceptó alguna aproximación.

¿Qué comimos? Pues en general la comida estaba toda buena a muy buena, de calidad, bien presentada, abundante y durante 2 horas largas. Nada de caliente porque allí no hay cocina, es una tienda.

Una tabla de quesos, de 7 quesos diferentes del que destacaría la torta de cuajo de verdejo, el bombon de queso asturiano y el queso azul por lo intensos; tampoco eran nada malos el de leche cruda, crema de queso con trufa, queso con albahaca y un manchego algo más que curado.
Los siguientes asaltos fueron unas buenas anchoas con tiras de pimiento asado, acompañaban ventresca y salmon correctos.
Plato de jamón bueno. Plato de cecina superior.
Un foie de oca, que incluso sobró por la cantidad, con reducción de PX, quizás lo mejor.

¿Qué bebimos? Pues vinos poco conocidos, de los que hay que rebuscar; todos interesantes y comentados, y que además puedes comprar porque es tienda de vinos. De hecho tiene una hora de cierre temprana porque no es restaurante.
Vinos: El Circo 2012 de macabeo. Vallobera 2012 , blanco de Rioja. Pinna Fidelis fermentado en barrica. Viñas del Cámbrico 2012.

Un detalle final. Nos permitieron sacar una tarta de cumpleaños, servirla y además acompañarla con el regalo de un dulce, del que no dispongo datos. La compartimos con ellos y con los pocos clientes que quedaban y se hizo una fiesta global

El precio es un precio fijo teniendo dos posibilidades de evento que deciden número de platos y de vinos. No sé el precio porque era parte de mi regalo.

Local lleno totalmente. En visita anterior nos fue posible acudir ninguna noche. Hoy por fin, disfrutamos de una experiencia que repetiría a ojos cerrados.

  1. #1

    Aloof

    eso mismo lo experimentamos nosotros en torrijos y tenia su gracia.

  2. #2

    Abreunvinito

    en respuesta a Aloof
    Ver mensaje de Aloof

    Pues es pasar una cena de forma diferente y divertida.
    He estado a punto de incluirlo en la guía michelines https://www.verema.com/blog/abreunvinito/1162576-guia-michelines-2013-2014 , pero el hecho de no ser una cena sentados a una mesa de forma convencional me ha parado.
    No cabe duda de que si haces una sola cena en Valladolid hay sitios más interesantes, pero se agradece que no todas las comidas/cenas tengan el mismo guión aunque distintos actores.

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