Re: Juego Literario
Ahí vaaaaaa:
Pablo Mújica no hacía nada mas que mirar a través de la ventanilla del Airbus 321 buscando entre la noche cerrada las luces que posicionaban su añorada Valencia. Cuatro meses en la República rusa de Tuva en la frontera con Mongolia trabajando en unas excavaciones arqueológicas de la fortaleza Port Bazhyn construida por los chinos en el 757, durmiendo en una yurta o tienda de campaña, tragando polvo, tomando té a todas horas y cuarenta horas de viaje le hacía estar ansioso por llegar a su tierra.
Cuando entró en su casa, sin ni siquiera mirar el correo, ni abrir su equipaje, se tiró rendido sobre su cama. A pesar de que el sueño le atrapaba tuvo fuerzas para pensar en todas las cosas que había estado echando de menos: las naranjas de Cullera, el tomate raf, un aceite virgen extra de primera presión, un blanco fresquito, un ron añejo… Su amigo Ricardo le vino a la mente. Tenía un colmado debajo de su casa donde solo se podía comprar unas tristes naranjas, unos arenques en salmuera, una botella de Terry o algún vino sin etiqueta de un amigo de Requena. Esto era antes de contratar a Diana, una chica boliviana muy trabajadora, que le impulsó a cambiar la estrategia de su negocio y adentrarse en el mundo gourmet. Ahora el despliegue de conservas, legumbres, hortalizas, vinos y licores hacían de su exposición toda una tentación. La evolución no solo había llegado al negocio, sino que el mismo Ricardo se preocupaba de su imagen como nunca lo había hecho, posiblemente para captar la atención de su valiosa empleada.
Mañana al despertar bajaría a Merlot Delicatessen como se llamaba ahora la tienda , y se daría el homenaje que está institucionalizado cuando vuelve a casa. Cerró los ojos y cayó profundamente dormido.