Mi primer whisky japonés, me llevo buena impresión.
Color dorado intenso con reflejos naranja.
Aroma a frutos secos (almendras, nueces) sin tostados muy notorios, y sobre todo frutal. Notas sutiles que me recuerdan sobre todo a los albariquoques secos que se venden en las tiendas de delicatessen.
En boca me parece que es un whisky suave y fácil de apreciar. No demasiado complejo, pero de sabores definidos. Se repite la nota frutal, y de frutos secos sin ser demasiado dulzón. Muy disfrutable cuando no se busca un whisky de malta robusto, de esos "pegadores". De trago realmente fácil, incita a servirte la siguiente copa. Este whisky me motiva a seguir probando otros whiskies del país del Sol Naciente.
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