Tras haber hecho caso a la recomendación del amigo Oscar y leído sus comentarios y los de Alberto Freire, decidimos ir a pasar el final de la tarde del domingo 24 de agosto a Sanxenxo, para ir haciendo tiempo hasta las 21h , hora a la que habíamos reservado mesa en el restaurante Sabino, para la que seria nuestra ultima cena de este periplo gallego en las Rias Baixas, antes de dirigirnos a Santiago de Compostela.
El local está ubicado en una calle perpendicular a la playa de Silgar, y ocupa todo un chaflán. El comedor es agradable, bastante grande, luminoso, funcional, con predominio de los colores claros, siendo el amarillo uno de los matices de base, tanto en los cuadros de los muros como en las mesas. Estas están bien vestidas, con manteles blancos y amarillos, y con una buena separación entre ellas, la vajilla es moderna y las copas son de buena calidad (Schott). La cocina esta a la vista. El servicio de sala, es muy agradable. El servicio del vino es bueno. En bodega tienen unas 100 referencias.
Al frente de los fogones está Sabino Montes hijo, que elabora una cocina de producto principalmente autóctono, en el que mezcla las raíces gallegas con un toque de creatividad. Como maestro de ceremonias, al frente de la sala está Sabino Montes padre.
Al llegar le dije a Sabino padre, que venia de parte de Oscar quien se acordaba muy bien de él y de su gran amor por la gastronomía. A mitad de la cena vino a conversar un buen momento con nosotros Sabino hijo, que al saber que veníamos de parte de Oscar, nos dijo que si lo hubiera sabido nos hubiera preparado unas buenas kokotxas como las que tanto le gustan a él.
Tras leer la carta, optamos como la mayoría de las veces cuando vamos a un restaurante con buenas expectativas, por tomar el menú degustación para conocer la base de su cocina.
Todas las fotos de la cena (10) pueden verse en el 1er comentario.
Como aperitivo nos sirvieron unas muy buenas Aceitunas aliñadas
Siguieron 7 platos salados :
Carpaccio de lubina a la sal con aceite de pimienta verde, encurtidos y wasabi
Sardinas marinadas al albariño con tomate y aceite de oliva virgen
Navajas al pilpil de limón y aceite de lima
Tataki de atún
Bonito de Burela en escabeche
Mero en caldo marino con algas y moluscos
Lomo de ternera gallega asado, setas y berza
y dos postres :
Gin Fizz helado
Texturas de fresa y mousse de chocolate blanco y yogurt
Todos los platos salados estuvieron a un buen nivel, destacando el Carpaccio de lubina, las Sardinas marinadas, el Bonito de Burela y el Mero. Fue una lástima que no tuviesen las luras de potera con salteado de patata, cebolleta y guisantes, previstas en el menú y que debían haberse servido en lugar del tataki de atún, porque dos tunidos uno tras otro denota un poco de falta de imaginación.
Para beber tomamos nuevamente una botella de Leirana Finca Genoveva 2013 Crianza DO Rias Baixas Cepajes 100% Albariño de Bodegas Forjas del Salnés con una crianza de 12 meses en fudres de roble francés. Vino como ya dije en otro comentario con mucha personalidad, con mucho sabor, salino, largo y persistente en boca. Muy bueno. Con la carne tomamos 2 copas de Rioja, que nos aconsejó Sabino hijo, pero no recuerdo el nombre del vino. Se maridó bien con el lomo de ternera.
Finalizamos con 2 cafés.
La cuenta ascendió a 61,30 €/persona. Buena RCP. Buen restaurante, donde la próxima vez que volvamos tendremos que probar la carta y sus famosas kokotxas, el pulpo...etc. Recomendable si se está en O Salnés.