Restaurante El Cenador de las Monjas Morcilla de Burgos con manzana verde

Restaurante El Cenador de las Monjas

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Datos de El Cenador de las Monjas
Precio Medio:
40 €
Valoración Media:
8.5 10
Servicio del vino:
7.8 10
Comida:
9.0 10
Entorno:
9.0 10
Calidad-precio:
8.0 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Añadir tipo de cocina
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 33,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)


El Cenador de las Monjas Morcilla de Burgos con manzana verde El Cenador de las Monjas en Pastrana Bacalao con langostinos y puré de calabaza Restaurante en Pastrana Migas alcarreñas al horno Restaurante El Cenador de las Monjas Pisto manchego con sorbete de tomate El Cenador de las Monjas Secreto ibérico con boletus y gachas El Cenador de las Monjas en Pastrana Torrija con helsdo de ron y yema de Santa Teresa Restaurante en Pastrana Infusion de hierbas sobre crema de naranja amarga y helado de romero Restaurante El Cenador de las Monjas Taco de atun escabechado, jengibre, remolacha y miel El Cenador de las Monjas Morcilla asada, manzana y membrillo El Cenador de las Monjas en Pastrana Pisto manchego con sorbete de tomate Restaurante en Pastrana Uva rellena de foie Restaurante El Cenador de las Monjas El Cenador de las Monjas El Cenador de las Monjas El Cenador de las Monjas El Cenador de las Monjas en Pastrana El Cenador de las Monjas Restaurante en Pastrana El Cenador de las Monjas

Descripción

El restaurante El Cenador de las Monjas se encuentra ubicado en un antiguo convento del siglo XVI, en Pastrana (Guadalajara). Este restaurante le transportará en el tiempo ya que en cada rincón podrá descubrir un pedacito de su historia.

La cocina del restaurante ofrece una carta extensa con especialidades de la región, todas ellas cocinadas con sumo mimo. La calidad está asegurada, ya que todos los platos son elaborados con las mejores materias primas provenientes de los mejores mercados.

En el restaurante descubrirá un acogedor ambiente romántico, con una decoración que le invitará a despreocuparse y disfrutar de la agradable experiencia culinaria.

3 Opiniones de El Cenador de las Monjas

Restaurante situado en el Convento de San José, del Siglo XVI, fundado por Santa Teresa de Jesús y los Duques de Pastrana. Bello comedor de época, que invita al buen comer. 

Servicio rápido y muy atento del personal. Mientras se preparaba la comando, tuvieron el detalle de obsequiarnos con unos pequeños entrantes:

* Tartaletas y aceite con sal sulfurosa del Himalaya.

* Salmorejo 

* Sorbete de melón con hierbabuena.

Para compartir:

* Migas alcarreñas al horno (se deshidrata el pan y las migas salen crujientes, buena versión de las típicas migas).

* Morcilla de Burgos con manzana verde (buen bocado de la típica morcilla con la acidez de los taquitos de manzana verde).

* Pisto manchego con sorbete de tomate (pisto de la huerta de Pastrana con el contrate frío del sorbete helado de tomate).

Plato principal, a compartir para degustar:

* Secreto ibérico con boletus y gachas de harina de almortas (perfecta combinación, destacando las gachas acompañantes).

* Bacalao con langostinos sobre puré de calabaza (el bacalao estaba desalado de más, para mi gusto, pero el purés de calabaza cremoso y sabroso).

* Postre: Variedad de chocolate (puro, con leche y blanco).

* Bebida: Cervezas y vino D.O. Uclés Tempranillo roble La Estacada. Buen caldo relación calidad/precio.

Buena comida en un entorno histórico en la monumental villa ducal de Pastrana.

  • Morcilla de Burgos con manzana verde

  • Bacalao con langostinos y puré de calabaza

  • Migas alcarreñas al horno

  • Pisto manchego con sorbete de tomate

  • Secreto ibérico con boletus y gachas

Mucho y bueno me habían hablado de este lugar, donde se unen el interés histórico de la villa donde está radicado, el interés histórico del espacio donde está ubicado y la buena cocina que aquí se gesta. Y después de haberlo experimentado, la sensación es altamente positiva.

En las afueras, en los arrabales de la villa ducal de Pastrana, antigua capital de la Alcarria, se fundó el monasterio-convento de San Jose, en el siglo XVI, concretamente en el año 1569 por Santa Teresa de Jesus con el patrocinio de la Princesa de Eboli, a la sazón, duquesa de Pastrana, entre otros títulos nobiliarios.

Años mas tarde y tras la muerte de su marido, quiso la Princesa de Eboli enclaustrarse en el convento, dando lugar a innumerables desencuentros con las reglas de la orden, de ahí surge la famosa frase de la santa: ¿La princesa en la casa? ya doy la casa por desecha.

A tal punto llegaron los desencuentros, que las monjas que lo habitaban, abandonaron el convento y se dirigieron a Segovia. El hueco que dejaron, se ocupó un año mas tarde por monjas franciscanas concepcionistas, que aún permanecen allí.

Pues desde 2003 el restaurante, después de una profunda reforma, ocupa la antigua sala capitular del monasterio. Aún se perciben en el suelo, original de la época, todavía se perciben los restos de los tabiques que separaban las celdas. Igualmente en una galería donde se conserva el antiguo hogar, horno, lavadero y letrina de la época, aunque reformados y aseados claro. Doy fe que en la letrina, en su fondo, no estaba el moñigo incorrupto de la Santa. Yo miré, por si acaso, pero allí no había nada.

Aqui se practica una cocina de base castellano-manchega, aunque no faltan toques personales, que denotan una muy buena mano para la cocina. Si a ello unimos que la sala es atenta, cercana, simpática y sin perder la sencillez en el trato, es difícil salir de aquí descontento. El tándem Manuel en sala y Silvia en la cocina, hacen muy agradable tu estancia.

Del aspecto bebercio no puedo opinar, hoy no tocaba, apenas unas cervezas y unas copas de un verdejo componen el consumo, la carretera está muy bien asfaltada pero con bastantes curvas y no era cuestión de cruzarlas en linea recta, seguramente hubiera llegado antes, pero a saber como hubiera llegado.

Del aspecto condumio, dos ofertas, a la carta y menú degustación. Manuel te ofrece las dos alternativas, o degustación, o un primero a compartir y unos segundos. Ello te da idea de que las raciones no van a ser escuetas precisamente, pero ya que hemos llegado hasta aquí, vamos a por el de degustación ¿Quien dijo miedo?

El menú de degustación se compone de tres aperitivos, cuatro entrantes, un pescado, una carne, un prepostre y un postre al módico precio de 40€/pax, IVA incluido.

Y sin mas preámbulos, vamos al lío.

- Crema de sopa de ajo. Tibia, intensa de sabor, la sopa de ajo de pueblo, que recuerda esos sabores de la infancia, ya tan lejana.

- Caldo gallego con un toque de calabacín. Calentito, sabroso.

- Uva rellena de foie. Guiño de modernidad. Preferiría un racimo entero, una sola uva se me hace escaso, de lo buena que está claro.

- Pisto manchego con helado de tomate. Solo por este plato ha merecido la visita. Es un retorno a los sabores de la infancia. Verduras que solo saben a verdura, el regusto del romero, el sabor del tomate, ese tomate de verdad, y eso que no son todavía de la última cosecha.

- Laminas de bacalao sobre salmorejo y aceitunas negras. ¿Quien dijo que el único salmorejo bueno es el cordobés? El que fuera, que venga por aquí, que pruebe este y que después opine.

- Morcilla asada con manzana y membrillo. Otro guiño de Silvia. Morcilla crujiente y picantita, con la acidez de la manzana y el dulzor del membrillo. Ahí lo dejo.

- Migas de pastor con uvas y yema de huevo, al horno. Típicas migas castellanas, cargaditas de pimentón, con un toque de horno que consiguen un efecto crujiente.

- Taco de atún escabechado, con jengibre, remolacha y miel alcarreña de mil flores. No sé si la receta es ancestral o si es propia de Silvia, pero nunca había probado un atún con miel y el resultado me ha encantado.

- Secreto ibérico con emulsión de gachas y boletus. Aquí ya hay una cierta discrepancia, las gachas, colosales, el boletus normal, pero el gocho no es refinado precisamente, sabe en exceso a gocho.

- Infusión de hierbas sobre crema de naranjas amargas y helado de romero. Colosal. La limpieza de la boca es total. El problema es que sabe a poco.

- Sabores de chocolate. En un recipiente a modo de paleta de pintor, tres tipos de chocolate con varias salsas de frutas y varios topics para combinar al gusto.

Y como nos hemos portado bien, y nos lo merecemos, pues toma otro postre.

- Torrija con helado de ron y yema de Santa Teresa. Diferente a las torrijas convencionales, empapadas de almíbar, con gusto muy similar a los bizcochos borrachos de Guadalajara. Solo aptas para golosos como el que escribe. El helado, demasiado empalagoso, el ron no se aprecia, queda diluido con la presencia de la yema.

Cafés con hielo y punto final a este muy buena experiencia que habrá que repetir, me ha sabido a poco.

Háganme caso, este sitio merece mucho la pena.

  • Torrija con helsdo de ron y yema de Santa Teresa

  • Infusion de hierbas sobre crema de naranja amarga y helado de romero

  • Taco de atun escabechado, jengibre, remolacha y miel

  • Morcilla asada, manzana y membrillo

  • Pisto manchego con sorbete de tomate

  • Uva rellena de foie

Este restaurante en mi opinión es un autentico templo de la delicadeza gastronómica del sur de Guadalajara.
Probé el menú degustación , bien estructurado, bien escadandallado , buenas técnicas de aliño, interpretaciones de platos genuinamente alcarreños.
Las combinaciones de sabor con hierbas aromáticas son acertadas por no decir que brillantes, hacen de lo difícil un arte.

Buena a rabiar la ensalada de perdiz , un buen guiso con escabeche y zanahorias y puerros marinado con Cava Castell Roig Gran Reserva B.N.
Exquisita recomendación del maitre que controla más que habla y observa al comensal con curiosidad profesional.

Las carnes rojas con buen punto , aqui pasamos a un Rio Tinto joven de la zona , estupendo en notas ácidas para limpiar la boca .

Los postres combinando mieles alcarreñas un puntazo .
Sencillez , equilibrio en un convento del siglo XVI fundado por Santa Teresa con los suelos originales y una buena colección de arte contemporáneo de un pintor madrileño , no recuerdo bien el nombre. Para volver e ir descubriendo esa carta que me ha dejado maravillado. Precio muy correcto .

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