Restaurante El Milagro del Tinto en La Cañada - Paterna
Restaurante El Milagro del Tinto
País:
España
Provincia:
Cód. Postal:

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Añadir vino por copa

Precio desde:
6,50 €
(precio más bajo introducido por un usuario)
Nota de cata PRECIO MEDIO:
10 €
Nota de cata VALORACIÓN MEDIA:
7.3
Servicio del vino SERVICIO DEL VINO
6.0
Comida COMIDA
7.6
Precio medio entorno ENTORNO
6.6
RCP CALIDAD-PRECIO
7.9
gasto
puntilla de calamar
blanco y negro con pimientos
almuerzo compartido
bocadillo puntillas
cremaet
cremaet
Opiniones de El Milagro del Tinto
OPINIONES
5

Local que se afianza en el podium de los espacios para el esmorzar popular en La Cañada, quizás pueda ser superado por el nuevo Don Baco pero aquí la ubicación en el centro de la población justo al lado de mi horno favorito (casa Pepet) y que me permite venir andando le confiere un plus. Y además, lo principal, está bueno.

De nuevo pareja de esmorzadores en las mesas de la terraza cubierta porque ya aprieta el sol, con suerte de pillar la salida de comensales porque está lleno aunque hay buena rotación. Sin cambios en la bebida, cacahuetes (buenos) y aceitunas; mantiene bocadillo de buen pan y tamaño. Elegimos:

. puntilla de calamar: es quizás su mejor opción porque está perfecta de rebozado y fruta, crujiente, buen relleno y con un pco de mayonesa o alioli que da jugosidad al pan, se hace perfecto.

. blanco y negro con pimientos verdes: buen embutido que rellena el pan, pimientos muy al dente. Bien.

Los cremaets, que los hacen muy buenos, no podían faltar para tomar fuerzas para caminar, buscando la sombra, hasta casa. Se mereció la "siesta del borrego".

 

  • gasto

    gasto

  • puntilla de calamar

    puntilla de calamar

  • blanco y negro con pimientos

    blanco y negro con pimientos

Tras varias pruebas por la zona no he encontrado mejor pan y si añadimos que el tamaño y el relleno del bocadillo está entre los mejores; buenas cervezas además de un cremaet que no es de los peores y todo ello en una agradable terraza, pues ya sabes donde disfrutar de un buen "esmorzar popular". Tiene además una interesante oferta de vinos por copas que parece más destinada a las comidas y cenas que espero estrenar a no tardar.

Después de intentar una nueva aventura por la zona y que resultó estar de vacaciones, decidimos ir a valor seguro. En el precio no incluiré los extras ya que hubo repetición de cremaet, copa y un par más de cafés del compañero habitual que llegó ya con el deber cumplido.

Los bocadillos:

. puntillas con alioli: sin duda un bocadillo muy recomendable en el lugar. Recien hechas, muy crujientes, fina capa de alioli en un crujiente pan. ¡Qué importante es el pan!.

. tortilla de patatas con alioli: buen tamaño de la tortilla, en su punto de textura (ni caldosa, ni seca).

Para beber las cervezas de presión, buenas, frías y buen tamaño. Los cremaets cumplidores. Un ambiente relajado en una terraza (no en la acera de la calle) y un servicio más que correcto, sin prisas.

No será la última visita.

 

  • almuerzo compartido

    almuerzo compartido

  • bocadillo puntillas

    bocadillo puntillas

  • cremaet

    cremaet

En todos los sitios, y en La Cañada también, los locales que ahora no pueden dar cenas por el confinamiento, han cambiado el horario para sustituir las cenas por los almuerzos. Así van proliferando los locales que se suben a la ola del “esmorzaret popular” y han revitalizado una tradición muy nuestra: el alto en la jornada laboral para dedicar, al menos, media hora a sentarse en el bar (lo del restaurante es novedoso) y meterse entre pecho y espalda un “esmorzar de categoría” que la tradición manda que sea entrepán (originariamente se traía de casa) con apoyo de lo que se llamaba “el gasto” (porque era lo que no traías de casa y por tanto gastabas dinero en ello); a saber: unas aceitunas (a veces ensalada), cacahuetes con corteza (“cacau en corfa”) a ser posible, del “collaret”, y a veces altramuces (“tramusos”); para beber dos opciones: cerveza o vino peleón de la casa (hace años no existía carta de vinos en estos bares) con gaseosa de botellas, muchas veces compartidas, para al final rematar con un “cremaet” (versión valenciana de un carajillo flambeado) con más alcohol que café. Incluso se hacía en mesas compartidas porque todo el mundo tenía el mismo horario (entre 9 y 10 de la mañana) para hacer la pausa de habituallamiento.

Unas mesas en el exterior que se reutilizan constantemente en un espacio a la entrada del local, y sin ocupar la acera, permiten un buen lugar para disfrutar de esta tradición. Una pizarra ya te anuncia la mayoría de opciones, aunque a pie de mesa te cuentan algunas más; incluso puedes sugerir alguna variante. Mesas y sillas, así como copas y cubiertos propios de estos locales. Buen servicio de mesas y rapidez desde la cocina.

El gasto fue correcto con sus aceitunas variadas, cacahuetes, en este caso más bien variadito de frutos secos, mejorable en calidad, unos botellines de cerveza Alhambra Especial y de Radler para acompañar el almuerzo elegido:

. plato de puntillas rebozadas y berenjenas fritas: muy amplia ración, buenas frituras sin ningún sobrante de aceite.

. bocadillo de puntillas rebozadas con alioli: pan tipo pataqueta alargada, mejor de lo esperado para ser horneado en el local. Bien de relleno y un alioli poco sabroso. Tamaño correcto que equivaldría a media barra.

. 2 x cremaets: correctos, bien presentados y con todos sus complementos (limón, canela, grano de café) a modo testimonial.

Un sitio que habrá que revisitar para el almuerzo y también, cuando la pandemia lo permita, probar para comer y beber.

 

 

  • cremaet

    cremaet

El otro día fuimos mi mujer y yo a un local que nos habían recomendado unos amigos, El milagro del tinto la verdad es que fue un acierto.Pedimos unas croquetas de jamón y pollo que estaban espectaculares se notaba que eran caseras,después acompañamos con unos calamares a la andaluza que estaban buenísimos,por último pedimos una carrillera de cerdo ibérico, la carne estaba muy tierna se deshacía en la boca.La verdad es q la comida muy rica y tienen una carta desenfadada pero muy dinámica, me quede con las ganas de probar las tostás de pan de cristal, pero bueno volveremos.El trato muy bueno y agradable y la carta de vinos es bastante , extensa con vinos valencianos y de otras denominaciones,luego además tienen cervezas artesanales.En definitiva un sitio más que recomendable,salimos muy contentos.

Negocio relativamente de nueva apertura en La Cañada. Mira que he pasado veces por ahí y me había pasado desapercibido. Hasta que un día, sin saber porqué posé mi mirada en el toldo, que es el que luce el nombre.

¡Anda! ¡El Milagro del Tinto! Me encanta el vino y me encanta la película de “El Milagro de P.Tinto” (juguetean con esa imagen), me pareció muy ocurrente y sugerente el nombre, así que…

Para ya que fuimos.

Un local estrecho, con una sola fila de mesas de 4 pax pegadas a la pared paralelas a la barra. Cuco. Falla quizás la iluminación, un poco “desangelada”.

El tema del vino, que es lo que como digo nos atrajo… pues hombre, no está mal, pero desde luego no da para que protagonice el nombre del establecimiento. Si algo destaca en su oferta es la aceptable variedad de vinos valencianos, por copas algunos de ellos. Sin embargo en blanco, por copas sólo tienen dos: un verdejo (¡cómo no!) y un vino turbio.

Pedimos un Corazón Loco 2011 (el tinto del futbolista Iniesta, de Albacete), servido sin trato especial.

La carta es desenfadada, poblada de referencias de tapeo mediterráneo y algún plato más elaborado y consistente al final de ella…

Tomamos:

•Tostas de pan de cristal:
..oSobrasada con miel
..oQueso de cabra con confitura de tomate
..oAnchoa del Cantábrico
•Patatas bravas "El Milagro"
•Calamares rebozados a la andaluza
•Manitas deshuesadas con jamón y trufas

Pues comimos muy a gusto. No apuntaba maneras por el desencanto con los vinos, pero lo cierto es que cocinan bastante bien. Estaba todo rico.

El orden... Pues no. Pedimos tal como indico en el detalle anterior, pero el orden real de salida fue… casi el inverso: primero los calamares, luego las bravas, luego las manitas… y para terminar las ligeras tostas.

El servicio muy agradable, sonriente, servicial.

Al final lo que importa es con qué sensación se va uno, y yo me fui satisfecho. Lo tengo muy “a mano”, así que volveré cuando quiera disfrutar de alguna cenita informal, eso sí, cerciorándome del orden de salida de la comanda.

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