Correcto y asequible

Correcto hotel en Nørreport, cerca de la estación (mero y tren) del mismo nombre y pegadito al delicioso mercado gastronómico de Torvehallerne. Eso es lo mejor, la ubicación.

Habitaciones correctas, baño de tamaño reducido con una mínima área de ducha con cortina corredera, buenas camas e inexistencia de armarios: Un par de burros aéreos hacen su papel, con unas cuantas perchas. No entiendo esta moda de que no haya armarios. Bien, la ropa "de colgar", vale, en el citado burro, queda a la vista y tal, bah chico, lo pasaremos, pero... ¿y los jerséis, ropa interior, ropa sucia?

El hall es pequeño, chulo, con una curiosa mezcla de diseño callejero y escandinavo.

Desayuno pobretón.

Tiene una zona como de estar, interior, en la que se respira muy buen rollito, con su chimenea y tal, muy propia para esos momentos "hygee", como dicen los daneses

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