Fantástico week-end por Chochelandia
La cita era el viernes por la noche en un lugar indeterminado cercano a Ciudad Real. Una aislada casa rural con restaurante adosado donde nos esperaban algunos conocidos y peligrosos foreros/as.
Y por allá aparecimos Contreras y un servidor con nuestras respectivas mujeres para compartir mesa, mantel, risas y múltiples sobaquillos con la peña Ciudad Real al completo, osease Choche, MariaAngeles y Gastronauta.
Magnífica la ruta turística montada por nuestros anfitriones. La Mancha profunda estaba muy verde en esta época de este año tan lluvioso. Tremendo recital de cocina regional. Por aquí se come muy bien, especialmente si te saben llevar a los sitios adecuados (o si te prepara un arroz marinero MariaAngeles).
Muchas sobaquillos de vinos con y sin comida para maridar. Comentaré algunos de los que me acuerdo. Empezamos con una interesante horizontal del 99 de blancos de Zind-Humbrecht. El claro triunfador fue el Rotenberg Pinot Gris Vieilles Vignes, con una complejidad a la altura de la fama de esta casa alsaciana. El Clos Saint Urbain Riesling Rangen de Thann apuntaba buena maneras (eso sí, muy hidrocarburadas :-) pero aún le queda mucha botella para afinarse. Me pareció muy caro para lo que ofrece ahora. El Muscat y el Gewurztraminer (este último ¡con un 15% de alcohol!) fueron dos pequeñas decepciones, fofones en boca y faltos de chispa y genio. Seguramente ya han vivido su mejor momento.
El sabado, en una magnífica comida en el resturante Gran Mesón de Ciudad Real empezamos con un Mas d’en Compte blanco 2001, complejo y creciendo en botella. Lástima que estuviera algo subido de temperatura. Después, festival de la Ribera con tres 99: Aalto, Alión y Valbuena. El Alión ofrece ahora la mejor RCP. El Valbuena necesita más botella para mostrar toda la complejidad que atesora.
También iniciamos nuestro particular recorrido por todo el nuevo fashioneo vinícola castellano-manchego con un Choche entregado totalmente a la causa regional :-) Empezamos con un Vallegarcía Syrah 2001 (y unos parkerianos 14,5% de alcohol) que me gustó más en nariz que en boca.
Por la tarde, una botellita de champagne Laurent-Perrier Rosé brut para recuperar facultades tras la digestión del cochinillo y ataque nocturno de nuevo. Gracias a Dios, habia algun riesling alemán para hacernos la tarea de catar tintos hiperpotentes menos dura. El Dr. L de Loosen 2003, la gama básica de la casa, es un vino para vender por litros o tamaños superiores. La nariz aún está por afinar pero en boca está muy bien constituido, divinamente refrescante, con la acidez necesaria para atacar una nueva cena manchega y un sentido del equilibrio global que sólo lo dan muchos años de experiencia vinificando. Me quedé con más ganas de estos blanquitos.
A continuación un prioratino Coma Vella 99 (sin decantar y algo subidito de temperatura) que no es la elección más idónea con un estómago ya muy trabajado. Y después iniciamos la arrayanada que nos tenía preparada Choche desde hace tiempo. Ahí estaban cuatro botellas del 2002 del nuevo proyecto de Entrecanales y M.A. de Gregorio en la D.O. Méntrida (bodega La Casa de las Cuatro Rayas, La Verdosa): El Premium, Syrah, Merlot y Petit Verdot. Se decantaron y oxigenaron según el ritual Gastronautero. El Merlot despedía un tufo animal que no se le fue hasta 12 horas más tarde. En el primer asalto, el Syrah nos gustó más que el Premium. Al día siguiente, el Merlot (que por fin se había civilizado) mostró buenas cualidades. El Petit Verdot apareció con mucho maderazo por integrar. Los cuatro tintos presentan un perfil similar pero, en mi opinión, han salido al mercado con precios muy altos (creo que están por más de 20 euros todos) para lo que ofrecen ahora. Mejor RCP la ofrecida por otro nuevo vino de la zona que probamos, el Pago Florentino 2002, el nuevo proyecto de Bodegas Arzuaga Navarro por tierras manchegas.
Finalmente en el capítulo de los dulces nos pimplamos viendo un impresionante cielo estrellado una Mistela Molt Vella del Masroig versus un PX de Emilio Hidalgo. Los dos a muy buen nivel, aunque ninguno de los dos nos arrancara los aplausos apasionados de un vino de sobresaliente.
En la comida campera del domingo hubo más vinos, como un riesling Dr. Loosen Bernkasteler Lay Kabinett (¿02 ó 03?) que justifica su precio superior respecto al Dr. L o un Dashwood Sauvignon Blanc 2002, un neozelandés que presenta un sauvignon muy característico y bastante equilibrado. Para los amantes de esta variedad una compra interesante por unos 15 euros.
Bueno, no me enrrollo más. Muchas gracias a nuestros anfitriones por ayudarnos a conocer un poco más La Mancha profunda. Por fines de semana así da gusto pertenecer a esta comunidad, no tan virtual. Amigos/as hechos a través de la red con los que se pueden compartir fantásticos paisajes, risas, vinos y manducas. El partido de vuelta lo jugaremos por tierras valencianas.