Un alemán con Alma mediterránea

Si vas a Calatayud, pregunta por la Doloooores, pero si vas de escapada a la montaña de Alicante, pregunta por Michael (un alemán con alma Mediterránea). Como me preceden valoraciones de dos ilustres Restauranteros, con unas crónicas más que completas, voy a ir al grano.

Para mí L’ Almàsera de Margarida es un lugar especial, regentado por alguien especial que te prepara una comida especial… ¿Qué tiene de distinta? Pues que con lo que da la tierra más cercana, con el más natural producto local, Michael prepara platos con toques de otros lugares (en ocasiones de su Alemania natal y a veces algo más oriental).

Así te encuentras con el “Menú Margarida” a medio día de “cositas fresquitas”, como él mismo describe en su carta. Por 12 € Una crema fría, una ensalada a compartir, un par de cocas de espelta y postre casero. Las bebidas aparte.

Por la noche sirve a la carta, breve pero buenas propuestas que quizá te dicen menos al leerlas que cuando las pruebas. Comprende entrantes y platos principales de carne o pescado del día (estamos cerca de Denia, por el paso entre montañas).

Vinos básicos pero bien elegidos
La carta de vinos es corta, con referencias básicas pero bien elegidas, huyendo de las opciones más clásicas. El recargo en el precio de los vinos es un pelín alto, no obstante su inmejorable RCP en el apartado de la comida, equilibra la cuenta final. Las copas de calidad. El servicio se limita a la presentación, prueba y primer relleno, para mí suficiente.

Como queríamos mostrar a nuestros amigos algo más, pedimos el menú y un par de aperitivos extra y esto es lo que resultó:

Salchichas con col lombarda adobada, cebolla caramelizada y yogur, sobre medio panecillo tierno. Primer entrante sorprendente, más si lo comes que si lo ves… Este hombre hace las cosas sencillas muy deliciosas, son sus aliños, sus adobos, sus combinaciones…

Montadito de lomo sobre patata asada, con un suave ajo aceite y pasas. Nuevamente un bocado (o tres).

Empieza el menú Margarida con la crema fría, a elegir entre gazpacho, o la crema de melón con pepino y yogur. Esta última es la que yo elegí y quedé tan encantada que ya la he preparado el fin de semana en casa. Fresca preparación que con el pepino diluye la dulzor del melón y con el yogur obtiene cremosidad y ese punto de acidez (mínimo pero adecuado). Lo presentó en vasito con un cohombro ensartado en banderilla. Todos al unísono: buenísima.

Sigue una ensalada normal… normal si no fuera por el aliño, con mezcla de aceite local, distintos vinagres, sal, azúcar y algo más (jejeje). Apetece tanto en esta época…

Como principal, las cocas de espelta a elegir dos de entre la de pescado (atún fresco), carne o verduras. Insisto, algo tan sencillo y tan rico… La base de espelta crujiente, compacta pero sin estar apelmazada. Las verduras pochaditas acompañando la proteína principal, el atún o el lomo.


Por último llegó el postre: una coca de almendra esponjosa, con inyección abundante de un buen chocolate cremoso (¡madre mía! escribo esto antes de cenar y estoy salivando…), acompañado de helado de vainilla, una bolita de helado envuelta en capa crujiente de choco y una cereza de 2013 macerada en licor y bañada en chocolate también (¿Mon Chèri?).

Un vino especial por mi onomástica
Empezamos bebiendo unas cervezas friiiassssss. Seguimos con un refrescante cava brut rosado Carlota Suria de Pago de Tharsys. Luego un sencillo, pero cumplidor, godello Neno y rematamos con un discreto tinto Habla de la Tierra.

Contamos con la anuencia de Michael para traer un vino que nos apetecía compartir en el día de mi santo. Del viaje a Francia nos trajimos un dulce muy especial: Moelleux 2009 de Domaine du Clos Naudin de la Appellation Vouvray. Foreau es uno de los elaboradores de referencia en el Loira, un maestro de la Chenin Blanc.

Sobremesa en la terraza
Luego salimos a la terraza a “estar”. Y allí estuvimos un buen rato, disfrutando de la agradable brisa, de las vistas al valle, de unos gin-tonics y de la compañía.
Si te apetece ver el relato completo y con fotos, puedes visitar el blog pinchando en este enlace
http://www.vinowine.es/restaurantes/donde-comer-en-la-montana-de-alicante.html

  1. #1

    oscar4435

    He contado tres botellicas , para cuatro?

  2. #2

    AnaJuan

    en respuesta a oscar4435
    Ver mensaje de oscar4435

    Jajaja, exactamente 4 botellas para seis

  3. #3

    oscar4435

    en respuesta a AnaJuan
    Ver mensaje de AnaJuan

    Teniendo en cuenta que jose a penas bebe , como sos pusisteis.

  4. #4

    Jotayb

    Hola Ana, a mí este tipo de cocina me encanta, pena tenerlo tan lejos para poder probarlo.
    No se te ve mucho por el apartado "restaurantes" pero lo de escribir se te da muy bien compañera, estupenda crónica y estupendo curro el del blog ;-)
    Fue un placer compartir mesa contigo y con Jose en Las Piscinas de Villacarriedo, a ver si no pasa mucho tiempo antes de volver a vernos :-))

    Un abrazote para los dos.

    Juanjo.

  5. #5

    AnaJuan

    en respuesta a Jotayb
    Ver mensaje de Jotayb

    Hola Juanjo!
    Encantada de conocerte, espero ver a Begoña en el próximo encuentro que ojalá sea pronto.
    Por vuestra tierra hay una gran oferta gastronómica, seguro que algo de fusión conoces y disfrutas.
    Gracias por tu amabilidad y calidez.
    Un abrazo

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